El post-debate porteño

¿Por qué Larreta ya ganó?

Más allá de que los números no le alcancen para ganar en primera vuelta, el jefe de Gobierno logró en el debate de anoche su principal cometido: que hasta los opositores lo reconozcan como un "hombre de gestión".

Bajo el rótulo «La Ciudad debate», los cuatro aspirantes a la jefatura de Gobierno estuvieron frente a frente anoche en un estudio de televisión sin público de cara a las elecciones del 27 de octubre. En una jornada donde ninguno se salió demasiado del libreto esperado y donde hubo pocos intercambios picantes, Horacio Rodríguez Larreta sorteó la parada sin grandes sobresaltos y consiguió su principal objetivo: engrandecer ante la opinión pública su figura de «hombre de gestión», algo que fue reconocido en forma implícita o explícita por sus contrincantes durante la más de hora y media en que se extendió el debate.

El balance final para cada uno estuvo casi a tono con los números que dejaron las PASO, donde el oficialismo quedó a muy pocos puntos de forzar un triunfo en primera vuelta. Larreta estuvo sólido y contundente de principio a fin, aunque en varias de sus intervenciones -principalmente en salud y educación- difundió datos muy alejados de la realidad. Lammens adoptó una posición bastante moderada y se mostró incómodo por momentos, tal vez padeciendo la dinámica de esta instancia y su inexperiencia en la arena política. Tombolini fue el más relajado, dando lugar inclusive a algún chiste, y se replegó en una posición de analista con tintes pedagógico-didácticos, que claramente lo separan por un abismo del electorado porteño de origen popular. Solano estuvo en su salsa y se llevó el premio al denunciador serial, aunque como saldo negativo dejó pocas propuestas para analizar.

El actual jefe de Gobierno apeló a la cercanía y enfatizó en varias ocasiones la importancia de las reuniones con miles de vecinos y vecinas de los 48 barrios de la Ciudad, que redundarían en «obras transformadoras» para mejorar la calidad de vida de los porteños. «Lo que me comprometo, lo cumplo y lo hago», sostuvo Larreta desde un primer momento. Su principal adversario en la contienda porteña, Matías Lammens, arrancó nervioso y con algunos errores en su alocución. Inclusive, el candidato del Frente de Todos resultó funcional a los objetivos de Larreta con alguna pregunta que favoreció la impronta discursiva de éste último. «Cuando gobernamos lo que hacemos es administrar prioridades. Algunas cosas se hicieron bien durante estos años, pero la belleza no puede ser el único objetivo cuando se hace una obra pública», planteó Lammens en su versión más ofensiva. Precisamente, el término «prioridades» fue lo más recurrente en el léxico utilizado por el postulante opositor y, entre éstas, enumeró la necesidad de obras de infraestructura en materia de salud y educación para terminar con «la inmoralidad de tantos pobres en una ciudad rica».

Sin lugar a dudas, se trató de un debate con escasa trascendencia política y que difícilmente pueda alterar los cánones establecidos a poco más de dos semanas de la contienda electoral. A diferencia de sus contrincantes, Horacio Rodríguez Larreta evitó difundir a través de sus redes sociales un debate que podría haber llegado a alterar el status quo de una gestión gubernamental que culminará con altos niveles de aprobación. Muestra de esta comodidad del referente Pro es que hayan quedado más a la vista sus contundentes referencias al área educativa con frases irrisorias -tan alejadas de los números reales- como «garantizamos todas las vacantes» y «la inversión en salud y educación vienen aumentando en términos reales» u obras «prioritarias» próximas a venir, que los achaques/críticas hacia los vacíos de una administración que, en caso de obtener la reelección, se encaminará a cumplir 16 años bajo un mismo signo político.

Por último, cabe preguntarse acerca del rol de los grandes medios de comunicación en el blindaje mediático que protegió en su momento a Macri, que ahora hace lo mismo con Larreta, y que se evidenció nuevamente en el debate porteño frente a la casi total incapacidad de los tres opositores para hacer tambalear a un jefe de Gobierno con indudables cualidades de buen orador y grandes dosis de pragmatismo para salir bien parado frente a cualquier adversidad. ¿Qué hubiera ocurrido anoche si previamente los medios concentrados habrían informado en forma debida acerca de las miserias en política social y educativa por parte del Gobierno porteño? Difícil saberlo, pero sin lugar a dudas Larreta se llevó lo que buscaba: el reconocimiento de todes hacia las diferentes obras que promociona como los pilares de su gestión. Desde la prensa adicta hasta los candidatos presentes. Mientras se desarrollaba el debate por el Canal de la Ciudad, una de las periodistas sintetizó: «Horacio tiene experiencia en recorrer los barrios y conoce muy bien los números de lo que está ocurriendo. Es un hombre de gestión».