De las aulas a las urnas

¿Qué votan las comunidades educativas?

La educación se cuela históricamente en la campaña electoral de los distintos frentes políticos, muchas veces como promesa, otras como política pública. De cara a los comicios de este año, es preciso preguntarse y preguntarles cuáles son las principales demandas que identifican quienes viven el día a día dentro de las aulas.

Desde el inicio de su gestión en la Ciudad hasta su llegada a la Casa Rosada, el gobierno de Mauricio Macri se ha destacado indudablemente por el desfinanciamiento y el desprestigio de la educación pública. Los discursos grandilocuentes de los funcionarios oficialistas no brindaron más que promesas olvidadas en el tiempo y una declarada guerra mediática contra estudiantes y docentes. Pero este año las comunidades educativas vuelven a tener frente a ellas la posibilidad de depositar en las urnas un voto que apueste por otro modelo educativo y, en definitiva, por otro modelo de país.

Foto: Catalina Distefano

El Grito del Sur reunió los testimonios de Eduardo López, secretario general de UTE; Irene Corbo, estudiante del profesorado del Lenguas Vivas; Mariano Romano, presidente del Joaquín V. González; Julia Gabito, estudiante del profesorado del Normal 1; Malena Wilfrido, estudiante del Mariano Acosta; Manuela Begino, estudiante de la Manuel Belgrano; y Joaquín, vicepresidente del Juan Pedro Esnaola. Todes remarcaron, directa o indirectamente, el aumento del presupuesto educativo como una de las demandas más urgentes que deberá atender quien asuma los próximos cuatro años de gestión en el distrito porteño: desde salarios hasta condiciones edilicias, pasando por becas, viandas y el reclamo por el boleto educativo, requieren un incremento presupuestario que el actual oficialismo está lejos de proyectar.

Si bien los problemas edilicios datan de largos años, la crisis de infraestructura que atraviesan, sobre todo, las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires ha llamado la atención este año luego de diversos episodios que van desde invasiones de ratas hasta intoxicación de estudiantes y docentes por monóxido de carbono. El frío dejó al descubierto la falta de calefacción en las escuelas y las condiciones deplorables en que se encuentran los edificios dieron lugar a grandes inundaciones. Ambas problemáticas interrumpieron durante varios días el normal funcionamiento de las clases en escuelas infantiles, primeras, secundarios y terciarias.

Julia Gabito, Normal 1. Foto: Abril Pérez Torres

No se trata de un reclamo aislado ni de un capricho de un grupo de revoltosos y revoltosas: lo expuesto anteriormente es el resultado de doce años de gestión en la que se redujo y se subejecutó el presupuesto, se recortaron becas y viandas, se dejó a miles de chicos y chicas fuera de las aulas, se desatendió el estado de las escuelas y se desestimaron constantemente los reclamos de la comunidad educativa. “La educación no es un negocio, es un derecho social y garantizarlo de esa forma es responsabilidad del Estado, gobierne quien gobierne”, expresó Gabito.

El segundo punto en el que coincidieron les estudiantes fue en el rechazo rotundo a las reformas educativas introducidas por el oficialismo porteño en el nivel secundario y terciario. “Fue una reforma totalmente inconsulta, con muy poca información hasta el día de hoy sobre cómo se va a seguir implementando”, dijo el representante del Esnaola en relación al plan de la Secundaria del Futuro. Pero su par de la Manuel Belgrano fue aún más allá y consideró que debe derogarse también la Nueva Escuela Secundaria (NES), el proyecto presentado en 2012 con objetivos similares que ocasionó la toma de casi setenta colegios porteños. “Le da continuidad a un proyecto de educación al servicio de las empresas y sectores privados, y no en pos de formar seres pensantes y críticos”, indicó Begino.

Mariano Romano, Joaquín V González

Por otro lado, el presidente del centro de estudiantes del Joaquín V. González planteó la derogación de la UNICABA, el proyecto de ley aprobado en noviembre del año pasado únicamente con los votos del oficialismo. “Se construyó de manera autoritaria, sin consenso de las comunidades, deslegitimando cualquier voz que viniese de cualquiera de los 29 institutos de formación y fue votada con represión”, precisó Romano.

Pero las reivindicaciones del movimiento terciario no terminan allí: Irene Corbo agregó, en primer lugar, la necesidad de implementar un boleto educativo que abarque a todos los niveles y claustros, y en segundo lugar, la creación de un plan de becas para las prácticas y residencias, que generalmente se realizan a contraturno y dificultan la posibilidad de muches estudiantes de conseguir o sostener un trabajo. “Que dos de las tres demandas mencionadas tengan que ver con lo económico no es un dato menor”, destaca.

Irene Corbo, Lenguas Vivas

A esto, la estudiante del Normal 1 sumó sus críticas a las intenciones del Gobierno de la Ciudad de hacer grandes negocios inmobiliarios con los edificios de los profesorados. Tal fue el caso de la Escuela de Cerámicas Nº 1 y el profesorado de Educación Física “Romero Brest”, dos instituciones que el gobierno porteño pretendía mudar para vender esos terrenos por sumas millonarias. También remarcó la centralidad de la formación docente y la importancia de disputar el modelo educativo vigente para contraponerlo con uno más inclusivo y con mayores oportunidades para todos y todas.

En esa misma línea, cobra gran importancia la demanda introducida por Begino acerca de la real implementación de la Ley de Educación Sexual Integral, la cual en muchas provincias lleva más de 10 años acumulando polvo. De todas formas, la estudiante mostró una postura bastante crítica a la ley, planteó que no abarca todas las necesidades de les jóvenes y propuso que las temáticas a tratar sean discutidas previamente con la comunidad educativa. “La secundaria es un momento clave para explorar nuestra sexualidad”, agregó.

Foto: Nadia Petrizzo

Por su parte, Malena Wilfrido se refirió a las zonas liberadas alrededor de las instituciones educativas y reclamó enfáticamente al Gobierno que garantice un tránsito seguro para les estudiantes al momento de llegar y retirarse de la escuela. Esto tiene que ver, no sólo con los hechos habituales de inseguridad, sino también con los intentos de secuestro cada vez más recurrentes a mujeres en edad escolar. Además, instó al Ejecutivo porteño a tomar políticas públicas con una marcada perspectiva social, ya que “hay muches pibes, sobre todo de zona sur, que no van a la escuela solamente a estudiar, sino fundamentalmente, en este contexto de crisis, a comer”.

Por último, Eduardo López sumó al pliego distintos reclamos: a) salarios por encima de la línea de pobreza; b) vacantes para todos y todas en los colegios; c) la tarea de recentralizar el conocimiento. Los maestros y las maestras han sido uno de los principales actores sociales que ha salido a las calles en los últimos tres años para enfrentar las políticas de vaciamiento y destrucción de la escuela pública. “No naturalizamos la precarización educativa”, dijo el secretario general de UTE para diferenciarse de los distintos estamentos institucionales, como el Poder Judicial, que han aceptado como norma la paupérrima situación educativa.

Eduardo López. Foto: Catalina Distefano

Ya no alcanza con bonitos spots, promesas de campaña y palabras que se las lleva el viento. La comunidad educativa busca voluntades políticas que reviertan esta situación y le den un respiro en medio de tanta asfixia presupuestaria. Se acercan las primarias obligatorias, el escenario se encuentra cada vez más polarizado y este año el futuro se pone en juego en distintas aristas: la educación es una de ellas.