#NoHayMasTiempo: la vida de miles está en peligro

“Con VIH vivo, con Macri muero”

Un centenar de personas se reunió frente al ex-Ministerio de Salud de la Nación para denunciar enfáticamente el recorte en la Dirección Nacional de SIDA y el consecuente desabastecimiento de medicamentos para las personas con VIH.

Los alrededores del edificio del ex-Ministerio y actual Secretaría de Salud de la Nación fueron el escenario elegido por más de un centenar de personas durante la concentración convocada por el Frente Nacional por la Salud de las personas con VIH para denunciar la falta de medicamentos y el recorte producido en la Dirección Nacional de SIDA. Jose María Di Bello, uno de los dos primeros hombres que contrajo legalmente la unión civil con una pareja de su mismo sexo en nuestro país y en Latinoamérica, fue el encargado de dar inicio al acto de protesta.

Jose María Di Bello, activista. Foto: Catalina Distefano

“Sin medicamentos nos morimos, basta de faltantes, basta de fraccionamientos, no queremos llegar más a los hospitales y que nos abran los frascos o las cajas y que nos den la mitad de los blister. Basta de cambios concursivos de esquemas de tratamiento. Hace dos años que nos faltan los retroactivos y los CD4 y no sabemos la situación de nuestra salud”, reclamó sobre el comienzo de la jornada Di Bello. Aunque la actividad no fue muy extensa, al principio surgieron tensiones con los efectivos de las fuerzas de seguridad que se hicieron presentes en el lugar de una manera bastante prepotente. Entre gritos y empujones, los y las manifestantes reclamaron a la policía la aparición del secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, para que diera respuestas a sus reclamos.

“Mandaron telegramas para sacarle las pensiones contributivas a las personas con VIH”, denunció Di Bello más adelante. Luego de un minucioso discurso, en el que abordó desde la problemática actual hasta la involución en materia de derechos sanitarios para la población que porta VIH con la llegada del macrismo al Gobierno, se abrió el micrófono para que cualquiera de los y las presentes pudiera expresar su opinión sobre la problemática y contar, o no, cómo le afecta dicho recorte. “Somos la voz de aquellos que por el estigma no se animan a salir a las calles”, expresó Estela, de la Red de personas con VIH-SIDA de Mar del Plata, en relación a la cantidad de gente que se acercó hasta el lugar de la protesta.

Estela, integrante de la Red de personas con VIH-SIDA de Mar del Plata. Foto: Catalina Distefano

“Esto es una crónica anunciada: veníamos avisando que iban a haber faltantes y hoy hay más de 15.000 personas que están siendo afectadas por esta situación”, dijo Ezequiel Rabines, precandidato a legislador porteño por el Frente de Todes, a El Grito del Sur luego de denunciar el recorte presupuestario de unos 1724 millones de pesos. En el mismo sentido, el legislador porteño Javier Andrade habló sobre la presentación del proyecto de ley que llevaron al recinto de la Legislatura porteña. Éste fue elaborado junto a personas que viven con VIH y busca que el Gobierno de la Ciudad se haga responsable de la situación y dé respuesta a las demandas de este colectivo.

De izquierda a derecha: Javier Andrade y Ezequiel Rabines. Foto: Catalina Distefano

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“La gente no muere por tener VIH, muere si no tiene las políticas públicas para poder tener una vida digna”, destacó Andrade en diálogo con este medio.

Entre cánticos y gritos de protesta, les presentes continuaron pasando al frente para tomar el micrófono y manifestar sus diferencias y críticas al modelo de salud que propone el Gobierno nacional. Así fue que Lucas Fauno, activista LGBT, tomó la palabra para denunciar que “las campañas nunca hablan de la calidad de vida de las personas VIH positivas”.

Lucas Fauno. Foto: Catalina Distefano

Minutos más tarde Matías Muñoz, coordinador de Ciclo Positivo, explicó a El Grito del Sur: “Que no exista Ministerio de Salud es uno de los grandes desendadenantes de esta situación”. Sin embargo, aclaró que “no es la primera vez que nos venimos a manifestar por la falta de medicamentos para las personas que vivimos con VIH: en septiembre de 2016, en febrero del 2017, el año pasado nos manifestamos por el recorte en el presupuesto que tuvo la Dirección Nacional de SIDA”. Además, advirtió que “nosotros anunciamos que esto iba a pasar, dijimos que para esta época del año no iba a alcanzar el dinero para la medicación”.

“Más allá de lo que nos digan, de los vericuetos semánticos que digan desde la actual Secretaría, ex Ministerio de Salud, si la persona no tiene su frasco de medicación en la mesa de luz cuando se va a dormir eso es un faltante de medicación y eso es contraproducente para nuestra salud física y biomédica, pero también nos afecta emocionalmente”, dijo en relación a los dichos oficiales de los funcionarios macristas.

Matías Muñoz. Foto: Catalina Distefano

“No venimos a reclamar solamente por esta faltante puntual de medicamentos, sino también porque queremos que se termine esta situación de imprevisibilidad en las compras y que tengamos que venir cada seis u ocho meses a reclamar por lo mismo”, agregó Muñoz para después recordar el incumplimiento del compromiso del Gobierno nacional con la salud entendida como un derecho de orden constitucional.

Foto: Catalina Distefano

Por último, el coordinador de Ciclo Positivo se refirió al estigma social sobre las personas con VIH-SIDA. “El VIH es una epidemia única en el mundo, en la que es más grave lo que sucede socialmente de lo que sucede en el cuerpo. A partir de los nuevos tratamientos y de la posibilidad de que con este tratamiento el virus esté dormido en nuestra sangre, es más perjudicial lo que le pasa a las personas en cuanto a poder decir abiertamente que tienen VIH, que lo realmente puede hacer el virus en la sangre”. Y para cerrar decidió referirse también a la asistencia de la convocatoria: “No solamente esta movilización sería más masiva si el VIH no tuviese el estigma que tiene, sino que también hay una precarización laboral extra que afecta a las personas que vivimos con VIH”.

Foto: Catalina Distefano

La manifestación concluyó con una performance artística sobre la calle en la que le pusieron cuerpo a la consigna “Con VIH vivo, con Macri muero”. Decenas de personas se recostaron sobre el asfalto para simular su muerte y expresar su preocupación por el riesgo que corre la salud de miles de personas que viven con VIH en la Argentina.