Matías Barroetaveña

«Cambiemos va hacia un proceso de desintegración»

Director del Centro de Estudios Metropolitanos (CEM) y flamante legislador electo por el Frente de Todos en CABA, Matías Barroetaveña da a conocer sus percepciones sobre el golpe en Bolivia, el escenario político porteño y el próximo mandato de Larreta.

Un apellido difícil de pronunciar y una trayectoria académica intachable, pero también una experiencia militante digna de mencionar. Matías Barroetaveña dirige actualmente el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), que conforma una de las patas investigativas de la UMET. Este licenciado en Ciencia Política con Master en Políticas Públicas, fue secretario de Empleo durante el gobierno de CFK y, anteriormente, presidió la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires.

Referente de Peronismo x la Ciudad, espacio político que conduce Víctor Santa María, Barroetaveña ingresará como legislador porteño a partir del 10 de diciembre. En una entrevista con El Grito del Sur habla del golpe de Estado en Bolivia, del escenario político en la Ciudad de Buenos Aires y de cómo vislumbra el segundo mandato de Horacio Rodríguez Larreta.

¿Cómo analizás el nuevo golpe de Estado en Bolivia y sus consecuencias para el resto de la región?

Lo veo con mucha preocupación y tristeza. Hay dos ámbitos de análisis: por un lado, el tema institucional, la ruptura e intervención de las Fuerzas Armadas, de seguridad y grupos racistas para interrumpir un gobierno constitucional, que todavía tiene su mandato vigente y se había pronunciado a favor de un llamado a nuevas elecciones. Por otro lado, lo que significa Evo Morales como paradigma para la unidad latinoamericana y la dignidad de los pueblos originarios. Él ha logrado una transformación en términos de construcción de un Estado, de un esquema de recaudación de impuestos para poder construir protección social y derechos, la recuperación de la soberanía nacional y los hidrocarburos. Es un proceso que está abierto, estamos convencidos que cuando los pueblos acceden a los derechos y los conquistan, también están preparados para defenderlos.

Fuiste parte de la última reunión del flamante Grupo de Puebla. ¿Cuál es la importancia de este tipo de iniciativas para que no vuelvan a suceder interrupciones del orden constitucional en el continente?

Un dato positivo es que los procesos neoliberales de quita de derechos están teniendo muchísimas más dificultades de lo que han tenido en otros momentos. Ya hemos tenido una ola neoliberal en los ´90 a partir del Consenso de Washington. La Argentina es un ejemplo de que el proceso de gobiernos populares y de unidad latinoamericana dejó una memoria en nuestro pueblo y en la juventud, que permitió que rápidamente se pudiera reencauzar un proceso hacia un esquema diferente de ampliación de derechos como el que va a traer Alberto. Estamos viviendo una complejidad muy fuerte de la política, porque hay una mezcla de intereses poco claros, judiciales, mediáticos y de inteligencia. Pero también hay un aire de esperanza y el Grupo de Puebla aglutina a referentes de los procesos populares haciendo un llamamiento para volver a organizar este proceso de unidad latinoamericana, que ha sido nuestro mejor momento en varias décadas.

Yendo a la Ciudad de Buenos Aires, ¿qué balance hacés del triunfo de Larreta en primera vuelta?

Lo primero que hay que decir es que la apertura a nivel nacional fue lo que permitió construir un gran frente en la Ciudad. Aquí hemos tenido éxito al convocar a todos los actores -Pino Solanas, Victoria Donda, Matías Lammens y Gisela Marziotta- y eso ha logrado que el Frente de Todos tenga una representación parlamentaria importante, que seamos claramente la oposición en el distrito y que hayamos logrado que el Gobierno de la Ciudad tuviera que dar explicaciones por situaciones muy terribles que se están viviendo.

¿Y por qué Larreta creció en términos porcentuales y en cantidad de votos entre agosto y octubre?

Yo creo que ese fue un fenómeno que se dio a nivel nacional, lo cual impactó en los números de la Ciudad de Buenos Aires. En el caso del Frente de Todos, ya habíamos logrado un armado lo suficientemente amplio para que los resultados fueran bastante similares entre agosto y octubre. En el caso de las fuerzas de la derecha, Espert y Gómez Centurión contenían votos muy identificados con el macrismo. Además había un alto porcentaje de voto en blanco, que a la hora de elegir en un escenario de polarización optaron por la fuerza que los representaba más ideológicamente.

Es decir, el “Sí se puede” terminó incidiendo más que el “Larreta ya fue” …

Cuando uno mira el mapa del voto en la Ciudad de Buenos Aires, hay una correlación entre la distribución del ingreso y el voto. Los sectores más acomodados votan en mayor medida a Cambiemos y los sectores populares lo hacen en su mayoría por el Frente de Todos. En su franja norte, particularmente en las comunas 2, 13 y 14, la Ciudad tiene una enorme cantidad de población donde los porcentajes en favor de Cambiemos fueron abrumadores. Si bien en las comunas 4 y 8 pudimos ganar, en la diferencia de 80 a 20 que sacaron en las comunas del norte hace muy difícil acercarse. La verdad es que hay cuestiones estructurales que definen más allá de la dimensión de un gobierno: en general, la derecha saca un porcentaje importante y la Ciudad se dividía históricamente entre 30 por ciento de peronismo, 30 de radicalismo y otro 30 que votaba al sector de lo que era la UCEDE. Creo que nosotros hemos empezado a construir un frente para intentar acceder al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires pero los porteños han decidido que no sea en esta oportunidad.

¿Qué trabajo debe darse el Frente de Todos hacia los habitantes de las comunas del centro y del norte que acompañaron a Larreta?

Nosotros venimos trabajando para todos los porteños y las porteñas, porque cuando uno está en la Legislatura o milita en la Ciudad -o desde el Centro de Estudios Metropolitanos que dirijo- lo hace proponiendo políticas públicas. Esto también incluye al conurbano, es imposible pensar la solución para los problemas de la Ciudad de Buenos Aires si no la pensamos como un territorio de 15 millones de habitantes. La mitad de los puestos laborales de la Ciudad son ocupados por personas que cruzan todos los días la General Paz o el Riachuelo para trabajar acá. Uno de los desafíos que proponemos es pensar las políticas de forma integrada, algo que va a ser importante para aquellos que quieren una ciudad más segura, mejores mecanismos de transporte y de movilidad y una mejor calidad de vida. Cuando pensamos en el cuidado de los espacios públicos y en terminar con el negocio inmobiliario, estamos pensando en la tierra de todos los porteños, cuestión muy valorada por los habitantes de la zona centro y norte. De hecho, en algunas comunas del centro como la 15, logramos un buen acompañamiento y estuvimos muy cerca de poder ganarla.

¿Creen que Lammens tiene que seguir siendo la principal figura de la oposición porteña hacia adelante?

Creo que la incorporación de Lammens, como la de Pino Solanas, Victoria Donda y Gisela Marziotta, ha sido un aporte y nos ha permitido un crecimiento, interpelando a algunos actores que tal vez no se reconocen en aquellos que formamos parte del gobierno anterior y que tenemos una identificación desde el peronismo o el kirchnerismo. Me parece muy importante que sigamos unidos trabajando de cara a los próximos dos años, pero sobre todo de cara a resolver los problemas de los porteños desde los lugares institucionales que ocupamos. Tenemos que ser un bloque unido y trabajar de forma conjunta, porque la verdad es que del otro lado hay una mezcla de actores que, cada vez que tienen la oportunidad de discutir sobre algún tema, muestran sus diferencias. Me parece que viene un proceso de descomposición de lo que es Cambiemos, también en la Ciudad de Buenos Aires donde se va a abrir una disputa por la sucesión de Rodríguez Larreta. Y nosotros tenemos la posibilidad de plantear un escenario de crecimiento sobre la base de un gobierno nacional que le va a costar en un comienzo, pero que va a demostrar rápidamente un cambio de rumbo en términos de defensa de los intereses nacionales y mayoritarios.

¿Qué características va a tener la nueva Legislatura desde el próximo 10 de diciembre?

Si uno mira la foto, es un escenario donde el oficialismo puede reunir la mayoría simple muy fácilmente y queda muy cerca de conseguir los dos tercios. Creo, igualmente, que va a haber un proceso de desintegración: lo vemos hoy con las contradicciones para definir algo evidente como un golpe de Estado en Bolivia y vemos que el radicalismo, haciendo honor a su trayectoria, está definiéndolo en forma correcta. A veces los triunfos en política ordenan algunas diferencias, pero ahora esas diferencias se van a empezar a ver a nivel nacional y también en la Ciudad.

¿Cómo vislumbrás el segundo mandato de Larreta?

Larreta ya ha gobernado 12 años porque durante los anteriores períodos de Macri él ejercía la administración de la Ciudad. Ese proceso ha duplicado la pobreza y la indigencia, la mitad de los porteños tienen problemas de vivienda, más de 200 mil personas viven en villas. No existe una política de acceso a la vivienda. Todos esos problemas se van a profundizar; esperemos que desde el gobierno nacional podamos dar respuestas a muchas de esas cuestiones, pero la verdad es que no espero que el gobierno de Larreta cambie porque sus prioridades han sido la especulación y los negocios inmobiliarios. Hay que cambiar las prioridades en la Ciudad.