Hacia la unidad del movimiento obrero

CTA-CGT: claves de una reunificación histórica

El sindicalismo combativo de la CTA dio un paso clave en la reunificación del movimiento obrero de nuestro país: votó por amplia mayoría comenzar un proceso de ingreso en la CGT. ¿Qué factores políticos hicieron posible este desembarco?

Por amplia mayoría y tras 28 años de alejamiento, la CTA de los Trabajadores conducida a nivel nacional por Hugo Yasky votó en un plenario nacional realizado esta tarde iniciar un proceso de reunificación con la CGT. El acto contó con la presencia del candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, de su par a gobernador Axel Kicillof, de Verónica Magario, Máximo Kirchner y del camionero Hugo Moyano, entre otros.

“Es un proceso que se abre, un camino”, expresó Yasky, secretario general de la CTA-T y diputado nacional del FPV-PJ. La decisión política de regresar a la CGT no implica la inmediata desaparición de la CTA, sino el comienzo de un largo trecho hasta alcanzar la unificación de sus estructuras. Tampoco descartan convertirse en una corriente interna de la CGT, tal como son en la actualidad la Corriente Federal o el Frente Sindical. Yasky reconoció que “son tiempos difíciles los que se vienen y por eso necesitamos una central obrera que en el marco de la CGT nos exprese a todos”. Una de las tareas inmediatas que tienen es enfrentar una dura tendencia: el descenso de las tasas de sindicalización a lo largo y ancho del país.

En el año 1992, luego del Encuentro de Burzaco que significó la fractura y el definitivo distanciamiento de la CGT alineada con el menemismo, nació la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Pasaron casi tres décadas atravesadas por gobiernos neoliberales y populares que marcaron retrocesos y avances para el pueblo trabajador. El gobierno de Mauricio Macri fue catastrófico en ese sentido: hoy el desempleo se encuentra por encima del 10%, su nivel más alto de los últimos 13 años.

A pesar de las fuertes críticas que históricamente la CTA vertió sobre la CGT, desde el año pasado la cúpula gremial venía analizando el regreso a la central obrera más grande del país. En el pre-congreso donde se discutió la flamante decisión, uno de los consensos fue que el país necesita de una “transformación política para que haya transformación social”. En ese marco, el desafío hacia delante es la restitución de derechos en todos los ámbitos: desde la paritaria nacional docente, la vuelta de los ministerios cerrados, la recuperación de los puestos de trabajos perdidos, entre otras cuestiones.

Los principales factores políticos que hicieron posible el desembarco de la CTA en la CGT son:

  • Dentro del movimiento obrero organizado, el acuerdo es claro en términos electorales a partir del apoyo irrestricto a la fórmula Fernández-Fernández a nivel nacional. Allí no hay grietas entre la CTA y la CGT.
  • Por un pedido explícito del candidato Alberto Fernández, la unidad entre kirchnerismo y peronismo plasmada en la conformación del Frente de Todos debía tener su correlato en la reunificación del movimiento obrero. Esto va en línea con el “pacto social” que pregona Fernández en campaña electoral a partir del llamado a un acuerdo entre Estado, empresarios y sindicatos.
  • Existe una fuerte conciencia de que el proceso de lucha que la CTA llevó a lo largo de estos cuatro años fue realizado mediante el lema “unidad en la acción” con otros sectores del movimiento obrero, lo cual significó una vinculación estrecha con la Corriente Federal y el moyanismo, antes distanciados de su marco de alianzas. La unidad con estos espacios sindicales que se alejaron de la conducción de la CGT permitió no sólo enfrentar con creces la situación de resistencia forzada por las políticas de ajuste del macrismo, sino también la posibilidad de dar un paso al frente tendiendo de antemano hacia un proceso de reunificación del movimiento obrero.
  • La esperanza de dar una discusión desde adentro. El objetivo será, tal como sostuvo Daniel Catalano en una reciente entrevista, “patear los tableros, pensar y darle dinamismo” a la CGT en la nueva etapa política que se iniciará a partir del 10 de diciembre. El sindicalismo kirchnerista asegura que la futura conducción única de la CGT deberá tener de manera forzada “otra composición y perspectiva”, dado que la llegada de la CTA significa la incorporación de gremios docentes como la CTERA de Sonia Alesso, el SUTEBA de Roberto Baradel y la UTE de Eduardo López, así como de los metrodelegados de “Beto” Pianelli y el personal aeronáutico que lidera Edgardo Llano, entre otros.
¿Y la CTA Autónoma?

A diferencia de lo que ocurrió en Capital Federal, a nivel nacional la CTA Autónoma conducida por Pablo Micheli planteó sus reparos con algunas cuestiones de la reunificación entre la CTA y la CGT. “La conducción de la CGT debe estar a cargo de los que encabezaron la resistencia al ajuste del Gobierno”, sostuvo Micheli. Su postura es compartida por los referentes de ATE a nivel nacional, Hugo “Cachorro” Godoy y Víctor de Gennaro, quienes consideran que la CGT es una “estructura caduca”.