Primera Marcha del Orgullo Villero

«Esta marcha es el comienzo de la revolución»

Ayer se realizó la primera Marcha del Orgullo Villero en la Villa 31. La manifestación buscó visibilizar la existencia de la diversidad en los barrios y sus necesidades. "La historia dirá que en estos años una villa emprendió el rumbo de su liberación definitiva", explicaron las organizadoras.

Los tacos -largos, finísimos, estilizados- levantan apenas tierra a su paso. El andar seguro no da señales de que le resulte difícil caminar con ese calzado por la calle sin pavimento, o tal vez es la cadencia firme que cultiva la costumbre. Son las cuatro y media de la tarde y una columna numerosa entra por la calle principal del barrio Padre Carlos Mugica, más conocido como Villa 31, para reunirse con quienes hace rato esperan. En la pequeña multitud hay caras pintadas, pelos violetas, trajes brillantes, espejos, satén y encaje. Hay aros en la cara y tetas libres que se escapan de la heteronorma. También hay banderas de una decena de organizaciones, algunas con poco en común. Enfrente de la sede de la organización Diversidad Trans Villera está por empezar la primera Marcha del Orgullo LGBTQ+ Villera.

Martina Pelinco es parte de Diversidad Trans Villera y una de las organizadoras de la manifestación. Hace cinco años y a pulmón, el grupo sostiene de manera autogestiva su sede en el barrio. Para ella es fundamental que exista una marcha que emerja desde los territorios como forma de visibilizar que entre lxs pobres, villerxs, originarixs y migrantes de la Villa 31 también hay marikas, tortas, travestis y trans.

Fotos: Nicolás Cardello

“Esta marcha es un orgullo villero, un orgullo latinoamericano, porque la 31 es una patria grande. Somos las mujeres, lesbianas, travestis, trans, migrantes, pobres, negras originarias, indígenas, sin documento o con antecedentes penales que esta villa asila. Ahora nos estamos organizando y gracias a eso tenemos una sede que banca a corazón y pulmón sin herramientas del Estado. Para nosotras el Estado siempre estuvo ausente pero resistimos, nos formamos y logramos que muchas compañeras tengan documentos para que este año pudieran votar”.

Martina, igual que lo harán otras compañeras durante la tarde, enfatiza en que las necesidades que atraviesan a las clases bajas muchas veces no están representadas en la movilización masiva que se realiza el sábado en el centro de la ciudad. “Nuestra problemática no es la misma que tienen las organizaciones LGTBQ+ de clase media para arriba; nuestra lucha es otra, no nos alcanza el cupo laboral porque muchas compañeras ni siquiera terminan la primaria. No tenemos acceso a la salud, nosotras más que acceso a las cirugías pedimos que nuestras compañeras tengan un plato de comida para asistir a trabajar o estudiar al menos una hora”.

Fotos: Nicolás Cardello

Alma Fernández es militante travesti y egresada del Mocha Celis, el primer bachillerato trans del mundo. Mientras recorre la villa envuelta en una bandera de colores habla con los medios,  aunque unos segundos después interrumpirá la charla para recomendar a los gritos un puesto de choripanes. “Estamos acá reclamando y ocupando el espacio, diciéndole a los vecinos de la Villa 31 que también existimos, que también formamos parte de esta urbanización que se viene. Estamos abrazando la lucha de estos feminismos villeros y de masas populares. que están aflorando en Argentina. Estamos alzando nuestras banderas para reclamar que dejen de matarnos y diciendo basta de travesticidios y transfemicidios. Estamos acá para recordarle al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta que una travesti no vive con un sueldo de menos de mil pesos por día en la Ciudad de Buenos Aires. Estamos reclamando con nuestros cuerpos travestis y trans esta agenda olvidada en el contexto macrista y neoliberal. Estamos acá por todas nuestras muertas: por Lohana Berkins, Diana Sacayán, Nadia Echazú, Claudia Pía Baudracco, por Maite Amaya. Estamos acá por la furia travesti”, dice con un tono seguro que hace carne en su cuerpa danzante.

Fotos: Nicolás Cardello

El trabajo de Mónica Santino en el barrio es histórico. Como directora técnica y ex jugadora de la AFA, organiza el equipo “La Nuestra Fútbol Feminista”, integrado por un grupo de pibas de la Villa 31. Santino cuenta a El Grito del Sur: “Creo que todavía en el barrio subsisten muchos prejuicios en relación a la diversidad y la marcha es una buena herramienta para que la unión en el barrio sea auténtica, con la diversidad dentro y no fuera. Cuando hablamos de lucha de clases hay muchísimas batallas que tienen que ver con la conciencia de género, que parece que al barrio no hubieran entrado todavía hoy. Hay personas que se sintieron ofendidas porque el flyer tenía al Padre Mugica con los labios pintados, esas son las patas del patriarcado sobre el barrio y una marcha así hace que la gente empiece a cambiarlo”.

Respecto a la importancia de que las pibas del barrio se organicen en equipos como “La Nuestra”, explica: “El fútbol es una herramienta fantástica para erradicar la violencia de género en el barrio porque nos apropiamos de un deporte que históricamente se considera que es masculino. Las mujeres que entraron a la cancha se empoderaron porque entendieron que sus cuerpos no sólo están planificados para la maternidad”.

Fotos: Nicolás Cardello

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La marcha recorrió toda la Villa 31 en un camino serpenteante con paisaje de casas amuchadas que crecen en altura como enredadera. Los cantos populares no faltaron y los carteles exigieron cupo laboral y justicia para las mujeres travestis y trans asesinadas por un sistema que las condena a tener 35 años de expectativa de vida. ‘No seas paki, vení y proba, esta cajeta es piquetera y popular’, corearon travestis, trans, mujeres, lebianas, marikas, bisexuales y no binaries durante la tarde. Muchos vecinos y vecinas acompañaron la movilización.

Una vez finalizado el recorrido, algunas de las referentas tomaron el megáfono. Paula Arraigada, integrante del parlamento de mujeres y quien fuera candidata a diputada nacional por la lista del Frente de Todos, Todas y Todes, manifestó: “Este es un día histórico porque es la primera vez que dentro de un barrio popular se hace una marcha de compañeros y compañeras de la diversidad y sobre todo porque estuvo organizada por el colectivo travesti y trans. Esto es el principio de lo que viene y lo que viene seguramente son tiempos más igualitarios donde los derechos se reivindiquen, donde las mujeres travestis y trans vuelvan a tener lo que nunca tuvieron, que es el derecho al trabajo registrado. ¡Vamos por el cupo travesti trans, vamos por la ley de reparación histórica para nuestra identidad y vamos por un gobierno que respete a todas las identidades y que tenga lugares para las afro, las originarias, las pobres, las gordas, las travas y las trans!”.

También las integrantes del Hotel El Gondolín, un espacio que desde hace más de 20 años acoge a personas de la comunidad travesti y trans, y el Bachillerato Mocha Celis se hicieron presentes.

Fotos: Nicolás Cardello

Mientras el sol comenzaba a amodorrarse detrás de los edificios caros de Retiro -que acentúan el tajo doloroso de desigualdad-, les presentes se movilizaron hasta el escenario. Como sucede en los barrios populares, la policía nunca dejó de controlar de cerca a la comitiva. En el playón de la villa hubo música, baile y agite al ritmo de Gloria Trevi. Luego de que las compañeras de la asamblea feminista de la Villa 31 leyeran su discurso y ya con la poca luz de la noche de viernes, fue Martina Pelinco la encargada de leer la carta de cierre.

“Somos intérpretes de una profunda vida de reclamos de nuestro pueblo. Esta marcha es el comienzo de la revolución de una clase social vulnerada, incluso por nuestra misma comunidad LGTBQ+ de clases sociales medias y altas. La historia dirá que en estos años una villa entera con mujeres trans emprendió el rumbo de su liberación definitiva, sentó las bases de su posible desarrollo, doblegó el poder de una oligarquía egoísta y colonial y resistió frente a las presiones de Larreta y sus aliados. Somos las herederas de un ilustre pasado que nos dejó Néstor Kirchner con el recuerdo de haber luchado para aprobar la Ley de Identidad de Género, el matrimonio igualitario y el acceso a la salud, la hormonización y las cirugías para el colectivo travesti-trans en Argentina. Hoy es un día muy importante, no sólo para la diversidad trans villera y el colectivo LGTBQ+, sino para todos los vecinos y los que vienen de afuera para adentro. Esta marcha fue posible con todas y todes. El Estado debe saber que la lucha por la diversidad es distinta acá y eso lo tenemos que hablar de la gente de Alem para afuera, de Libertador para afuera. Nuestra lucha es otra porque somos villeras”.

Fotos: Nicolás Cardello