Más Que Uno

No murió el rock, murió el rockstar

La banda "Más que Uno" se presenta el martes en el Centro Cultural Recoleta en un pre concierto antes del festival de la Bienal Joven. Atravesades por las denuncias de abusos en la música y la ola feminista, el trío se anima a cuestionar el rol del rockero en los escenarios.

Aunque música religiosa católica y rock feminista alternativo parecen lugares totalmente distantes, ambas instancias forman parte de la carrera artística de Rocío Carballido. Rocío, Larro para les amigues es parte del trío Más Que Uno, pero antes integraba la banda una iglesia que ensayaba en su propio garage. Más Que Uno surgió en el 2012, casi por casualidad, cuando tres amigos -Larro, Fitu y Diego- se encontraron en el escenario. Aunque les tres venían de proyectos individuales, se dieron cuenta que juntes funcionaban y decidieron dejar sus bandas anteriores para generar algo conjunto. Con influencias que van desde el folclore hasta la cumbia, Más Que Uno fue buscando su impronta y al día de hoy  -con un disco y dos EP grabados- se preparan para tocar en el Centro Cultural Recoleta como parte de los seleccionados de la Bienal de Arte Joven. “La Bienal nos sirvió para reconectarnos con nuestro deseo y crear desde ahí. A veces, en el trajín de tocar y con las exigencias de tener un proyecto propio, nos perdemos de jugar y conectarnos con ese costado, que es lo más enriquecedor de hacer arte”.

Fotos: Alejandro Campitelli

Entendiéndose parte de los feminismos que dejaron el rol de espectadores para pasar a ser protagonistas, ‘Más Que Uno’ fue parte de la corriente que invita a repensar, al calor de la marea verde, el lugar del músico varón-cis.

“No es arrebatar un espacio sino apropiárselo”, dice la cantante y guitarrista de la banda sobre la presencia de los feminismos en el ambiente musical. “Bandas de varones hay y va a seguir habiendo siempre y está bien que eso suceda, pero cuantas más mujeres y disidencias hay en los escenarios posibilita que haya más todavía”. Para Larro ver a Eruca Sativa (una banda de rock con mujeres al frente) en el escenario marcó un antes y un después. “No te lo planteás así, no es que decís ahora que vi a una mujer liderando una banda entiendo que puedo estar ahí, pero hay algo que se te destraba en la cabeza. Por eso me parece que las influencias son re importantes”.

“Acá estamos en la gran ciudad, pero capaz una piba en el interior del país que está en su casa y no sabe que realmente puede subirse a un escenario, contar lo que le está pasando y dar un mensaje. En ese sentido me parece que es re importante que siempre haya variedad de personas arriba de los escenarios. Incluso creo que al día de hoy no se ven tantas disidencias y eso estaría bueno que vaya creciendo”.

Fotos: Alejandro Campitelli

Todavía son muchas las personas que se siguen sorprendiendo de que Más Que Uno pueda tocar (bien) rock siendo una banda liderada por mujeres. Al mismo tiempo, Larro entiende que en el ámbito musical se genera un dicotomía con las bandas de mujeres y disidencias: o se les da más lugar encasillándolas como “banda feministas” o se les presta atención solamente si destacan de la media. “La consecuencia directa de que te reconozcan como mujer o disidencia tal vez es un beneficio, pero el mecanismo es un horror. O sea nos dan más bola que a los varones porque sorprende que, siendo una banda liderada por mujeres, podamos hacer rock. Esto de estar evaluando todo el tiempo a las mujeres o disidencias por simple hecho de serlo está mal pero es algo que todos hacemos, lo tenemos muy en el gen. Si no les dan bola a estas bandas cuando son extremadamente virtuosas o se destacan muchísimo, exigiéndoles el doble que a bandas formadas por varones”, continúa la joven que es además es técnica en Sonido.

Ante la pregunta de si las mujeres y disidencias lograron redefinir la cultura del rock, Larro no lo duda: “Yo creo que no es el rock lo que murió sino el rockstar, por suerte. Lo lindo del rock es lo subversivo, tener un discurso contrahegemónico. De los 90 para acá la imagen del rockstar se había comido la esencia del rock, creo que el hecho de que las mujeres y disidencias hayamos tomado algunas escenas vuelve un poco a eso. Siento que, hoy por hoy, las que tienen algo para decir en la música son mujeres y disidencias. El lugar del varón ya ha sido habitado, ya se ha hablado de esos temas en otros momentos. Lo novedoso es todo eso que tenemos para contar nosotres luego de siglos en los que nos callaron. Escribir desde ese lugar y con esa conciencia te da un peso social y político del cual te tenés que hacer responsable. Eso es el rock ahora, no necesitás una distorsión, necesitas un discurso fuerte”, manifiesta.

Larro y Fitu tuvieron que enfrentar en carne propia el sismo que supuso para la cultura musical reestructurarse luego de cientos de testimonios de abusos por parte de músicos. Hace unos años, cuando recibieron de manera privada una denuncia hacia su baterista anterior, no lo dudaron ni un segundo y supieron que él debía dejar la banda. “No dudamos en ningún momento, un mes antes había pasado lo de Utopians y sabíamos que eso era lo que había que hacer. Consideramos que fue lo correcto cuidar a otras pibas porque les podía seguir pasando. El músico varón cis se posiciona en un lugar de poder, no es casualidad que los abusos sean con sus fans. Creo que ante todo abuso de poder hay que accionar desde las unión de las partes más perjudicadas.”

Los debates abundan y se complejizan entre sí, como melodías superpuestas. Rocío decidió dejar de escuchar muchas de las bandas que habían sido su referencia cuando recibieron denuncias sin pedir pruebas ni justificativas, demostrando que la empatía feminista no se rige con los mismos términos de la ley. Aparte asegura que no cree que una obra de arte pueda desprenderse de la subjetividad del artista: “Yo discuto mucho con la gente que cree que puede separar la obra del artista, me parece que las separan cuando les conviene. O sea, cuando es un violador la separan pero cuando es Frida Khalo y sabés que pinta como pinta por lo que le pasó, ahí la historia hace al artista. Entonces te quedás con la historia cuando te cae bien”.

Fotos: Alejandro Campitelli

Arder, el último EP de Más Que Uno está atravesado por la efervescencia y la movilización social que generó la desaparición y muerte de Santiago Maldonado y la marea callejera que hubo durante el debate por la ley de aborto. “Siempre escribo desde la transparencia de lo que me está pasando. En ese momento mi sangre estaba en la calle y es un disco escrito desde ese lugar. Incluso las canciones que parecen dirigidas a una persona le estoy hablando a la sociedad, pero me gusta dejar una ambigüedad para que cada uno complete desde donde le parezca”.

“En los últimos temas hablamos desde un lugar más introspectivo”, explica la vocalista de la banda que está preparando su cuarto material. “La idea es establecer un diálogo con quien lo escucha, y es loco ver cómo lo reciben las diferentes individualidades”.

Fotos: Alejandro Campitelli

Más Que Uno tocará en el Centro Cultural Recoleta el martes 27 y compartirá el escenario con Lucy Patané y Ñoqui el 31 de agosto en el Centro Cultural del Barrio en Remedios de Escalada. Mientras tanto, la banda que apuesta a la autogestión y no tiene manager se prepara para su primer fecha en un festival dentro de la Bienal Joven el 26 de septiembre en el Centro Cultural Recoleta.