Para que las travas lleguen a la universidad

La Universidad de Rosario abre sus puertas al colectivo travesti-trans

La Universidad Nacional de Rosario aprobó el Cupo Laboral Trans y se convirtió en la segunda universidad del país en incorporar una normativa de estas características.

El Consejo Superior de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) resolvió en la sesión del último martes la aprobación del Cupo Laboral Travesti-Trans e incorporó ya a cuatro compañeras de dicho colectivo al personal de esta casa de estudios. Esta medida de avanzada viene a saldar una parte de la enorme deuda que tiene el sistema educativo con la población travesti-trans y la UNR es la segunda universidad del país, luego de la de Mar del Plata, en incorporar esta normativa.

“Este proyecto se gestó desde la organización popular de las compañeras travestis y trans rosarinas, quienes lucharon para que este proyecto fuera aprobado en la Universidad Nacional de Rosario”, cuenta Florencia Guimaraes, activista, fotógrafa, escritora y militante del colectivo Furia Trava, en diálogo con El  Grito del Sur. Si bien la ley de Cupo Laboral “Diana Sacayán” aplica únicamente para la provincia de Buenos Aires, Guimaraes cuenta que las impulsoras de este proyecto se basaron en dicha legislación para elaborarlo. “Necesitamos la Ley de Cupo Laboral en todo el país para que absolutamente todas las compañeras puedan ingresar a un trabajo”, dice.

El proyecto presentado por el rector de la UNR, Franco Bartolacci, junto con integrantes del colectivo travesti-trans lleva el nombre de Alejandra González, travesti fallecida el año pasado que se desempeñaba como trabajadora no docente de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario.

“Es un lugar al que es muy difícil de llegar para nosotras. Primero tenemos que tener en cuenta que mayoritariamente las personas travestis y trans somos expulsadas del sistema educativo a muy temprana edad y los datos que tenemos de todas las encuestas y censos que se han hecho muestran que sólo el veinti pico de nosotras termina el secundario”, expresa Guimaraes. “Y ni que hablar del acceso a la universidad, es casi nulo”, agrega.

Pero no se queda ahí y profundiza respecto de los motivos por los que ocurre esto en la universidad: “No pasa por el estigma de las universidades en sí, sino con lo expulsivo que es el sistema educativo en general para las personas travestis y trans“. Además recuerda y reivindica la frase de Lohana Berkins: “Cuando una trava entra a una universidad no le cambia la vida solo a esa trava, le cambia la vida a toda la universidad”.

Por último, plantea los desafíos que quedan por delante para el colectivo travesti-trans, que tienen que ver con lograr, en primer lugar, la aplicación del Cupo Laboral en todo el país y alcanzar el pleno acceso a la salud, la educación y la vivienda.