Pedro Saborido

“Cuando votás al peronismo, te ponés en riesgo porque estás ejerciendo el poder”

Guionista, escritor, humorista, peronista, un personaje difícil de clasificar. Pedro Saborido cuenta sobre su nuevo libro "Una historia del peronismo" y habla de la situación política, de los gorilas y de los traidores. "El peronismo es una oportunidad dentro de una oportunidad. No es una certeza, lo hemos comprobado a través de la historia", remata.

La charla es un cafecito paqueto de Belgrano R, justo frente a la estación. Pedro está resfriado, medio en cama, pero llega igual. Trae unos lentes pequeños y circulares, de la escuela óptica de John Lennon, campera de cuero y una boina negra de maquinista de tren, de cuando aún rugían las locomotoras a carbón. La excusa es la presentación de su libro “Una historia del peronismo”, donde Peter Saborido desarrolla varias ideas que nutren a la idiosincrasia peronista y popular: el traidor, el uruguayo, el trosko y el gorila. Estamos en una zona top de las más top de la Ciudad de Buenos Aires y la primer pregunta se cae de maduro:

Si Belgrano R es un bastión gorila, ¿qué es un gorila?

Es una cuestión prejuiciosa. Totalizar un lugar bajo la suposición de que puede haber más antiperonistas es dejar abandonado al tipo que es peronista o cuya condición socioeconómica no es la que se supone. Si mirás a tu alrededor dirías, ¿cuántos departamentos hay de más de 100 m²? A veces, esas totalizaciones nos hacen perder de vista el verdadero entramado de lo que culturalmente nos está jodiendo. Me gustaría ver cuánto de gorilismo hay en Gerli, en Lanús o en Valentín Alsina, lugares que son romantizados como cunas del peronismo.

¿Y qué valores definen al gorila?

Muchos de los que también nos definen a nosotros. Ese es el gran problema que no sabemos interpretar: no diferenciar un tipo que no es peronista de un gorila o un racista asesino. Esos matices son los que, cuando no sabemos diferenciarlos, nos aislan, nos encierran y nos llevan a la derrota. El peronismo pierde cuando se encierra y gana cuando se amplía.

En ese sentido llega Alberto Fernández…

Claro, ¿querés ganar o no querés ganar? El próximo peronismo no va a ser como el último, va a ser uno nuevo, compuesto y modelado por quien lo lleve adelante, frente a las circunstancias que debe enfrentar. El peronismo se modela también frente a lo que debe enfrentar, a veces con más audacia, a veces con más rasgos acomodaticios. El peronismo fue el menemismo, el duhaldismo, el kirchnerismo y también será el albertismo.

¿Cómo te imaginás el albertismo?

No sé, hay que verlo. Va a ser mejor que esto y puede ser la supervivencia de una idea en una circunstancia que va más allá de nuestros deseos o voluntades. Hay datos objetivos que no entran dentro del terreno de la poética, la voluntad y el idealismo. Tenemos que lidiar con la verdad que hay del otro lado y hoy tenés a Bolsonaro en Brasil y a Trump en Estados Unidos. Perón siempre decía que la verdadera política es la política exterior. El peronismo es una oportunidad dentro de una oportunidad. No es una certeza, lo hemos comprobado a través de la historia. En cambio, el radicalismo y las fuerzas liberales sí son una certeza de que va a estar todo mal.

Uno de los pasajes de tu libro habla sobre los uruguayos y el peronismo. Este año hay elecciones en Uruguay y el Frente Amplio va por la reelección en un espacio político que contiene debates pero al mismo tiempo garantiza la continuidad de un proyecto de poder. ¿Uruguay es un país peronista?

No, no ha existido algo como el peronismo ahí. Hay progresos y amplitudes de derechos. Pero leyes como la de las 8 horas en el campo son muy recientes. En ese espíritu democrático y civil los uruguayos podrán parecer adelantados. Pero el peronismo, para la derecha, es la parte de atraso, aunque en realidad es la parte más adelantada que no tiene el resto de Latinoamérica. No hay nada más europeo que el peronismo, en su concepción de Estado de bienestar, de ampliación de derechos, incluso en lo social: matrimonio igualitario, igualdad de género, ideas propias más del liberalismo que del fascismo. Sin embargo, el kirchnerismo ha mostrado una vertiente más progre del peronismo y ha mostrado lazos de contacto con cierto frenteamplista, aunque ellos también tienen sus divisiones. Te puedo asegurar que a través del kirchnerismo, hoy hay peronistas uruguayos.

¿Qué es el trotskismo?

Una hermosa idea. Me gusta que haya diputados trotskistas, marcan un recuerdo de algo ideal. Me gustan muchas de sus actitudes en cuanto a sus formas. Es un purismo interesante, una especie de guarraid para el otro lado. Ahora, para presidente no me rompan las pelotas, no me voten en blanco de nuevo. Para diputados y concejales están muy bien, pero a la hora de los bifes… Concentran un nivel de purismo muy satisfactorio a la conciencia, sin riesgo, más allá de ir en cana que le puede pasar a cualquier militante o activista. Pero a la hora de los bifes, cuando votás al peronismo, te ponés en riesgo: puede desilusionar, puede salir para el lado de los tomates, pero porque estás ejerciendo el poder. Si voto algo que no va a ejercer el poder, salvo mis convicciones de cualquier impureza. El tema es si tu vanidad ideológica vale más que el mejoramiento de la vida de mucha gente.

¿Considerás que el macrismo implicó un retroceso cultural en muchas áreas?

Yo creo que no, son cosas que estaban latentes y el macrismo vino a recuperar eso. Pero en la medida que uno pueda trabajar sobre esos errores, podemos volver a ser mayoría, que es lo que implica poder avanzar. No suponer que el otro no va a existir: hay que saber que no todos son una mierda, hay que convivir. Los racistas y la gente que desprecia a los pobres, o cree en la meritocracia al nivel de la crueldad, va a existir. El tema es que no te gobiernen.

La incorporación de Massa como candidato a diputado salda algunas de las ideas del “traidor” pero, en la misma jugada, Pichetto reabre este debate. ¿Qué es un traidor?

¿Qué es un traidor? Alguien que te mandó en cana. ¿Es Pichetto diciendo que no va a dejar que Cristina vaya presa? Entonces, ¿estamos frente a un traidor o es el juego de la política?. Si vuelve ahora, ¿qué hacemos?. La traición es un estado que en algún momento se puede revertir o no. Le cabrá la palabra traidor a aquella persona que hace algo de lo que no se puede volver. Bombita Rodríguez dice que el peronismo siempre se explica después, y hay algo de eso.

Hay un instagramer al que sigo mucho, Tomás Rebord, que habla de la mística. ¿Es un plus que tiene el peronismo?

Es un plus que como todo plus no puede ser mucho más que la capacidad de raciocinio, la organizativa. Si hay más mística que plan, que capacidad, puede ser un peligro. Yo preferiría que, si me van a operar, me pongan a un cirujano. Hay un romanticismo que puede ser peligroso. La idea de “vamo con huevo”, de hacer una casa “con huevo”. Hasta el más básico de los albañiles conoce la técnica, cómo poner una plomada. Se han caído muchas casas para que la tuya no se caiga. Lo mismo en política, se ha perdido muchas veces. Es jodido porque uno se enamora de la mística, está bárbaro, sin mística no sirve. Pasa que sin mística, podés hacer algo mediocre, pero no matás a nadie.

¿Hubo una sobredimensión de la mística?

En algun momento sí, por eso perdimos. Obnubila. Enceguece.

Peter Capusotto fue un hijo de su época. ¿Puede volver?

Lo vamos a seguir haciendo pero de otra manera. Hay cosas que te condicionan: lo que hiciste, estar más grande, tener 14 años más que cuando empezamos. Lo vamos a hacer pero con alguna característica especial que lo proteja de su propia historia, de decepcionar. El recuerdo idealiza, y aunque eso no te impide nada, te quita libertad, porque te van a ver en plan: “a ver qué genialidad vas a hacer”. Y te hincha un poco las bolas. Vamos a hacerlo en un contexto donde alguna vueltita en el formato le vamos a dar.