Sofía González

“Con Larreta la Comuna 1 está en venta, incluida la Villa 31”

Militante histórica de la Villa 31 y candidata a comunera por el Frente de Todos, Sofía González charló con El Grito del Sur sobre el proceso de urbanización, los desafíos de una geografía diversa y el cruce entre la militancia y la función pública.

“En el distrito 5 no perdimos nunca”, dice Sofía González, candidata a integrar la Junta Comunal Nº 1 de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente de Todos. El distrito 5 es el nombre que lleva en las secciones electorales porteñas la Villa 31, donde milita hace diez años, cuando La Cámpora apenas nacía. González se enfrenta al proceso de urbanización, al que califica como “negocio inmobiliario”, y exige una verdadera participación de los vecinos y las vecinas en la discusión sobre los fondos de las comunas.

-¿Por qué se oponen a la urbanización de la 31 que impulsa el Gobierno porteño?
-Nosotros sostenemos que no es una urbanización, sino un negocio inmobiliario. Por algo, cuando Macri asume la presidencia y Rodríguez Larreta lo releva en la Ciudad, recién entonces comienzan el proceso, con nuevas leyes en las que los vecinos pierden derechos respecto a la primera ley de urbanización: la 343 de 2009. Nación transfiere las tierras a la Ciudad, no a los vecinos que las habitan desde hace generaciones. Lo que quiere el Pro, como dijo en su momento Gabriela Michetti, es que sea otra clase social, con más plata, la que habite ese barrio. Ese es su proyecto. El nuestro es la radicación definitiva, con viviendas nuevas y obras, pero la radicación. Y la frutilla del postre fue el remate de esos seis terrenos para pagar la deuda del Paseo del Bajo.

-Si Matías Lammens lograra asumir como jefe de Gobierno, ¿cuál es el proyecto tanto de la Mesa Rotativa de Participación como de las organizaciones para el barrio?
-El problema más urgente hoy es que los vecinos que no pueden llegar a fin de mes, mucho menos van a poder pagar las cuotas de las casas que el Pro les cobra. Ese es un desalojo encubierto, sin topadoras, que tenemos que frenar. Mariano Recalde, por ejemplo, presentó un proyecto alternativo al que terminó aprobando Cambiemos con el apoyo del bloque de Martín Losuteau, que propone que el precio del metro cuadrado cedido a los vecinos sea de 3 mil pesos, como se fijó originalmente. El objetivo es un barrio mejor, pero para los vecinos radicados, no para los que lleguen de afuera a hacer negocios. Además, el próximo Gobierno de la Ciudad va a tener que empezar a devolver el crédito del Banco Mundial a partir de 2021, o sea que si cambia el Gobierno será otro y no Rodríguez Larreta el que pague las obras. Y es fundamental, para nosotros, que en el reasentamiento de las familias se respete el desglose familiar, porque sino es una estafa.

-¿Cómo nació La Cámpora en la 31?
-Los primeros meses fueron complicados (risas). Tenemos el recuerdo hermoso de Cristina inaugurando un monumento en la 9 de Julio por el 40º aniversario del asesinato del Padre Mugica. Nosotros ese día desplegamos una bandera gigante desde el puente del barrio que salió en todos lados y nos instaló, pese a que el Pro en ese momento hacía de todo para que no podamos hacer política en el barrio. Hasta que empezamos en la casa de un vecino y después de otro. No nos fuimos más. En el circuito 5, que es el barrio, ganamos todas las elecciones desde 2007.

-La urbanización es uno de los ejemplos que se ponen para sostener que “Larreta gobierna bien”. ¿Les cuesta sostener lo contrario frente a los vecinos?
-Te doy un ejemplo: en San Telmo hubo 200 pibes sin vacantes desde los 45 días. ¿Quién puede decir que Larreta gobierna bien cuando eso pasó este año, cuando la Ciudad llegó a un pico histórico de endeudamiento? Por otro lado, hasta 2015 el macrismo usufructuó nuestro modelo expansivo a nivel nacional, pero hoy tienen ajuste y están los números que hablan solos, la cantidad de gente que se cae del sistema, se muere de frío y el Gobierno porteño no hace nada para evitarlo. 

-¿Cómo pega el ajuste en el barrio?
-Mirá, lo último que nos pegó fuerte fue haber registrado tres casos de tuberculosis este año. Es una enfermedad del entorno, de la pobreza, que no debiera aparecer. Tiene que ver con cómo está viviendo la gente. El ajuste afecta la vida cotidiana. Por eso nosotros reivindicamos que sí tiene que haber funcionarios militantes, porque van a dedicar su tiempo a los demás, a las necesidades del otro, a ayudarlo, y no a hacer negocios, como en el gobierno de los CEOs.

-¿Vas a ser una comunera militante, entonces?
-Por supuesto (risas). El objetivo nuestro es que se aplique la ley de comunas y tengamos presupuesto participativo. Es una deuda del Pro. Con Larreta la Comuna 1 está en venta, incluida la 31; no puede ser que todo esté en remate, desde Retiro hasta San Telmo. Y nadie le preguntó a los vecinos si estaban de acuerdo. Parte de nuestra tarea va a ser que todos nos involucremos en esas decisiones.

-La comuna es extraña: Puerto Madero y Constitución, por caso, son dos mundos diferentes.
-Diversos. Pero a los comercios de Puerto Madero también les deben estar bajando las ventas. Y a los jubilados no les alcanza ni en Constitución ni en ningún otro barrio. Hay temas transversales, como la seguridad. Si Macri sigue, cada vez va a haber más exclusión, y por más que vivas en la torre 20 de Puerto Madero, lo vas a sentir igual.

-Cuando la gente entre al cuarto oscuro, en la boleta del Frente de Todos -salvo Claudia Neira que encabeza legisladores y vos que encabezas la comuna- no habrá mujeres al frente, todos varones. ¿Te sentís cómoda por eso?
-Lo primero que quiero dejar en claro es que la nuestra es la lista más feminista de todas. No tengo dudas de eso, ahí están Dora Barrancos, la propia Cristina, Ofelia. Pero es cierto que todavía falta un montón, incluso en nuestra propia organización, para revertir esta situación y que podamos tener una real paridad.