Barrio Saldías

Entre la vejez y el olvido

En pleno Recoleta y apenas a 100 metros del lujoso Barrio Parque, se levanta Saldías. Este barrio, que supo llamarse "Misioneros de Perón", nació como asentamiento de trabajadores ferroviarios y hoy aloja a casi 450 personas que aún no han visto la obra pública de la que se jacta Larreta.

Sobre el final de la calle Jerónimo Salguero, tras pasar la Autopista Illia y casi en las adyacencias del Río de la Plata, se levanta el barrio Saldías. Un asentamiento de aproximadamente tres manzanas, en pleno barrio de Recoleta, en la comuna 2 de la Ciudad de Buenos Aires, el distrito más rico del país.

Surgido detrás de la estación homónima y separado apenas unos 200 metros de la frontera de la Villa 31, Saldías fue uno de los primeros asentamientos de la Ciudad y nació a partir de la instalación de unas 50 familias que trabajaban en el ferrocarril. A mediados de los años ´30, las empresas de ferrocarril construyeron viviendas para los empleados que venían del noroeste argentino a construir el ramal General Belgrano. El primer nombre del asentamiento fue Kilómetro 3, para luego pasar a llamarse Misioneros de Perón, luego mutar a Apeadero Ciudad Estudiantil y finalmente Saldías, el nombre que lleva hasta la fecha.

Lo que nació como un conglomerado de viviendas ferroviarias se transformó en un asentamiento precario, uno de los más desconocidos y olvidados de la Ciudad de Buenos Aires. Solamente unos galpones y las vías del ferrocarril lo separan del Barrio Parque, la zona más cara y lujosa de la ciudad más rica de Argentina. Apenas dos de las calles que atraviesan Saldías tienen nombre: Padre Carlos Mugica, sacerdote tercermundista e histórico militante de la vecina Villa 31, y San Salvador de Jujuy, origen de muchos de los pioneros que llegaron a poblar Saldías.

En el barrio funciona un grupo de teatro comunitario, una planta de reciclado y además el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) abrió el Polo Cultural, una sede con programas sociales y educativos abiertos a los vecinos y las vecinas del barrio. Asimismo se encuentra el Depósito Saldías, una iniciativa cultural que se reapropió de uno de los galpones y recibe bandas de rock y conciertos de música en vivo.

Actualmente unas 443 personas viven en Saldías repartidas en 113 viviendas. En 2016, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires presentó un proyecto para urbanizar el barrio, pero los vecinos aún denuncian problemas con la conexión a cloacas, el agua de red y el acceso de ambulancias. A su vez señalan que la falta de urbanización permite el ingreso de camiones pesados que ponen en riesgo a los niños y niñas que viven en Saldías y afectan la vida cotidiana en el lugar, donde las calles continúan sin asfaltar.