Misticismo y religión contra las vacunas

Una mujer antivacunas y sus cinco hijos contrajeron sarampión

En la Ciudad de Buenos Aires comenzó hace tres semanas un brote que ya afectó a 16 personas. La militante antivacunas y sus hijos son los últimos casos confirmados. El brote de sarampión es el peor en 20 años.

Esta semana, el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires informó que una mujer militante antivacunas y sus cinco hijos son los últimos casos confirmados del brote de sarampión que afecta a este distrito. La mujer, que se posiciona contra las vacunaciones y el cumplimiento del calendario sanitario dispuesto desde el Estado, junto con sus hijos de 5, 9, 13, 16 y 19 años, representan seis de los ocho casos de contagios registrados esta semana. Si bien la familia vive en Ituzaingó, el ingreso se registró en un centro de salud de la CABA.

Desde la Subsecretaría de Salud declararon que, de los 26 casos contabilizados a nivel nacional en lo que va de 2019, 16 corresponden a un brote registrado en las últimas dos semanas en la Ciudad de Buenos Aires. Además de la familia antivacunas, otro de los casos detectados sería de un estudiante de medicina que posee solo una de las dosis necesarias de la vacuna. La vacunación triple viral – que protege contra paperas, rubeola y sarampión- se aplica de manera gratuita, es obligatoria e implica dos dosis para su correcto funcionamiento.

De esta forma, Argentina vive el peor brote de sarampión desde el año 2000, fecha en que se eliminó de manera definitiva la circulación endémica de esta enfermedad infecciosa. El sarampión se caracteriza por el surgimiento de manchas rojas en la piel, fiebre y un estado de debilitamiento general. La vacuna es su mejor forma de tratamiento y es de carácter obligatorio en la mayor parte de los países del mundo.

La militancia antivacunas, una creencia anti-científica sin ningún tipo de argumento racional y basada en postulados religiosos o misticistas, ha generado el resurgimiento de la enfermedad en distintas partes del mundo. En los 2000, la corriente antivacunas en el norte de Nigeria, generó que se incrementara en cientos de casos el número de infectados de sarampión. De la misma manera, y con argumentos religiosos, en 2005, en el estado de Indiana (EE. UU.) reapareció el sarampión en poblaciones que se negaban a aplicarse la vacuna. En la misma década, con argumentos falaces y anti-científicos (la creencia ampliamente rebatida de que la vacuna triple viral se asocia al autismo), un movimiento importante de antivacunas del Reino Unido generó un aumento constante de los casos de sarampión que se extiende hasta la fecha.

Desde el Ministerio de Salud de la Ciudad insistieron con la obligatoriedad de vacunar, dispuesta por la ley 27.941: “No es algo optativo, ni que tenga que ver con objeciones de conciencia o religiosas. Con este tipo de actitudes se está exponiendo a terceros”, explicó en declaraciones públicas Cristian Biscayart, responsable de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles.

A nivel mundial, según datos de la OMS, las muertes por sarampión se han reducido un 60% en los períodos de extensión en la aplicación de la vacuna: de unas 873.000 muertes en 1999 se llegó hasta 345.000 en el 2005. Sin embargo, y a tono con la infundada creencia mundial antivacunas, el año pasado Europa batió records en contagios y muertes: 82.596 infectados y 72 muertos.