Dos años sin Santiago Maldonado

Vendrá la justicia y tendrá tus ojos

A dos años de la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado, se realizó un acto en Plaza de Mayo para reclamar que continúe la investigación y exigir justicia. Un caso que dio luz verde a la doctrina Chocobar.

Santiago aparece como un proyectil que  impacta en el vidrio rompiendo la tranquilidad, como un golpe seco en el estómago, con la bronca de un escupitajo rabioso sobre la cara, como la arcada de bilis que hiere la laringe.  Santiago, su mirada negra de su rostro tupido, su gesto enigma, multiplicado. Santiago con un indicio de sonrisa, reproducido en papel barato y de fotocopiadora, pegatinado en las paredes del microcentro porteño. Un espectro. En uno de los carteles se lee instantáneamente abajo de su cara  «vendrá justicia y tendrá tus ojos»

Santiago aparece como el primer muerto colectivo del macrismo, pero no el último. Abre un ciclo, marca un antes y un después, mide el pulso del rating. Descompagina toda acepción de verdad cuestionando quién construye los discursos colectivos.

La capacidad para resistir los embates de la sociedad civil en el caso Maldonado fueron para el Gobierno una luz verde a la doctrina Chocobar, es decir al apoyo irrestricto y abierto a los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad.

Los cadáveres se acumulan sobre el cuerpo de Santiago como fosa común. Rafael Nahuel, Juan Pablo Kukoc, los chicos de Monte. Un muerto cada 21 horas durante el 2018, según el informe de CORREPI.

Tic tac

Fotos: Catalina Distefano

«Hace 24 meses pedí que la ministra Bullrich se aparte del cargo, ya que no estaba capacitada para desempeñarse en ese puesto. Hoy sabemos que tenía muy en claro desde que asumió a donde quería conducir a las fuerzas de seguridad. Santiago estuvo desaparecido 78 días para aleccionar, amedrentar y para que la muerte se naturalice en manos de sus fuerzas», manifestó Sergio Maldonado en el escenario montado en Plaza de Mayo para conmemorar los dos años de su desaparición.

La historia privada de Santiago es la de un pibe de 25 de Mayo, familiero, inquieto, anarquista, cumbiero, con muchos amigos, verborrágico. Apodado «Brujo», «Lechu», «Santi». Tatuador comprometido y nómada. Un anarquista que excede el anarquismo, como lo nombró su hermano.

La historia pública son dos años marcados por una incertidumbre que huele a podrido y un segundero ansioso que acelera la cuenta regresiva.

Tic tac

El 1 de agosto de 2017 es la última vez que vieron con vida a Santiago Maldonado durante una manifestación en Cushamen, provincia de Chubut.

El 12 de agosto, un día antes de las PASO se allana el domicilio de Santiago en El Bolsón por orden de Guido Otranto, primer juez de la causa, y la fiscal Silvina Ávila.

El 17 de octubre de 2017 se encuentra su cuerpo 300 metros río arriba de dónde los testigos afirmaron haberlo visto 77 días antes, en una zona que ya había sido rastrillada.

El 21 de octubre, un día antes de las elecciones legislativas, el nuevo magistrado a cargo Gustavo Lleral dijo que el fallecimiento de Maldonado no se trató de una “muerte violenta”.

El 25 de noviembre de 2017, mientras es velado el cuerpo de Santiago, miembros del grupo Albatros asesinan a Rafael Nahuel.

El 29 de noviembre de 2018 se dicta la sentencia definitiva, donde Lleral escribe que “falleció ahogado, en aquél mismo lugar donde pretendió ocultarse, víctima de un cuadro de asfixia por sumersión coadyuvada por hipotermia». Apenas 24 horas después comenzaría el G20 en nuestro país.

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Fotos: Catalina Distefano

La carta manifiesto que Santiago escribió -y su hermano Sergio leyó en la primera movilización el 11 de agosto del 2017- vuelve a escucharse 700 días después de su desaparición a través de la voz de Andrea, la cuñada del joven artesano. Hace frío, pero el gentío reunido en la plaza le hace frente el viento. Las palabras de Santiago hacen honor a su nombre de apóstol y ofician de manera casi premonitoria.

Hola querida población:

Somos el gobierno, somos tu gobierno, los que nos apoderamos de tu vida a cada segundo, a cada minuto, cada hora, cada día. A cada instante que pasa por tu reloj y por tu cabeza y te decimos cómo tienes que vivir. Somos los que premiamos a los represores, torturadores explotadores y castigamos a los que no son como nosotros queremos que sean. Y como si esto fuera poco aparte de que existe la cárcel, la explotación en la vida cotidiana perpetrada por las autoridades -ejércitos, jueces, policías fiscales políticos y demás mequetrefes cómplices como los empresarios los mercenarios- sustenta la miseria y la esclavitud instalándola en todas las relaciones de nuestra vida.

Se dice que el problema es la inseguridad, los delincuentes pero nadie cuestiona la raíz de este problema un mundo artificial donde el valor de intercambio es el dinero generando desigualdades porque hay distintos tipos de clases sociales y costumbres por lo cual comienzan a aparecer los sometidos y las sometidas.

Fotos: Catalina Distefano

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El único que tomaría el micrófono después de Andrea sería Sergio Maldonado. Además de Mauricio Macri y Patricia Bullrich nombró otros responsables: Pablo Noceti – ex jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad y actual secretario de Cooperación con los Poderes Judiciales, Ministerios Públicos y Legislaturas – quien fue alertado por el juez Otranto de que se realizaría un allanamiento en la Gendarmería en el cual a la hora de realizarlo las camionetas que habían estado en el hecho se encontraban lavadas y las fajas de seguridad rotas; Claudio Avruj, secretario de Derechos Humanos; Daniel Barberis, responsable de tomar declaraciones a los gendarmes «acomodando el relato y recordándole a los gendarmes que estaban todos en el mismo bando»; Gonzalo Cané, quien representaba al Poder Ejecutivo en la causa; el juez Guido Otranto y la fiscal Ávila, los primeros en tomar la causa; Germán Garavano, ministro de Justicia y Derechos Humanos; y el juez Lleral, quien no investigó a fondo las pistas del caso.

A la denuncia de irregularidades judiciales en la causa, la familia sumó un informe de ataque en redes sociales donde denuncian a políticos, periodistas y trolls por negar y ocultar la desaparición de Santiago, instalar pistas falsas y criminalizarlo tanto a él como a su familia, hasta de responsabilizarlos de su desaparición y muerte.

En el mismo denuncian que Patricia Bullrich dijo ‘yo me la banco, no voy a tirar ningún gendarme por la ventana’,  Elisa Carrió declaró que “construyeron a un desaparecido” y lo comparó con Walt Disney. Jorge Lanata y Eduardo Feinmann especularon de que la familia estaba recibiendo dinero.

El silencio de Mauricio Macri lo convierte para la familia en el máximo responsable, legitimando desde las sombras la violencia que imparte a través de su Ministra de Seguridad.

Fotos: Catalina Distefano

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Durante su discurso Sergio enfatizó la importancia de que la causa, cerrada en primera instancia, no se clausare definitivamente. Entre los motivos por los cuales apelan a continuar investigando, la familia y organismos de DDHH alegan contradicciones en el informe de la autopsia, que sostiene que la muerte del joven responde a una “muerte violenta”, algo que omitió decir el juez cuando comunicó el resultado definitivo de las pericias, los billetes encontrados junto al cuerpo de Santiago en los bolsillos del pantalón. Estos nunca fueron peritados y la temperatura del cuerpo de Santiago informada por los peritos forenses no coincide con la del Río Chubut.

«El juez Lleral y el Gobierno respondieron a la comunidad internacional con la aparición del cuerpo de Santiago a una semana de la audiencia con las Idh el 26 de octubre del 2017 y con el cierre de la causa en primera instancia un día antes del G20 en nuestro país», manifestó Sergio antes de volver a exigir la conformación de un grupo de expertos independientes para la investigación.

«Santiago no especulaba con las fechas electorales para ser solidario, era un ser con compromiso social e involucrado con la madre tierra pero por sobre todo fue y seguirá siendo mi hermano».

 

Fotos: Catalina Distefano

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El tiempo pasa.

Santiago ¿Vendrá justicia y tendrá tus ojos?

Tic tac 

La bomba explota

La gente ¿despierta?