Larreta dice "no" al club de la trinchera y se le planta a Marcos Peña

Ahora nosotros tomamos el control

Con el 55 por ciento de los votos, Horacio Rodríguez Larreta no sólo renovó la jefatura de gobierno porteña, sino que se posicionó como el constructor, ahora sí, de su propio poder. La buena sintonía con Vidal y la preocupación por los fondos de Nación que le girará Alberto Fernández.

El lunes pasado, 24 horas después de la elección que lo coronó como el primer Jefe de Gobierno de la historia en ser electo en primera vuelta, Horacio Rodríguez Larreta festejó su cumpleaños 54 con una cena íntima en su casa. Entre los convidados a brindar se destacó la gobernadora saliente de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, acompañada por algunos de sus dirigentes más cercanos. El ausente de lujo, por contraste, fue el jefe de Gabinete y de la campaña presidencial, Marcos Peña. Tanto Vidal como Larreta tienen, por estas horas, motivos suficientes para mantener fría la relación con el principal apuntado por el desbarranco del proyecto político de Cambiemos.

Por ahora, Larreta no tiene ninguna intención de prestar la gestión de la Ciudad para recibir a la tropa de desempleados del gobierno nacional saliente. Tampoco de hacerle un favor a Peña, quien le busca trabajo a varios de los suyos que volverán al llano en 40 días.

Fotos: Abril Pérez Torres

«No hay nada de eso en el horizonte, Horacio está conforme con su propio equipo», señalaron desde el entorno del único dirigente del Pro que retuvo -y hasta amplió- su poder. «El sentido común indica que la gente de Nación que termina su mandato quiera recaer en la Ciudad, pero de ahí a que se dé en los hechos hay un abismo», explican. Aunque sí, claro está, el caso María Eugenia es diferente: si ella lo pide, el cargo lo tiene. Pero Vidal, al menos por ahora, tiene otros planes.

Esta semana negoció con el propio Mauricio Macri que Cristian Ritondo, su ministro de Seguridad y uno de los dirigentes de su máxima confianza, sea el presidente del -numeroso-bloque del Pro en Diputados. Fue la confirmación de una larga discusión, que se inició a principios de este año, cuando Vidal pidió infructuosamente desdoblar las elecciones porque entendía -como muchos- que era la única forma de salvarse. La designación de Ritondo en Diputados fue una especie de premio consuelo, y terminó de detonar la relación de todo el espacio con el presidente de la Cámara, Emilio Monzó, otro que busca repensar su rol en la oposición lejos de Marcos Peña.

Vidal ya dejó clara su postura durante el cierre de su campaña, en Vicente López. La leyenda «Juntos por el Cambio» dejó paso a «Ahora nosotros», en letras blancas sobre fondo rojo. Una despedida por partida doble.

Fotos: Abril Pérez Torres

Larreta está convencido de la necesidad de reconstruir el espacio opositor, y como uno de los pocos caciques de Cambiemos que quedaron en pie -habría que sumar al tándem a Alfredo Cornejo, que ratificó su poder en Mendoza y al interior de la UCR- entiende que su lugar institucional lo obliga a un tono menos confrontativo y anti peronista que el que tomó el último tramo de la campaña de Macri. La principal razón tiene que ver con los recursos: pese a que en el entorno del Jefe de Gobierno lo nieguen, flota en el aire la amenaza de Alberto de ser «el más federal de los porteños» y de redistribuir en el interior una parte importante de los fondos de coparticipación de los que la Ciudad gozó durante los últimos cuatro años. «El diálogo tanto con Fernández como con Kicillof va a ser cordial, esperamos poder trabajar juntos», sentenciaron.

Fotos: Abril Pérez Torres

Pero para hablar de quién será el jefe o la jefa de la oposición, todavía, dicen, «es prematuro». «Tiene que pasar un tiempo», se atajaron. Pero por lo bajo ya hay movimientos. Cornejo, menos sutil, no oculta sus intenciones de sumar a Macri a la lista de retirados de las grandes ligas que encabezan Elisa Carrió, Patricia Bullrich y Miguel Ángel Pichetto.

Sea quien sea que represente el espacio, para el Jefe de Gobierno la elección fue pura ganancia. «La sensación final es muy buena en todos los sentidos, queda una oposición fuerte, bien afianzada, y en la Ciudad, superó todas las expectativas», dijeron.