El caso del Teatro Mandril

Soberanía Cultural

Ante la desinversión sufrida por los espacios culturales de la Ciudad de Buenos Aires durante los últimos 12 años, desde el Teatro Mandril surge una alternativa que busca revertir la situación: Soberanía Cultural. Es la campaña de crowdfunding más importante que se haya organizado en toda Latinoamérica.

En la Ciudad de Buenos Aires, bastión macrista desde hace 12 años, la cultura también sufre las consecuencias de la desinversión y las políticas de ajuste. Esta vez se trata del Teatro Mandril, situado en el barrio de San Cristóbal. Ante el aviso de venta del espacio donde funciona el teatro, sus cooperativistas entendieron que era necesario acudir a la fuerza colectiva para sobrellevar la situación. Así nació Soberanía Cultural, la campaña más importante de crowdfunding que se haya pensado en Latinoamérica.

La iniciativa pretende aunar, mediante un aporte económico, el potencial del multitudinario público recurrente de los espacios de cultura independiente para defender a uno de sus escenarios emblemáticos. “De algún modo es lo mismo que hacemos cuando compramos una entrada o un libro, estás haciendo que se mantenga la producción de eso”, comentó Santiago Mazzanti, integrante de la cooperativa que sostiene al Mandril, en diálogo con El Grito del Sur.

Hoy en día funcionan en el Mandril talleres de teatro, circo y danzas para todas las edades y están abiertas sus puertas durante las noches para recibir una larga lista de artistas de la movida cultural independiente de la Ciudad. El espíritu de la campaña es preservar el lugar y que su aporte al circuito cultural se sostenga en el tiempo. “La gente no va a estar comprándole un espacio a gente que mañana se cansa, lo vende y se va. El inmueble queda a nombre de la cooperativa, es decir, que si el día de mañana la cooperativa no está, el espacio sigue y queda en manos del Estado”, explica Mazzanti.

Los fondos recaudados, se llegue o no al total de la suma pretendida, van a ser reinvertidos para hacer crecer la movida cultural. Si se logra juntar lo necesario para comprar el espacio, el 95% de lo recaudado será usado para la compra y el 5% restante para financiar proyectos artísticos. En el caso contrario, es decir, si no se junta el dinero suficiente para comprar el espacio, ese dinero igualmente se destinará para la movida cultural, invirtiendo las proporciones: el 95% pasa a usarse para financiar proyectos culturales y el 5% para que el Mandril pueda mudarse a un nuevo espacio. “Más allá de que se alcance o no este primer objetivo, lo que se recaude va a quedar a disposición del circuito cultural independiente y vamos a contar con recursos para invertir en iniciativas que el Estado no valora, por eso lo llamamos Soberanía Cultural”, sostiene Alejandro, otro de los asambleístas de la cooperativa.

Tanto Santiago como Alejandro sostienen que esta experiencia podría servir como modelo a replicar en distintos centros culturales porteños, resignificando la participación de los consumidores del circuito independiente y haciéndolo valer en pos del crecimiento del mismo. “Queremos que esto siente un precedente de cómo un circuito puede organizar sus recursos, que marque un antes y un después como consumidores y como productores”, sostiene Santiago.

Para seguir sumando aportes se organizan en forma periódica las llamadas “Noches Soberanas”, eventos en los que los artistas donan su espectáculo para bancar la movida del Mandril y todo lo recolectado va para la compra del espacio. A lo largo de estos meses, han recibido el apoyo de numerosos artistas, periodistas e influencers: Mario Pergolini, Lalo Mir, Diego Capusotto, Luis Luque, Manuel Fanego, Paula Maffía, Mikki Lusardi y Tali Goldman. “Es como una mamushka, cada vez hay más fechas soberanas, más artistas que se suman a la movida”, concluye Alejandro.