Festival Ninja

Midia Ninja abrió su casa colectiva en San Pablo

De proyecto cultural a medioactivismo, Midia Ninja es una red de comunicación que agrupa a más de 200 colectivos en Brasil. Desde los márgenes del sistema se proponen disputarle la hegemonía de relatos a la derecha brasileña.

Enraizado en trabajo colectivo, Midia Ninja pasó de ser un grupo de artistas y gestores a convertirse en el medio mas fuerte dando la batalla cultural durante el impeachment de Dilma Rousseff. Con eje en las redes sociales, les ninjas saben que la información es poder y combaten la idea de imparcialidad de los medios tradicionales.

Midia Ninja surgió de una comunidad que apostó a la vida colectiva y la economía solidaria. De ahí hoy salen más de 40 proyectos ligados a la ecología, el arte, el activismo, la cultura y el feminismo. El último fin de semana inauguraron su casa colectiva en San Pablo con un festival de 80 horas de programación, que tuvo su cierre multitudinario al ritmo de Caetano Veloso. En diálogo con El Grito del Sur, Felipe ltenfelder -integrante del colectivo- habló de mediactivismo, autoría colectiva y el rol del periodismo frente al avance de la derecha.

Felipe por @mizzyfk e @Vrinresende

¿Cómo surge el proyecto del medio?

Siempre es un desafío contestar a la pregunta de cómo surgió. Estamos hablando de un proyecto que es una consecuencia de un proceso que hoy, mirando en retrospectiva, se puede decir que es un proceso histórico, por la cantidad de tiempo, por el impacto y la relevancia. Una manera de traducir esto que siempre usamos es que si fuera una serie de Netflix estaríamos en la temporada número 12 y Midia Ninja surge en la séptima, octava. El origen de todo fue el movimiento Fora do Eixo.

¿Qué es Fora do Eixo?

Fora do Eixo es una red creada en el año 2005 junto a productores y productoras culturales de cuatro ciudades de Brasil: Mato Grosso, Rio Branco, Uberlandia en Minas Gerais y Golondrina en el Paraná. Por eso el nombre «fuera del eje», porque eran ciudades lejos de las metrópolis como Río de Janeiro y San Pablo. Había una necesidad de dar visibilidad a un circuito cultural que no estaba en las grandes ciudades, donde siempre hubo una concentración de recursos. Surgió todo en un momento donde la internet como fenómeno generó una serie de cambios en la sociedad, con la emergencia de la cultura digital, el colapso de la industria analógica, el acceso a información gratis. Además, en Brasil gobernaba Lula y estaba Gilberto Gil como Ministro de Cultura. Todo ese ambiente propició que surgiera una propuesta de cultura que mezclara el estilo de vida horizontal, la convivencia colectiva, la economía solidaria. Fue una idea muy sincronizada con el espacio-tiempo de la generación y se viralizó muy rápido. En la primera reunión eran cuatro ciudades y cinco años después eran 200 las que formaban parte de la red, organizando 150 festivales por año.

¿Y cómo llegaron a San Pablo?

Cuando crecimos como movimiento surgió la pregunta de si este fenómeno iba a funcionar en las grandes ciudades. Esa provocación nos movió en dirección a San Pablo. La Tropicalia hizo un movimiento parecido con Gilberto Gil, Gal Costa, Caetano, que salieron de Bahía y llegaron a San Pablo. Ese tipo de dislocamiento es parte de los movimientos culturales en Brasil. Aceptamos ese desafío y vinimos a San Pablo en 2011 y ahí surgió un fenómeno muy fuerte en dos direcciones: por un lado, el trabajo de circulación cultural se aceleró y, por el otro, una veta más activista, que ganó fuerza tras el proceso de represión en una marcha por la legalización de la marihuana y que durante el 2011 y 2012 nos llevó a hacer una serie de ocupaciones artísticas y políticas en las calles de San Pablo.

Fotos: Natalia Gotardo

¿Ahí se termina de concretar Midia Ninja?

Ahí estuvimos un año y medio, casi dos, pensando en cómo formar Midia Ninja como proyecto. Discutimos mucho sobre narrativas y el sentido de esa palabra, comprendiendo su nuevo significado en un momento donde, con las herramientas digitales, cada uno puede contar su propia historia y generar impacto político. Se mezcló la escena de la música independiente que nos gustaba mucho con el periodismo y una palabra que era nueva en ese momento en el debate: activismo. De ahí salio la idea del ninja. Eso fue marzo del 2013, unos meses antes de las grandes protestas por el Mundial de Fútbol, donde nuestro medio se viralizó.

¿Cómo influyó vivir en comunidad en su manera de generar información?

Yo creo que no habríamos llegado ni al lenguaje, ni a la estética, ni a la capacidad de estar en tiempo real. Tampoco estaría la capacidad de compartir contenidos a escala nacional en un país del tamaño de Brasil. En las protestas del 2013, para la mayoría de la gente era nuevo hacer activismo y nosotros estábamos en eso hace 10 años. Ahora tenemos más de cinco millones de seguidores, pero al principio eramos un medio pequeño y lo que había era esa red de colectivos lista para difundir contenido en todo el país. También influye para entender que cuando une fotógrafe saca esa foto maravillosa que se viraliza estaba ahí gracias a que alguien había manejado hasta el lugar, alguien había hecho el almuerzo, alguien había armado la cama del cuarto colectivo donde durmió, y alguien estaba en la base reposteando la foto un segundo después.

¿Por eso la autoría colectiva?

Si, eso tiene la raíz en la discusión por los creative commons, que se daba mucho en la época de Gilberto Gil como Ministro de Cultura. Después fuimos buscando referencias: en lo político fue el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en el cual no hay un liderazgo. En la estética fue un poco lo que hace Bansky. A veces la gente asocia la autoría colectiva a una postura franciscana de sacrificio. No, no es eso, es una estrategia estética y política con referencias de proyectos que habían logrado mucho éxito, cada uno en su esfera; sumamos combinaciones y el resultado está aquí. Logramos que mucha gente que trabajaba con fotografía ganase mucha más visibilidad trabajando en red en vez de intentar ir sola o sólo con su trabajo a los grandes medios.

Feplipe por @mizzyfk e @Vrinresende

¿Qué es el medio activismo para vos?

Es una discusión que tiene que ver con la pretensión de imparcialidad de los grandes medios, donde creen que son ellos los portavoces de la verdad y la única información legítima. El medio activismo es un concepto que viene a despertar en más gente el sentimiento de que no necesitamos de nadie para contar nuestra propia historia. Considerando también de que estamos en un momento donde la guerra de narrativas es evidente. La derecha es muy clara con eso, entonces si no sumamos fuerzas y nos damos cuenta del poder de la información, va a ser mucho peor. Hay intereses muy malos, muy conservadores, muy oscurantistas utilizando la gente como medioactivista. Como hizo Bolsonaro en WhatsApp durante la campaña o el fenómeno de las fake news. La derecha utiliza el medioactivismo sin ninguna vergüenza y a veces de nuestro lado aún hay un poco de vergüenza de decir activismo.

¿Cómo leen el fenómeno de avanzada de la derecha en Brasil después de los gobiernos de Lula y Dilma?

Nosotros miramos eso como un fenómeno latinoamericano y global. Lo que llamamos la década ganada se enfrentó a intereses muy fuertes y ahora está recibiendo un ataque. Acá en Brasil hay una dimensión particular sobre los límites y contradicciones del gobierno del PT y el papel de los grandes medios para desestabilizar la democracia. El proceso que sacó a Dilma del gobierno tuvo un apoyo muy fuerte de los medios de comunicación hegemónicos. Para extinguir a Dilma terminaron criminalizando toda la política. Eso generó un ambiente favorable para una figura con un discurso anti-político como es Bolsonaro. Hay otro factor que es mucho más complejo y que yo no puedo abordar, que tiene que ver con el peso de los grupos evangélicos en nuestro país.

Fotos: Natalia Gotardo

¿Cuál es la función de los medios populares frente a estos gobiernos?

Todos los días hay un intento de ellos de violar la democracia y ahí sabemos que la oposición es un actor fundamental de resistencia. Por eso es que Midia Ninja sigue creciendo mucho y no sólo en cantidad de seguidores, sino en números de colectivos que se suman.

¿Cuáles son sus planes a futuro?

Nosotros nunca hicimos planes de largo plazo, las cosas simplemente pasaron. Hace un mes no pensábamos abrir una casa colectiva de 4000 metros cuadrados, solamente estábamos disponibles para aprovechar la oportunidad en el momento que se dé. Es la primera vez que tenemos una estructura física capaz de contener a los 40 principales proyectos que desarrollamos en los últimos 15 años. Caben mucha más gente trabajando con nosotros en estos proyectos, entonces estamos muy entusiasmados con esto. Los últimos cinco años fueron muy duros, cuando surge Fora do Eixo en 2005 y hasta 2013 teníamos ese tiempo de vida colectiva disponible para nuestros propios proyectos. Cuando surge Midia Ninja -hasta el fin de las elecciones donde gana Bolsonaro- fue una tecnología social al servicio del bien común, estábamos trabajando en procesos generales. Recién ahora estamos volviendo a trabajar en nuestra propia agenda, porque este momento de resistencia más dura impone eso, si no contamos con más estructura más gente y más recursos es difícil pelear una batalla de ese tamaño.

 

Foto: Natalia Gotardo

Foto de portada: Webert Vivo