Gran Logia Femenina

La masonería es también una cuestión de mujeres

Bajo el lema “Mujeres que inspiran”, se realizó una Tenida Blanca abierta en la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones, convocada por la Gran Logia Femenina. Una visita a un mundo curioso y diferente: la logia femenina en una organización que fue, a lo largo de casi toda su historia, de varones.

Libertad, igualdad, fraternidad, sororidad. Los preceptos de una logia de más de 300 años traducidos a la actualidad: la Gran Logia Femenina en la masonería tiene apenas 17 años en nuestro país, contra los más de 160 de la masculina. A pesar de su corta edad, está puesta a la altura de los tiempos: participan de las marchas de #NiUnaMenos y los #8M, reflexionan sobre el poder y el lugar de las mujeres en nuestra sociedad y disputan espacios en lo público y sus organizaciones. El 6 de julio realizaron un evento abierto para compartir su trabajo y nombrar a siete mujeres inspiradoras -no necesariamente pertenecientes a la Logia-: entre ellas, fueron reconocidas Mabel Bianco y Dora Barrancos.

La ceremonia es curiosa: cualquier persona al ingresar a un templo ajeno espera signos inentendibles, rituales extraños y una incomodidad preventiva. Sin embargo, el templo en el que la Gran Logia Femenina celebra su Tenida Blanca es acogedor: hay personas de todas las edades conversando entre sí, sacándose selfies, abrazándose, preparándose para el comienzo de la ceremonia. El prejuicio se cae: no es un espacio lúgubre ni extraño. Es un lugar más de encuentro y pertenencia.

“Lo que hicimos ese sábado fue visibilizar el trabajo de mujeres que empoderan a otras mujeres y buscan llegar a la igualdad”, comenta Mariela Rodriguez Ruiz, la Gran Maestra de la Logia. “Claramente nuestra impronta tiene que ver con lo femenino. Visibilizamos desde donde podemos y desde donde nos dejan: queremos hacer saber que la masonería es una cuestión de mujeres y que estamos muy activas en todo el país. Como mujeres buscamos ocupar espacios de decisión, ante las evidentes formas de disparidad y relegamiento existentes, buscamos formar parte de todos aquellos lugares en los que se generen políticas públicas que favorezcan la existencia de una sociedad libre, justa e igualitaria”.

Rodriguez Ruiz llegó a la masonería por una persona con la que trabajaba. “Me interesó todo lo que refería a las logias independentistas de comienzo de siglo y todo el accionar que tuvieron por la independencia de nuestro país y toda Latinoamérica”, cuenta. Pero, ¿qué es la masonería? “La Masonería es una Orden iniciática, filosófica, filantrópica y progresista cuyo fin es estimular el perfeccionamiento moral e intelectual de los individuos y los pueblos promoviendo la libertad de conciencia y de pensamiento, en búsqueda de la fraternidad universal”, explica la Logia Femenina. Ni un partido, ni una religión, ni una secta. Sin embargo, tiene sus rituales: en el evento abierto en el Templo, las mujeres masonas portaban accesorios y vestimentas tradicionales de la masonería -la ropa en negro con detalles blancos, los accesorios dorados-, y algunas de ellas encargadas de la recepción contaban también, cada una, con una espada.

Cuando Pía se acercó al Templo fue porque le interesaba el aspecto filantrópico de la logia. “Tuve que pasar varias pruebas, reuniones, entrevistas y llenar formularios, pero entré. Luego empezás a reunirte y es como si fuera un plenario: hay términos, símbolos, rituales de la reunión. Pero la masonería tiene también ese sentido de lo oculto, excepto que vayas a una Tenida Blanca no te enterás de cómo funciona”, explica.

La Gran Logia está compuesta por 16 logias distribuidas a lo largo de todo el país. Cada una de estas unidades tiene una reunión semanal en la que se trabajan sobre los valores y propuestas de la masonería. “Logia Pachamama”, “Logia Aurora de la Asunción”, “Logia Tres Rosas”, son algunos de sus nombres con los que se distinguen unas de otras. Además, existe una “Logia Itinerante” compuesta por Hermanas Maestras que visitan y se comunican con todas ellas.

La masonería no recluta ni hace scouting, explica la Gran Maestra. “Recibimos a aquellas que tengan interés y tiene que ver con una escuela de pensamiento, filosófica, básicamente tiene que ver con intentar mejorar intelectual y espiritualmente y de esa manera provocar en los ambientes donde nos desarrollamos”. En sus palabras, “un deseo de crecimiento personal y, a la vez, ganas de trabajar para que otras mujeres se desarrollen”.

Pía no coincide del todo: está “dormida” hace unos años. Con ese término llaman a las personas de la masonería que se encuentran inactivas. Pero también está en desacuerdo con la forma que puede cobrar la lucha feminista con impronta masona. “Con los años, como feminista, me fui dando cuenta de cosas que no me gustan: lo oculto, el verticalismo, el sentido de que no es para todos”. Sin embargo, resalta que los conocimientos que adquirió dentro de la masonería fueron muchos: muchísimas lecturas sobre temas de filosofía y metafísica, entre otros. “La pregunta es quién sí y quién no puede estar en una logia y por qué”.