Esteban "Gringo" Castro, secretario general de la CTEP

“Queremos resolver nosotros mismos las emergencias del pueblo”

La marcha de cada 7 de agosto combina la religiosidad con la agenda de resistencia al gobierno de Cambiemos. La edición de hoy, en vísperas de las PASO, tendrá un sentido orientado al programa de la Economía Popular, plasmado en seis leyes. Esteban "Gringo" Castro, uno de sus promotores, explica de dónde viene y hacia dónde va la Economía Popular.

Los Santos vuelven a marchar. Cuatro años después del primer ensayo, que resultó ser masivo, de cruzar la religiosidad popular con la movilización reivindicativa, la caravana por “San Cayetano” adquiere en este turno electoral otros sentidos, más cerca de lo programático -exigirán la sanción de seis proyectos de ley que consideran “estratégicos” para el sector- que de la resistencia. “Buscamos construir comunidad más allá de las gobiernos”, explica a El Grito del Sur Esteban “Gringo” Castro, secretario general de la CTEP, quien cerrará el acto de hoy frente al Congreso.

-¿La decisión de marchar hacia Congreso y no hacia Plaza de Mayo tiene que ver con la cercanía con las elecciones del domingo?

-Obviamente nosotros queremos que Macri se vaya, es un gobierno que fracasó. Pero vamos hasta el Congreso para reclamar la sanción de las seis leyes que impulsamos y que forman parte de la agenda de los movimientos populares, desde la emergencia alimentaria hasta la emergencia en violencia de género. Las seis leyes tienen una perspectiva integral, buscamos construir comunidad mas allá de los gobiernos. Y va a ser la agenda que impulsemos en caso de que haya un cambio político a partir de diciembre.

-Pero la discusión electoral, a cuatro días de las PASO y con un resultado probablemente muy polarizado, parece difícil de eludir. 

-Hace cuatro años que venimos sosteniendo que la de Macri es una política de exterminio para los sectores populares. Por supuesto que los discursos van a hacer eje en esa realidad, la realidad nuestra y la de todos los trabajadores y todas las trabajadoras. Una cosa son los trabajadores que están mal porque tienen miedo de perder el trabajo, otra la realidad de quienes ya lo perdieron y finalmente el cotidiano terrible de quienes viven de los 7500 pesos del salario social. ¿Cómo compras medicamentos con esa plata? ¿Con qué vas al supermercado? Dijimos que se venía un genocidio cuando se firmó el acuerdo con el FMI y lo estamos comprobando todos los días. Mas allá de que todos los frentes electorales dicen que el acuerdo se va a rediscutir, nuestro planteo es que no vamos a supeditar los intereses del pueblo a esa negociación. Vamos a pelear por lo contrario.

-Las movilizaciones seguirán mas allá de las elecciones, entonces. 

-Nosotros somos de la idea de que el pueblo no se tiene que ir de las calles. Incluso si es para festejar un triunfo popular, hay que ocupar siempre el espacio público. Si gana Macri, no hay duda de que no vamos a ser los únicos que vamos a estar en la calle frente al deterioro de nuestro pueblo, que no va a tener limites si siguen con esta política y “más rápido” como dice el Presidente.

-En un hipotético gobierno de Alberto y Cristina, según lo que ellos mismos dijeron, se buscará un “pacto social” con empresarios y actores sociales. ¿Qué rol imaginan para la Economía Popular en esa mesa? 

-Nosotros queremos ser parte de ese debate también. Si nos excluyen, vamos a estar en la calle para que nos incluyan, ya estamos demasiados excluidos. Nuestro horizonte está planteado en las seis leyes de la Economía Popular. Nos queremos hacer cargo nosotros mismos de las emergencias que sufre el pueblo, somos los más capacitados para hacerlo. Ese es el rol que proyectamos como sindicato de nuevo tipo, coordinado además con las Pymes y con todos los sectores que necesitan un Estado presente para crecer.

Gringo Castro, secretario general de la CTEP. Entrevista en redacción de El Grito del Sur, Buenos Aires, 16 de julio de 2018. Foto: Andrés Wittib

-Algo de eso se insinuó con la carta dirigida al Gobierno que firmaron con la pastoral de la Iglesia.

-Esa fue la intención. Lo que pasa es que en un momento de retroceso como el que vivimos, la tendencia de todos los sectores corporativos es a cuidarse, a no perder. Y lo que viene, además, no es un avance inmediato. De lo que se trata de todos modos es de discutir no tanto la pobreza, sino la riqueza. La riqueza no se discute en este país, no está instalado en la agenda pública que hay pobres porque hay concentración de la riqueza y porque en este modelo los únicos que ganan son las multinacionales ligadas al sistema financiero.

-Llamó la atención que el propio Miguel Ángel Pichetto apuntara a los cartoneros como “parte del país oscuro que no queremos”, poniendo a los más pobres como culpables de la pobreza. 

-Yo le contestaría con el planteo que hizo Francisco. Tenemos que lograr que la producción tenga una circularidad, como la naturaleza. Cuando producís generás desechos que pueden ser parte de la producción. Los cartoneros lo garantizan. Ellos lo hacen de una forma, los empresarios de otra, a nuestro juicio peor. Hace poco estuve en una cooperativa: con el plástico podés hacer matrices, máquinas, baldes , fratachos, canillas, baldosas.  Volvés a reanimar la producción. Lo que dice Pichetto está más vinculado al capital que deshumaniza. Los cartoneros son seres humanos que tienen el mismo derecho que cualquiera a trabajar. No existe un país de cartoneros, existe un país integrado o desintegrado. Cuando Pichetto se pone a defender al capitalismo, da miedo.

-Una de las leyes que proponen tiene que ver con la perspectiva de género. ¿Hubo un aprendizaje en ese sentido para las organizaciones populares?

-Yo mismo hice un aprendizaje, todos los varones lo hicimos a partir de lo que pasa en los barrios. Y cuesta porque arrastramos el machismo. Pero cuando las papas queman son las compañeras las que bancan, abren las puertas de su casa para parar un comedor y defender a los chicos, cosa que a los varones en general, no digo a todos, nos cuesta más. Las compañeras ponen todo, se parece mucho al cristianismo de los primeros tiempos. Se parece a lo que yo considero el peronismo. Poner el eje en la comunidad.

-¿Cómo imaginás la marcha de San Cayetano durante los próximos años?

-La unidad entre la fe y la lucha merece una movilización. Históricamente los poderosos trabajaron para que esa unidad esté fragmentada. “Andá a pedirle al santo, pero después andate a tu casa”. Yo mismo atravesé eso. Lo que logramos es muy importante. No sé si en San Cayetano u otras movidas que lo expresen, pero a futuro esta idea deberíamos potenciarla y si todo va bien y logramos la sociedad que queremos, la haremos para rememorar viejos tiempos (risas).