Dora Barrancos

«El peronismo ha sido la fórmula política de mayor amigabilidad con los feminismos»

Historiadora, socióloga, ex junta directiva del CONICET y luchadora acérrima, Dora Barrancos encarna una figura icónica para los feminismos regionales por haberse animado a revisar la manera patriarcal en la que se escribe la historia. Política, peronismo y feminismo en diálogo con El Grito del Sur.

Habla en lenguaje inclusivo y asegura que a les jóvenes es a quienes más atiende, aunque algunos se lo cuestionen. «Las jerarquías pueden esperar pero la juventud tiene mucho para decir», explica Dora Barrancos apenas abre la puerta de su casa del barrio de Floresta. Es una mañana soleada de noviembre y por el patio interno se filtra la luz arbolada. Adentro se mezclan libros, plantas, portarretratos, algunos premios acomodados sobre los estantes.

Aunque está apurada nunca pierde el tiempo: escribe, lee, participa de infinidad de charlas en diferentes partes del país. La escucha y la palabra son ejes de su trayectoria. La academia y la militancia: dos terrenos entre los que alterna, cómoda pero sin dejar de ser disonante y erigir posiciones contundentes. Historiadora, socióloga, investigadora ex junta directiva del Conicet, Dora Barrancos recientemente fue candidata a senadora por la Ciudad de Buenos Aires, papel en el cual contó con una ovación única en cada acto de campaña. Aunque no estará a la cabeza del futuro Ministerio de la Mujer, piensa orbitar por la administración pública y no tiene planes de alejarse de la política.

Fotos: Abril Pérez Torres

¿Cuál debería ser el papel del feminismo en este nuevo gobierno?

Debería ser central, estratégico, el feminismo debe permear todos los ambientes gubernamentales. Todas las esferas de decisión del Ejecutivo deberían estar atravesadas por el objetivo de la equidad. Apuesto mucho a que el próximo gobierno encarne esta cuestión. Hay que pensar que la gobernanza siempre tiene un límite; sin embargo, a veces las expectativas desbordan frente a las capacidades de los gobiernos como éste, que va a representar una democracia intensa. Yo creo que en la democracia formal, un poco patética, que tenemos ahora -en el sentido de que son solo el cascarón de la democracia- no se puede lograr. Una política neoliberal es una política que perturba profundamente cualquier formulación de equidad y menos de igualdad.

Fuiste legisladora de la Ciudad entre los años 1994 y el 1998 y después te alejaste de la política partidaria. ¿Por qué la decisión de volver este año a las listas?

Yo no busqué un lugar en la lista. Lo que sí busqué deliberadamente era entusiasmar a cuanta gente estaba más lejos y más próxima, y sobre todo conjuntos sociales como los feminismos, para salirnos de esta ciénaga. Este gobierno que termina en diciembre ha sido pernicioso, doloroso, de retroceso de derechos sociales y personales. Acá hay avería republicana, hay mucha gente presa sin el debido proceso. Una cosa es investigar la corrupción y otra perseguir con prescripción de delito a los que estuvieron en cargos públicos o no públicos, como es el caso de Milagro Sala. Yo sabía que mi candidatura era una situación más testimonial, que era muy poco probable que ganáramos en la Ciudad de Buenos Aires, pero yo tenía la íntima convicción de que si apostábamos y aportábamos podíamos acortar la diferencia, cosa que ocurrió. Era una situación de emergencia política y había que ir a ese ruedo.

Fotos: Abril Pérez Torres

¿Se puede decir que el gobierno de Macri fue un régimen misógino?

Si, es un régimen machista más allá de la presencia de muchas mujeres e incluso en cargos importantes. No son liberales, yo siempre discuto ese término, en Argentina lo que se dio fue un plan de negocios exorbitante más que una configuración neoliberal. Si hubieran sido liberales hubieran estado más cerca de las mujeres. El liberalismo tiene una cuenca histórica de haber discutido la reciedumbre patriarcal, aunque desde ya quienes más lo hicieron fueron históricamente las socialdemócratas. Si hubieran sido liberales hubieran votado el aborto el año pasado.

Hace unas semanas se hizo una campaña en Twitter con el hashtag #gabineteparitario ¿Cómo se hace para que el cupo femenino en las listas no quede como un mero lavado de cara?

Yo creo que la mayoría de las compañeras que ocupan las listas del Frente de Todos son muy competentes y son feministas también. Ahora, ¿cómo hacemos para convencer radicalmente a nuestros compañeros varones de la necesidad de paridad, especialmente a los que tienen en este momento determinación respecto al armado del gabinete? Ahí es un poco más difícil. Es normal que en todo frente haya una negociación, el problema es que los que suelen gravitar en la negociación son varones. Las feministas hemos hecho saber la importancia de que haya igualdad en los puestos de poder. Yo he estado con Alberto y he subrayado que sería formidable que este nuevo gobierno -entre tantas novedades que va a traer- también sea inaugural en materia de gabinete paritario.

Fotos: Abril Pérez Torres

¿Creés que tiene que haber un Ministerio de la Mujer y la Igualdad como se venía diciendo o las políticas deberían pensarse en forma transversal?

Va a haber un Ministerio que para mí se debería llamar Ministerio de las Mujeres y Diversidades, pero las dos cosas no son excluyentes, para nada. Un Ministerio le da fortaleza a las políticas que queremos. Una de las tareas de ese Ministerio es cuidar que todos los ministerios se atengan al pacto de la equidad. Lo primero que tiene que hacer el Ministerio de la Mujer y las Diversidades es construir políticas transversales, que no sea un ghetto la política de equidad.

¿Vos vas ser parte?

No. Primero hay muchas compañeras jóvenes que pueden muy bien estar en ese lugar. Pero fundamentalmente la razón por la cual yo abdico completamente de esto es porque conozco mi temperamento. En caso de estar al frente del Ministerio estaría todo el día fuera de mí y me parece que no es justo para mi espíritu eso. Igual entiendo que sí voy a tener un lugar, quiero acompañar este proyecto y estar muy cerca, me gustaría ser una voz que pueda opinar con características de pluralidad.

Fotos: Abril Pérez Torres

Sos una gran estudiosa de los feminismos argentinos. ¿Cómo entendés que el avance del movimiento feminista haya tenido lugar en paralelo al de la derecha conservadora?

Yo no estoy tan segura de que el feminismo se empinó más como respuesta al azote neoliberal, porque ya veníamos en alza. El Ni Una Menos aparece el 3 de junio del 2015, cuando todavía no había asumido el gobierno de Macri y creíamos que íbamos al contrario. Lo que ocurrió fue que, frente a la insensatez de estos años, ha habido más combustible feminista. Pero no diría que es un fenómeno de causa y efecto. Hay que pensar la curva ascendente en términos de la conquista de derechos y movilizaciones que hemos tenido. Veníamos con mucho entusiasmo a partir de leyes tan importantes como la 26.485, la Ley de Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género. Les más jóvenes tuvieron la oportunidad de vislumbrar que coagulaban derechos. Creo que hay una experiencia cultural extraordinaria de esa generación de haber puesto en estado de temblequeo al cauce patriarcal en materia de sexualidad y abogar por un mandato que es inexorable: “No tolero que me impongan ni la sexualidad”.

¿Puede haber feministas de derecha?

Hay mujeres en la derecha, muchísimas, pero es difícil en América Latina encontrar mujeres de derecha que sean feministas. En general, las orientaciones en la región están más cerca del arbitraje hacia la justicia social. Es lo que en algún momento Karen Offen llamó ‘feminismos relacionales’, es decir feminismos que van más allá del para sí nuestro, que incorporan los motivos de todas las personas que están sometidas.

En el podcast de Revista Anfibia dijiste que el peronismo y el feminismo históricamente no se llevaban bien, pero que el peronismo había permitido tiempos más amables para el feminismo. ¿Cómo es eso?

El peronismo, con sus contradicciones, ha sido la fórmula política que ha construido mayor amigabilidad con las mujeres y los feminismos, porque es regente la figura de Eva Perón. Ella desajusta las valencias exclusivamente patriarcales. Algunos dicen que Eva parece un reflejo de Perón, pero no es así. Ahí hay una habilitación imaginaria, política, argentina de cuasi feminización del poder político. Eso le da un trazo particular al peronismo, quieran o no quieran las enemigas del peronismo.

Fotos: Abril Pérez Torres

Por último, si pudieras rescatar una mujer de la historia que haya sido invisibilizada, ¿cuál sería?

Argelia Lasha, feminista venezolana afrodescendiente y radicalizada política.