Los números reales hablan por sí mismos

No nos hablen de violencias

Patricia Bullrich celebró públicamente ‘la disminución’ de femicidios de 2017 a 2018. Mauricio Macri presenta un Plan Nacional de Reducción de Femicidios. El gobierno que empobreció sobre todo a las mujeres y disidencias habla y miente en nuestro nombre a semanas de dejar el poder.

El feed de Twitter de Patricia Bullrich es el de una mezcla entre funcionaria pública y un adolescente de derecha con acceso a internet. Armas, drogas, celebración de gatillos fácil, allanamientos ilegales, y exclamaciones como “¡COCAÍNA! ¡PASTA BASE!” encabezando mensajes de gobierno. Bullrich fue uno de los personajes más peligrosos y polémicos del gobierno saliente. Su gestión -acompañada de una fuerte matriz discursiva y propaganda política conspiranoide- recrudeció la violencia social, la represión, las causas por gatillo fácil, incitó a la justicia por mano propia en defensa de la propiedad privada y fomentó la profundización de las violencias contra migrantes y sectores populares. Todo en cuatro años.

Foto: Rocío Tursi

Sin embargo ayer alternó de personaje en un gesto extraño: fue la elegida para comunicar desde sus redes sociales que, de acuerdo a los informes elaborados por el Ministerio de Seguridad en los años 2017 y 2018, los femicidios en Argentina disminuyeron un 12,1%. Según el trabajo, los femicidios de 2018 fueron 275; nominalmente 33 menos que en 2017 (308) y por tanto disminuidos en el porcentaje mencionado. Estas declaraciones se contradicen con las de Mauricio Macri en la presentación del Plan Nacional de Reducción de Femicidios, donde asegura que “en estos 4 años (…)  los femicidios se mantuvieron constantes y cada día representan una porción mayor del total de homicidios. Esto se explica porque la naturaleza de este delito es diferente al resto de los homicidios”

La primera pregunta que cabe en lo objetivo es cómo se construyen las metodologías que llevan a presentar números distintos a los dos informes anuales ‘de cabecera’ que investigan estos delitos. A mediados de este año, por ejemplo, la Corte Suprema de Justicia publicó la actualización de su Informe de Femicidios, arrojando que los casos durante 2018 fueron de 278: 27 más que en 2017. De acuerdo al informe del Ministerio se consideran los casos de femicidios a partir de los análisis de los homicidios dolorosos anuales. Un documento del Observatorio de Violencia de Género perteneciente a la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires expresó al respecto que “se observan grandes limitaciones en los registros existentes en los distintos niveles del Estado, en relación a la disparidad de criterios para generar información sobre femicidios y otras violencias de género, como así también en el tipo de indicadores que son considerados para poder hacer un análisis cuantitativo y cualitativo (…) esta disparidad en los datos no sólo da cuenta de los diferentes criterios para establecer qué muertes son definidas como femicidio, sino también de la imposibilidad de conocer la cantidad y características de muertes, en tanto se utilizan distintas metodologías que no permiten comparar los datos”. Es que el subregistro lleva a tomar datos de fuentes disímiles y difíciles de comparar, como son las causas judiciales y las fuentes periodísticas.

Foto: Rocío Tursi

Raquel Vivanco, del Observatorio de Violencias de Género “Ahora que sí nos ven” expresó que “de acuerdo a las cifras que relevamos en lo que va del año, una mujer es asesinada cada 26 horas en Argentina. De mantenerse este promedio, el año 2019 sería el año con el mayor índice de femicidios de los últimos años. Las cifras indican que el gobierno de Cambiemos, dejará el poder con más de 1198 femicidios en su haber. Por ello es que decimos que no es nada que podamos festejar, y creemos que estas cifras reflejan el poco compromiso asumido por el gobierno actual para con la problemática de la violencia machista a la que estamos expuestas las mujeres y diversidades”. La metodología del observatorio está basada en la publicación de casos en medios gráficos y digitales, una fuente muchas veces más rápida y rigurosa que la judicial. 

La dimensión política 

El martes a la noche se viralizó un video de Alberto Fernández, presidente electo, llamando al “fin de la hipocresía” en relación a la legalización del aborto. “El aborto jamás debió ser un delito”, dijo, “pero además el Estado es responsable de garantizarlo”. Esto abrió una vuelta del debate del rol del Estado en relación a las demandas feministas. ¿Puede un gobierno como el de Mauricio Macri arrogarse cualquier tipo de victoria en este campo, siendo que fue uno de los que más empobreció a las mujeres y diversidades, recrudeció la violencia y empoderó a los sectores antiderechos, entre muchas otras variables? ¿De qué forma el gobierno saliente gestionó la responsabilidad estatal en la respuesta a nuestras demandas?

Foto: Emergentes

La gestión de Macri sub-ejecutó el presupuesto del Programa de Desarrollo de la Salud Sexual y Procreación responsable (24,2%), prometieron 36 Hogares de Protección Integral a nivel nacional y hicieron sólo 9, sus parlamentarios votaron en su mayoría en contra de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2018, llevaron el valor del misoprostol de un 12% del salario mínimo a una 47%, quitó de circulación materiales de ESI, y sus políticas económicas afectaron sobre todo a mujeres y disidencias: 1 de cada 4 mujeres menores de 29 años es pobre. Y esto es sólo relativo a las demandas específicamente feministas: en cuatro años llevaron a un país soberano a la ruina bajo un modelo neoliberal insostenible, creando niveles de pobreza e indigencia que llevará décadas reestablecer. El gobierno de Mauricio Macri le quitó derechos fundamentales a toda la población: así y todo, hablan sobre disminución de un indicador que no coincide con ningún otro y cuya conclusión se contradice con la de los organismos que estudian y demandan medidas preventivas de los femicidios desde una mirada feminista y anti-neoliberal. 

El anuncio de Bullrich desconcierta, en parte, por esto: la lectura del macrismo acerca de la violencia de género se hace de forma numérica, como si fuera sólo un tema de seguridad o inseguridad

Ileana Arduino, coordinadora del programa de Géneros y Justicia Penal del INECIP, agrega que los dichos de Bullrich “son unas declaraciones irresponsables si consideramos la ausencia total de políticas integrales en las que el Ministerio de Seguridad podría intervenir, como el control en el circulante de armas de fuego, que es uno de los medios comisivos cuya incidencia en la cantidad de femicidios ha aumentado. Además hay una ausencia de políticas dirigidas al personal de las Fuerzas Armadas a cargo de la ministra que, sin entrar en etiquetamientos, son muchas veces sobrerrepresentados de prácticas violentas y femicidas”. Las políticas de seguridad de la gestión macrista no atentaron contra las características estructurales de los femicidios, como explica Arduino, sino todo lo contrario. “El gobierno que se achaca como éxito una disminución en las cifras desmanteló completamente las políticas de desarme. No hay políticas que articulen perspectiva de género y control de armas, ni políticas legislativas básicas para asegurarse de que la insistencia de antecedentes específicos en materia de violencia de género opere como un obstáculo sistemático para estos casos”.

Foto: Nadia Petrizzo

Sobre esto, Raquel Vivanco agrega que “la problemática de los femicidios no debe ser abordada como un problema sólo de seguridad, sino desde una perspectiva holística, que entienda que el problema de la violencia machista es un problema político, social y cultural”. Las políticas para la disminución real de las violencias conllevan interseccionalidad y perspectivas a largo plazo: dos factores en absoluta carencia por parte del gobierno en relación a las demandas feministas. Los números reales hablan por sí mismos.