Un reflejo de la crisis educativa en la Ciudad

El Yrurtia, sin clases hasta después de las vacaciones de invierno

Ya no hay maquillaje que alcance para tapar el enorme déficit en la estructura edilicia de las escuelas porteñas. Los casos son diversos y se multiplican a diario en distintos puntos de la Ciudad: invasión de ratas, falta de calefacción, techos que se caen e inundaciones, entre otros.

La escuela de Bellas Artes “Rogelio Yrurtia” consiguió este año la mudanza al edificio de la Avenida Alberdi 4139, por el que venían peleando desde hace una década. Pero en cuestión de semanas, y con la llegada del frío, los problemas volvieron a aparecer: la falta de calefacción y el corte del suministro eléctrico vienen interrumpiendo el normal dictado de clases desde hace ya varios días. A raíz de esto, la comunidad educativa empezó a organizarse y realizó distintas medidas para visibilizar la situación que atraviesan. “Seguimos estando en las mismas condiciones que en el edificio anterior”, denunció Matías Giménez, miembro del centro de estudiantes, en diálogo con El Grito del Sur.

Los mayores problemas empezaron este martes por la mañana, momento en el que empezaron los cortes de luz que se sucederían a lo largo de la semana. Esta problemática, que afectaba en un primer momento sólo a algunas partes del edificio, terminó de expandirse por completo el jueves por la noche cuando el generador eléctrico que provee de iluminación a la escuela se recalentó y dejó de funcionar. La indignación del claustro estudiantil se tradujo en una asamblea permanente, medida que mantuvieron desde el mismo martes hasta el día de ayer con el apoyo de les docentes y las familias.

De todas formas, la luz no es el único problema que sufre el Yrurtia. La falta de calefacción se hace sentir en cada aula: estudiantes y docentes soportan a diario las temperaturas heladas de un invierno cada vez más intenso. En respuesta a esta problemática, el Gobierno de la Ciudad envió caloventores, que no pueden ser utilizados ya que el edificio cuenta con luz de obra y su uso provocaría que se recaliente el generador, tal y como pasó dos días atrás. El jueves 4 los y las estudiantes realizaron un frazadazo para denunciar esta problemática y exigir soluciones a las autoridades de la cartera educativa que conduce Soledad Acuña.

Lejos de brindar algún tipo de solución que permitiera retomar el dictado de clases, Giménez cuenta que la supervisora del área, Adriana Vallejos, decidió suspender las clases del turno diurno y vespertino hasta después del receso de invierno, mientras que en el turno tarde no se computarán las faltas. De esta forma, los y las estudiantes del Rogelio Yrurtia estarán perdiendo -descontando feriados y fechas de examen por previas- diez días de clase que no serán recuperados.

Parece ser que los días de clase sólo se agregan extraordinariamente al calendario escolar cuando los impedimentos están relacionados con protestas estudiantiles. Esto reafirma la posición expuesta en reiteradas ocasiones por jóvenes de distintas escuelas, que aseguran que la recuperación de días de clase perdidos por medidas tales como la toma de colegios no responde a un verdadero interés de cumplir con el calendario escolar, sino que funciona más bien como una represalia a quienes protestan y se manifiestan en contra de las políticas del Gobierno porteño.

A pesar de todo esto, los problemas en el nuevo edificio empezaron mucho antes, cuando el Gobierno de la Ciudad decidió mudar definitivamente la escuela pero no concedió el uso total del edificio. Esto se debe a que aún hay obreros trabajando en el segundo piso de taller y en una decena de aulas. Es decir, las autoridades porteñas mudaron a la comunidad educativa del Yrurtia a un edificio sin terminar, que no está en condiciones para desarrollar plenamente las actividades académicas.

“El espacio no alcanza”, protestan desde el estudiantado y enumeran algunas de las principales complicaciones: diez aulas en desuso, estudiantes de cuarto y quinto año cursando en una misma aula, un piso totalmente inhabilitado, técnicas de grabado imposibles de realizar por la falta de calefacción, espacios sin boca de desagüe, entre otras.

El día de ayer, Giménez y otres de sus compañeres lograron tener un encuentro con funcionarios del Ministerio de Educación de la Ciudad en el que expusieron una vez más sus reclamos. Sin embargo, lo único que recibieron a cambio fueron respuestas vacías y promesas en el aire sobre lo que harían para solucionar el conflicto. Respecto al gas, les aseguraron que en 15 días estaría solucionado. Mientras tanto, estudiantes y docentes continúan pasando frío, se pierden días de clase y el Gobierno porteño hace de cuenta que no pasa nada.

La próxima medida será el miércoles 10 de julio a las 11 de la mañana frente a la Dirección General del Área Artística, donde esperan ser recibides y obtener un compromiso por escrito que les asegure mejores condiciones de cursada para la segunda mitad del año. Ese día, al igual que durante esta semana, estarán presentes también las madres y los padres que, según contó el representante estudiantil, vienen dando la pelea de cerca junto a les estudiantes.