Lo que dejó el segundo debate presidencial

Macri muere de pie

Esta vez el Presidente salió más airoso que en el debate anterior. A tono con el tramo final de su campaña, buscó acorralar a Alberto Fernández y lo asoció con la “corrupción”. El candidato del Frente de Todos, menos lúcido que hace una semana, contraatacó donde más le duele al oficialismo: el desempleo y la pobreza. El uno por uno.

Punto final para los debates presidenciales, que difícilmente modifiquen los pronósticos electorales pero resultaron útiles a fin de establecer un análisis comparado entre las perspectivas ideológicas de cada candidato. Anoche Mauricio Macri, envalentonado por la masiva concentración del #SiSePuede en el Obelisco, buscó revertir su pálida imagen del primer round en la Universidad del Litoral (Santa Fe) y mostró en la Facultad de Derecho (UBA) una versión exacerbadamente anti-kirchnerista para diferenciarse en todo momento de su contrincante Alberto Fernández. Éste último, por momentos llevado a la defensiva por algunas acusaciones referidas a la “corrupción” durante el gobierno anterior, logró salir airoso pegando donde más le duele al oficialismo: el desempleo y la pobreza.

Veamos a continuación el uno por uno y el saldo final para los seis candidatos:

Mauricio Macri: apostó al “nosotros” contra “ellos”. Se lo vio más suelto, orientado a conservar su núcleo duro de representación e inclusive tirando algunos guiños a los votantes de Espert y Gómez Centurión, al plantear que “nos dejaron un Estado lleno de militantes”. La propuesta de “ellos” fue precisamente funcional para sostener la contradicción entre república o populismo, “nosotros” o el kirchnerismo. Macri hizo énfasis en la corrupción de la obra pública y los funcionarios procesados del gobierno anterior. Tampoco se olvidó de Venezuela, pero no logró dar respuestas ni soluciones concretas al problema del desempleo y la profunda recesión de la economía. Esta vez cumplió el objetivo que venía a buscar. Un 7.

Alberto Fernández: no estuvo tan lúcido como en el debate anterior. Con algunos titubeos y lagunas, optó por replegarse en la estrategia discursiva que le dio éxito durante toda la campaña. En casi todas sus intervenciones se mostró crítico de los resultados de la gestión macrista y buscó mostrar al Presidente como un ser “poco creíble”. Su momento de esplendor fue al principio al hablar del “dedito acusador” que precisamente le cuestionara Macri: “Le dedicaron tiempo a mi índice, pero mi índice sólo marca errores y señala inconductas. Sería bueno que nos dediquemos a otros índices: los que marcan los datos de desocupación, inflación y pobreza”. Un 6.

Roberto Lavagna: El gran perdedor de los debates. Su lógica “anti-grieta” y su estilo sobrio quedaron totalmente absorbidos por la fuerte polarización. Si bien vertió algunos conceptos interesantes que deben ser atendidos para la etapa política que viene, tales como la necesidad de una nueva ley de coparticipación y un plan económico para “volver a crecer”, se lo notó sin punch para este tipo de instancias. Un 2.

Nicolás Del Caño: Estuvo más cómodo que en la Universidad del Litoral y mostró una fuerte retórica antimacrista, pero también aprovechó para marcar la complicidad de los gobernadores y algunos dirigentes del Frente de Todos -como Sergio Massa- en la aplicación de las políticas neoliberales. “Cada vez que lo escucho a Macri confirmo que jamás va a poder entender lo que sufre una familia cuando se queda sin empleo. Nos deja dos millones de desocupados”, aseguró. El cordobés estuvo a la altura de lo que espera su fuerza política en la búsqueda de mantener sus escaños en la Cámara de Diputados. Un 8.

Juan José Gómez Centurión: otra vez estuvo palo a palo con el ultraliberal Espert en una competencia de fachos. Criticó que el Estado sea el gran empleador e hizo hincapié en la necesidad de avanzar en una reforma laboral. En seguridad se mostró totalmente contrario a los piquetes y cerró de esta forma: “Quiero ser el Presidente que rescate a la Argentina del fracaso de los últimos gobiernos. Vengo a proponerles un país con orden, con cultura del trabajo, con respeto a la autoridad, con premios y castigos. No tengo miedo de enfrentarme al progresismo cultural, a las mafias y a la corrupción que destruyó nuestros valores». Mejor que hace una semana. Un 4.

José Luis Espert: volvió a mostrarse como un candidato “anti-sistema” y tiró municiones gruesas contra Macri, Fernández y el sindicalismo. En este último aspecto, amenazó a Juan Grabois por los cortes de calles. En contraposición total con Lavagna, pidió eliminar la coparticipación y aclaró, por si hacía falta, que esto “no significa eliminar personas”. También decidió aclarar sus propios dichos al momento de apoyar fervientemente una reforma total de los vínculos laborales: “no es una propuesta proempresaria”. Esto lo puso a la defensiva contra sí mismo. Un 5.