Festival Ninja

«Nuestro feminismo lucha por emancipar a la humanidad entera»

Manuela d'Ávila, ex candidata a la vicepresidencia de Brasil, presentó su libro "Por que lutamos?" y habló de las fake news, la crisis del capitalismo y la Argentina como ejemplo de unidad para derrotar a la derecha.

«Todos necesitamos desesperadamente cambiar la realidad. Necesitamos ciudades libres de fascismo y esas ciudades sólo serán construidas si la izquierda está unida. No es momento para ninguna disputa que no sea la disputa por el futuro de nuestro país». Esto dirá sobre el escenario Manuela d’Ávila, lideresa del Partido Comunista de Brasil y candidata a vicepresidenta en la fórmula que encabezó el año pasado Fernando Haddad.
Minutos antes, cuando entra lo hace con una sonrisa constante y los hombros descubiertos. Manuela es una ráfaga de frescura primaveral en un día frío de noviembre en San Pablo. Después de un almuerzo sabroso de feijoada vegana y risotto se toma selfies, da abrazos y videos. Su humor calmo y su trato suave no le quitan ni un ápice de potencia a las palabras que enuncia con fuerza, micrófono en mano.

Fotos @henriquemfernandes

Ayer por la tarde, cerca del cierre del festival Ninja, Manuela d’Ávila presentó su libro «Por que lutamos?» con la sala colmada de seguidores que se acercaron a escucharla. En su libro aborda un estudio sobre el fenómeno de las «fake news» a partir de una experiencia personal en la cual la prensa brasileña intentó desprestigiarla e inventó rumores sobre ella. «En ese momento entendí que en la sociedad había algo que se llamaba verdad y posverdad y que luego sería lo que se consagró como fake news. Los medios intentaron decir que tenía valores que no eran los que defendía y empezaron a hablar de la gente de izquierda que llevaba una vida de millonaria», apuntó.

Manuela Pinto Vieira d’Ávila nació en Porto Alegre el 18 de agosto de 1981.​ Es hija de la jueza Ana Lúcia y del ingeniero Alfredo d’Ávila. Se formó como periodista y en Ciencias Sociales. Con apenas 23 años, electa en 2004, fue la concejala más joven de la historia de Porto Alegre. Dos años después se convirtió en la diputada más votada en su Estado, cargo en el cual fue reelecta en 2010. Un año más tarde presidió la Comisión de Derechos Humanos y Minorías, y para 2013 fue escogida como la líder del Partido Comunista. En 2018 fue elegida compañera de fórmula  de Fernando Haddad (PT), en un contexto de proscripción política de Lula da Silva. Fue esa elección perdida la que permitió la entrada de la derecha más recalcitrante a Brasil, apoyada por los grupos evangélicos y los monopolios mediáticos.

Fotos @henriquemfernandes

«Muchas cosas sucedieron desde las elecciones. Pero tenemos que hablar sobre nosotros y no sobre ellos. Sobre nosotros, las personas que no elegimos a Bolsonaro, que sabemos la importancia de los lazos laborales, que soñamos con territorios libres de fascismo, libres de miseria. Cuando nosotros nos desconectamos, decidimos bloquear de nuestras redes o optamos por dejar de comunicarnos con las personas que no comparten nuestras mismas opiniones, dejamos de disputar su conciencia. Es como creer que el gobierno es igual que un trabajador que acredita la mentira de los medios hegemónicos», explicó d´Ávila.

«Yo sé que las mentiras son crueles y que producen un sentido realmente fascista, porque defienden la idea del exterminio. Defienden la idea de que somos el enemigo único, un enemigo a ser combatido, como diría Hannah Arendt, y eso es un crédito más para el fascismo. Pero yo creo que si nosotros dejamos de hablar con las personas comunes no vamos a llegar a donde no estamos. Y nos precisamos desesperadamente donde no estamos».

Durante casi 30 minutos de charla, Manuela hizo especial énfasis en la participación de las mujeres en la política y en la potencia de los feminismos populares como puntales para desarmar las lógicas neoliberales. «Nosotras no somos feministas liberales: somos feministas emancipacionistas, feministas marxistas. Nuestro feminismo lucha por emancipar la humanidad entera. No es un feminismo de mujeres contra hombres. Nuestro feminismo no existe sin la lucha anti-racista, porque es con mujeres blancas y con mujeres negras».

Fotos @henriquemfernandes

«En el mundo entero el relato de la derecha está estructurado en la cuestión de género, la cuestión racial y la cuestión religiosa. El modelo de familia que ellos defienden es el modelo de familia que se adapta a las políticas de austeridad. La agenda ultra conservadora hace un esfuerzo para legitimar esa agenda ultra liberal de liquidación de políticas de Estado que resiste en base a que las mujeres y los negros tomen las tareas de cuidado. La población negra de nuestro país es vista como la otredad y atacada dentro de lo que algunos llaman el capitalismo de la muerte; es una población que ha sido deliberada y conscientemente exterminada».

Fotos @henriquemfernandes

La charla, que tuvo momentos de risa y distención, finalizó con d’Ávila marcando la necesidad de formar un frente amplio que logre combatir a la ultra-derecha local. Además dio a entender que el avance de los grupos retrógrados es síntoma de un fenómeno global que excede a Brasil, aunque éste sea gobernado por uno de sus principales exponentes. En una de sus últimas frases la periodista, política y feminista brasileña dejó entrever un sentimiento que late en los discursos de los principales dirigentes progresistas latinoamericanos: el triunfo de Alberto Fernández en Argentina será la punta de lanza de la recuperación de derechos y la puerta a una nueva primavera latinoamericana.

«El capitalismo nunca fue democrático, miren lo que sucede en Bolivia, miren Chile, miren Colombia, miren Ecuador. Tenemos el ejemplo de Argentina donde primó la unidad, el diálogo, los movimientos amplios y no desistir de conservar con la gente, incluso con quien no estaba de acuerdo. Nos necesitamos más juntos que nunca defendiendo la necesidad de crear la unidad porque es necesario retomar el Brasil de las mujeres y los hombres que creen que pueden hacer de este país un modelo de nación».