Editoriales independientes

Editoras feministas: la mano detrás del libro

Después del éxito de la Feria de Editores 2019, El Grito del Sur reunió a tres editoras independientes para hablar sobre el rol editorial, un espacio subrepticio de insurrección, detallismo y sutileza que a veces pasa inadvertido en la industria literaria.

Durante los tres días que duró la Feria de Editores (FED), el Centro Cultural Konex estuvo repleto. Transitar por los galpones profundos implicaba una logística para no perder a amigues y acompañantes. Libros de política, historia y feminismo ordenados en zigzag -como el fuelle de un acordeón- intercalaron tapas lisas y estampadas, poesía y narrativa, ficción y no ficción.

La combinación entre charlas teóricas y patio con barra de fernet en pleno corazón del Abasto resultó exitosa. A la luz de la respuesta masiva a esta propuesta queda claro que hay un sector del público ansioso por consumir libros que no llegan -o que lo hacen en menor medida- a las librerías comerciales. Un público que apuesta al trabajo minucioso y expandido a la vez -en cantidad de tareas y tiempo invertido- que supone editar en los márgenes del sistema mainstream.

El Grito del Sur reunió a tres editoras independientes para hablar sobre el rol editorial, un espacio subrepticio de insurrección, detallismo y sutileza que a veces pasa inadvertido en la industria literaria.

ELEMENTO DISRUPTIVO

Elemento Disruptivo surge en 2014, cuando Clara Inés empezó a investigar junto a dos amigues cómo sería trasladar la poesía y la oralidad al papel, teniendo en cuenta el proceso inverso que había sucedido con la performance en los 90. Desde ese momento, Elemento Disruptivo lleva editados 25 títulos de poesía argentina joven y tiene más de 12 descatalogados. “Al principio sacábamos tres libros cada tres meses. Era un locura, eran libros muy chiquitos de diez poemas por autor. Después empezamos a prestarle más atención al oficio. Nos dimos cuenta que no estábamos haciendo un trabajo curatorial, era más una cuestión de generar un archivo. Ahora hacemos un trabajo de clínica de obra de seis meses con les autores, más tres meses de edición gráfica donde se trabaja el imaginario visual del libro, etc. Por eso terminamos editando cuatro libros por año”.

Clara cuenta que Elemento Disruptivo es una historia de gente que viene y va: ahora son tres -Clara, Agos e Inés- pero salvo ella, ninguna es de la camada inicial. “La idea era hacer una casa-refugio de poetas y terminó siendo eso simbólicamente, porque la gente entra y sale del proyecto todo el tiempo”.

Clara Inés

Pero éste no es su único proyecto. A mediados del 2018, impulsados por la idea de editar narrativa, Clara y su compañero abrieron TRENCH, una editorial de narrativa confesional. Por el momento, TRENCH lleva editadas tres plaquetas y una antología de postales que buscan romper la quinta pared de la obra de arte permitiendo que sean respondidas por los lectores. La primer plaqueta es el diario íntimo de Micaela Szyniak, que es una mezcla entre narrativa y prosa poética.

MADRESELVA

Madreselva lleva 12 años en funcionamiento y es una de las editoriales de referencia en el circuito independiente. La idea surgió cuando Leonardo Rodriguez, Verónica Diz y María Luisa Peralta, -encargados de editar la prensa de la organización anarquista en la que participaban- decidieron alejarse de ésta, quedándose sin un espacio gráfico de expresión. “En el 2006 nos fuimos de la organización y armar la editorial fue nuestro bote salvavidas para seguir expandiendo una idea. Los primeros libros fueron más de corte libertario, pero la vida se nos metió de por medio”, cuenta Verónica. “Leo y yo somos pareja y decidimos tener nuestro segundo hije en casa, de ahí se abrieron un montón de lecturas desde lo personal. Nos dimos cuenta de que muchas de las cosas que nos interesaban no estaban editadas acá, entonces quisimos hacerlo”.

Además, Madreselva cuenta con “La Orlando”, una colección sobre activismo LGTB curada por María Luisa Peralta. Si bien ninguno de los tres tienen formación académica en edición, Verónica entiende que el oficio lo adquirieron a través de años de lectura. Además advierte que todo el trabajo editorial está atravesado por las ideas, gustos y experiencias personales de quienes lo piensan, aunque esto no esté explícito.  “La gente no se da cuenta que las series tienen coherencia entre sí, pero hay una coherencia y es la manera en la que hemos encarado nuestras vidas. El catálogo se va organizando en base a unas matrices ideológicas concretas y las vivencias a través de los años. Sólo edito las cosas con las que creo que es necesario pudrir la mente de otras personas, ese es el filtro”.

Verónica Diz

PAISANITA

Gabriela Luzzi empezó haciendo plaquetas a mano cuando, luego de años de frecuentar talleres literarios, decidió intervenir de algún modo ese mundo. Si bien al principio había tenido la idea de hacer una editorial con dos amigues, cuando el proyecto no prosperó, decidió editar desde su casa con una abrochadora y una resma de hojas de colores. “Empecé a ir a las ferias llevando las plaquetas y en algún momento me convencieron de que empezara a hacer libros. En ese entonces se daban préstamos y con esa ayuda pude comenzar a editar. Me centré en la narrativa y desde ahí trato de romperla. Busco en principio libros que me den placer leer, pero también que tengan algún pie disruptivo dentro del campo en que trabajan, incluso cuando son de ficción”.

Gabi Luzzi

-¿Cómo es ser editora en el circuito independiente?

-Gabi: Yo encaro la edición como algo amateur, no profesional. Desde ese lugar todo el tiempo voy aprendiendo y pensando. Reflexiono sobre cómo posicionarse en los libros, cómo moverme con les autores, eso es lo que me parece más interesante. También hay que pensar que el libro es un objeto que va a intervenir en un mercado que tiene una lógica, pero con mi acción quiero proponer otra. Todo el tiempo hay que manejar esa tensión y ver a qué estoy dispuesta. Para mí la literatura independiente tiene que expandirse en las ferias.

-Verónica: El tema es abandonar las lógicas de la competencia para adoptar las lógicas de la complementación y de la colaboración. Nosotros decidimos no ir a las cadenas de librerías. A la Feria del Libro de Buenos Aires vamos asociados con 15 editoriales distintas. Me parece que la FED es un síntoma de que la gente que tiene otra relación con la lectura busca eso. Me parece que la diferencia que tenemos algunas editoriales independientes también es si vos elegís editar o si aceptas lo que te traen. En nuestra identidad lo que prima es el gusto de editar lo que a nosotros nos plazca, eso obviamente impacta en nuestra economía interna pero es una elección.

-Clara: En mi caso ser editora me significa algo distinto todos los días, cuando empecé me interesaba hacer un archivo pesando más en el futuro que en los lectores del día a día. Después me di cuenta de que no era así, que si bien va a quedar algo a futuro también hay un trabajo local de pensar que estoy haciendo que les llegue a les lectores disruptives – como les llamamos-. Ser independiente también es un laburo de complicidad. Con una misma, con les lectores, con les compañeres, con les autores, mismo entre los objetos de lectura se genera complicidad, yo siento que los libros se hablan entre sí.

-¿Por qué es importante la perspectiva de género en las editoriales? ¿Cómo se ve esto reflejado en los libros?

-Clara: Creo que la edición que yo vaya a hacer va a tener perspectiva de género porque yo tengo perspectiva de género. Esta pregunta me enoja un poco porque pienso que siempre las compañeras estamos hablando de esto y de pronto a los compañeros les preguntan sobre traducciones, sobre cursos.

-Verónica: Yo creo que la pregunta para hacerle a los compañeros de algunas editoriales es porque ahora editan feminismo. Hay gente con la que nosotros nunca trabajamos porque teníamos diferencias en este tema y ahora están saliendo desesperados a buscar autoras. Nos pasó por ejemplo con la ESI, nosotros tenemos una colección de libros para la niñez sobre los temas que nos parecía que había que hablar, pero nunca pensamos en la ESI, la ESI es una ley que corría en paralelo. Pero después cuando juntamos todo eso nos dimos cuenta que todos nuestros libros infantiles abarcan temas que están en la ESI. Entonces ¿Por qué perspectiva de género? Porque es la perspectiva de la vida.

-¿Que temas aún no pudieron editar y les quedan pendientes?

-Clara: En mi caso, en Elemento Disruptivo lo que quiero hacer el año que viene es editar poesía en lenguas originarias. Como nos jactamos de ser federales porque no sólo publicamos poetas de Capital Federal, de pronto me di cuenta que no estaba haciendo nada con lenguas originarias cuando conozco poetas que escriben y traductores que se dedican a eso.

-Verónica: Yo quiero hacer un libro para la infancia sobre abuso. Siento que si bien editamos ‘Porque volvías cada verano’ de Belén López Peiró, el libro resulta autorreferencial de algo que ya pasaste. Creo que hay que darle voz a la niñez y yo de verdad entiendo que el libro es una herramienta de cambio social, a mi hay libros que me cambiaron la vida y edito con esa fuerza. En ese sentido creo que la infancia tiene esa posibilidad.

-Gabi: Yo nunca busco temas, el trabajo lo hago en base a cómo el autor está encarando la herramienta del lenguaje para narrar. Entonces siempre la apertura es a todas las posibilidades de lo que se esté produciendo. Por momentos me dan ganas de publicar poesía pero no sé si podría.

-¿Cómo manejan el diseño gráfico y las ilustraciones?

-Veronica: A mi generalmente los libros me llegan con la tapa, aunque sea una intuición. Tenemos varias personas que después hacen el diseño y con su impronta también le dan identidad al libro. Sino puede ser que a través de una idea busquemos una fotografía.

-Clara: En Trench la gráfica la hago yo y trabajamos con el mismo modo que en Elemento Disruptivo, la parte que revisa el texto manda a la parte gráfica un word con conceptos. Trabajamos con las palabras que le salen a cada autor sobre su texto y después se da lugar al diseñador, así cada colección tiene su impronta.

-Gaby: En mi caso, cuando edito plaquetas, busco imágenes libres de derecho en la web. En el caso de los libros invito a fotógrafos a que hagan una obra especial para ese libro y un retrato del autor exclusivo para ese libro. Tratamos de hacer juegos en las tapas: por ejemplo, que aparezca algún personaje del libro sin decir quién es.

-Por último, ¿Cómo definirían su editorial en una palabra?

-Veronica: irreverente

-Clara: Diría que TRENCH es íntima y ELEMENTO DISRUPTIVO. Quilombera

-Gaby: Tranquila