ELVA 2019

Los varones antipatriarcales copan Uruguay

El 8º Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales se realizará este fin de semana en Uruguay. Desde El Grito del Sur te contamos las actividades y debates que se desarrollarán en las jornadas.

¿Se puede tirar el patriarcado si los varones no dejan de sostenerlo? ¿Qué rol cumplen éstos en el feminismo? ¿Las discusiones sobre violencia machista se tienen que dar en espacios mixtos o separatistas? ¿Se puede contener a un compañero escrachado en una organización o hay que apartarlo? ¿Pueden deconstruirse realmente los varones o solamente es una postura políticamente correcta?

Estas son algunas de las muchas preguntas que sobrevuelan en el 8º Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales (ELVA), que se realizará el 8, 9 y 10 de noviembre en Uruguay. El año pasado, cuando tuvo lugar en Capital Federal, congregó a unos 2.000 asistentes y, aunque esta vez se esperan menos, el evento ya está instalado como uno de los momentos centrales en la agenda de géneros y masculinidades.

Fotos: Abril Pérez Torres

Durante tres días se realizarán talleres como Feminizar la política, Masculinidades Racializadas, Reflexiones en torno a la violencia patriarcal desde los varones y Erradicando estigmas VIH-SIDA.  Además tendrán lugar los paneles “Luchas feministas y disidentes frente al avance fascista en Latinoamérica” con invitadas como Diana Sellanas (Unión Trans y Campaña Nacional por la Ley Integral para Personas Trans, Uruguay) y María Santos (Maestra en DD.HH., Ciudadanía y Políticas Públicas) y “Experiencias que desafían al sistema patriarcal” con Quimey Ramos (activista travesti, fundadora de «Red de docentes trans, travestis y no binaries en Argentina») y Fernanda Olivar (Antropóloga Social, docente universitaria, especialista en políticas sociales y activista de los DD.HH).

El encuentro surge ante la necesidad de generar grupos de deconstrucción que no dependan (nuevamente) de la obligación o la iniciativa de las compañeras. Así, entre varones y para varones, se proponen dinamitar las lógicas de la masculinidad hegemónica, pero generar espacios donde disputarle al patriarcado lo que significa la complicidad masculina. Juan Pablo Cucinielo fue parte de la organización del ELVA 2018 y, junto con Lucas Grimson, son integrantes del espacio de varones de Nueva Mayoría. En diálogo con El Grito del Sur, ambos comentan y explican algunos de los debates y ejes del encuentro.

Fotos: Abril Pérez Torres

Los debates: punitivismo, aislamiento y exclusión 

Uno de los debates que atravesó el ELVA desde el comienzo -pero tuvo su pico el año pasado- fue si los varones escrachados debían participar o no del encuentro. Al respecto, ambos entrevistados acuerdan que son éstos los lugares donde se debe incluir a los compañeros escrachados. Por eso, en esta edición del ELVA, se incluirá el conversatorio “Abordajes no punitivistas de la violencia machista: trabajar con agresores”. La necesidad de incluir a los varones que ejercieron violencia y discutir la reacción ante la manifestación pública de ésta parte de la base de que todas las personas tenemos y reproducimos lógicas machistas. Pero fundamentalmente que el escrache surge como un ejercicio sintomático de las lógicas que el patriarcado reproduce en todos los ámbitos de la vida.

Otras de las discusiones que atravesaron históricamente el Encuentro es la pregunta sobre el nombre del mismo y si era adecuado utilizar el término varones. Esto surge ya que puede haber participantes que se autoperciban marikas, no binaries o masculinidades trans. También se cuestionan si es adecuado autodenominarse «antipatriarcales» o sigue siendo muy pronto. Aunque no es un debate saldado, por ahora el ELVA conserva su nombre.

Este año, dentro del Encuentro se generó un espacio de “Articulación regional” donde se dedicarán algunas horas a reforzar los diálogos entre movimientos de varones de diferentes países y regiones. Juan Pablo y Lucas cuentan que la idea es articular de manera más fluida para generar propuestas colectivas y visibilizar las que ya existen. Expandir el territorio que se abarca es necesario, especialmente teniendo en cuenta que aún la mayoría de los varones del campo popular no concurren ni a éstos ni a ningún otro espacio de masculinidades. La grupalidad resulta una herramienta para que los varones entiendan que romper el mandato de la masculinidad -aunque doloroso e incómodo- no significa condenarse a la soledad ni al aislamiento.

Fotos: Abril Pérez Torres

Nuevas infancias y generaciones “sandwichito”

Sin duda la Educación Sexual Integral es una herramienta fundamental para gestar generaciones futuras que desarmen los estereotipos de género. Sin embargo, quienes ya atravesaron su formación académica sin ESI, o apenas con escaso contenido al respecto, no tienen espacios de reflexión a no ser que se acerquen por motus propio. Lucas trabajó como asesor juvenil en el Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia, que dependía de la Secretaría de Salud. Sobre la importancia de la ESI y las generaciones “sandwich”, explica: “Hoy en día hay nuevas generaciones que están en la escuela primaria y se nota que hay mayores avances en cuanto a la ESI. Esto construye nuevas masculinidades muy alejadas de los estereotipos. Pero hay un desafío con las generaciones que quedan en el medio. Es decir, aquellos que si bien somos jóvenes y tenemos una perspectiva más abierta, nos formamos en un momento donde recién estaba empezando a avanzar la ESI y aún tenemos prácticas patriarcales que deconstruir. Ahí está el desafío de aprovechar estos espacios para ver cómo se pueden generar distintas herramientas que nos sirvan para desarmar esas prácticas”.

Trabajar con varones que ya no van a pasar por la escuela es una deuda en las políticas públicas de nuestro país. Esta ausencia se refleja en las violencias que aún se ejercen hacia las mujeres y disidencias.

“Es un desafío para la etapa política que se abre ver si el próximo gobierno puede tener políticas públicas dirigidas especialmente a este tema. La ESI queda un poco corta si las generaciones que son adultas ahora no nos desarmamos un poquito. Si vamos a seguir reproduciendo el machismo va a ser imposible que haya nuevas generaciones con otro tipo de construcciones”, agrega Grimson.

Fotos: Abril Pérez Torres

Complicidades: cuándo sí y cuándo no romper el encierro

Para construir nuevas definiciones de lo que significa ser varón es indispensable dejar de sostener el patriarcado y romper la impunidad de la manada. Algo de esta polémica se puso en la arena pública cuando la marca de cosméticos Avon lanzó la serie de spots “Cambiá el trato”, donde entre varones se marcaban las actitudes y situaciones machistas.

“Que se haga entre chabones lo de cortarse el rostro es importante. Lo que pasa es que las consecuencias reales no están en la publicidad. O sea, si vos le decís a un varón ‘Me parece que sos un desubicado’ lo más probable es que no te diga ‘Che tenés razón’, sino que te putee y se vaya. Entonces hay un laburo que es mucho más diario y que tiene que ver con picar constantemente en las cosas que no están buenas y se ven como sentido común. No puede ser normal que un grupo de whatsapp de un equipo de fútbol sea la excusa para pasarse fotos de las minas que se garcharon. Esas situaciones son muchísimo más diarias y tienen que ver con una discusión más profunda y constante en el tiempo”, reflexiona Juan Pablo.

“Yo tampoco soy partidario de que si aparecen actitudes machistas en un grupo de whatsapp, la respuesta sea me enojo y me voy. Porque tal vez se va el único que tenía un mínimo de conciencia ahí y deja un caldo de cultivo para que se sigan reproduciendo las mismas lógicas. Además reafirmás que el problema es de él”, explica Cucinielo y agrega: “Las discusiones avanzan en una lógica muy dinámica. Una de los problemas que  tenemos ahora es ver cómo hacemos para que no sea lo mismo quedar escrachado porque abusaste a una chica que ser un aliado-pañuelo verde. Tiene que haber alguna diferenciación entre ambas situaciones. Pero el ELVA es una vez al año y las discusiones mutan mes a mes, es difícil seguir ese ritmo”.

En sus textos Luciano Fabbri, politólogo rosarino y especialista en masculinidades, habla del machismo como una lógica de poder extractivista, en sus palabras: “La masculinidad como dispositivo de poder socializa a los sujetos asignados como varones para considerar que las capacidades, los tiempos, los cuerpos y las sexualidades de las mujeres y de las femineidades deben estar a nuestra disposición”.

Si bien el ELVA funciona como un intento de reorganizar este sistema, ambos entrevistados entienden que excede a los tres días de encuentro anual. “El ELVA es un primer acercamiento que está bueno, no es tan escalable por el nivel de periodicidad y de laburo que tiene. Creo que es necesario discutir diariamente la situación en la cual en las organizaciones políticas nuestras compañeras se ocupan sistemáticamente de ciertas tareas, mientras que los varones toman otras que son mucho más visibles para el afuera. Me parece que hay algo interesante en cuanto al ELVA; sin embargo, que un montón de chabones se junten a discutir no conlleva sí o sí un cambio político”, advierte Juan.

“No sólo el ELVA sino todos los espacios de varones pueden aportar a desarmar el modelo extractivista. Pero depende de las lógicas que haya en esos espacios si aporta o no. Si son para esperar que las compañeras nos digan qué les molesta de nosotros no va a servir”, concluye Lucas.

Fotos: Abril Pérez Torres