Sonia Guajajara

«Bolsonaro tiene una política antiindígena y antipueblo»

Compañera de fórmula de Guilherme Boulos en las elecciones presidenciales del año pasado por el PSOL, la primera mujer indígena en aspirar a la vicepresidencia de Brasil habló con El Grito del Sur sobre la importancia del reconocimiento de los pueblos originarios en las políticas locales, el repudio a Bolsonaro y el feminismo ecologista.

La sonrisa compacta en la cara le achina los ojos. Su caminar inquieto mueve con un vaivén ondulante las plumas que lleva en la cabeza en forma de tocado que cae hasta la cintura. Líneas negras recorren su cara. Líder indígena, feminista y ecologista, el año pasado Sonia Guajajara compartió la fórmula presidencial con Guilherme Boulos por el PSOL. La primera mujer indígena en aspirar a la vicepresidencia en Brasil se pasea por la nave colectiva abrazando gente y sacándose fotos. Habla con todes les que le piden, da entrevistas radiales, e intenta contestar pausado las preguntas de esta cronista argentina para sobreponerse a la diferencias idiomáticas.

Según Campaña de Mujer , sólo el 10% de la Cámara de Diputados brasileña está compuesta por mujeres. Además hay 7 concejales hombres por cada concejala mujer y en 2016 las mujeres negras no llegaron a ser ni un 1% de las candidatas. Además no hay indígenas ni personas trans en el Congreso Nacional.

Fotos: Emergentes

Hija de padres analfabetos, dejó su lugar de origen a los 15 años para estudiar en un colegio secundario de Minas Gerais. Más tarde regresó a su pueblo, Maranhão, para recibirse en Letras y Enfermería y hacer un posgrado en Educación Especial. Intervino en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y presentó quejas ante las Conferencias Mundiales sobre el Clima (COP) y el Parlamento Europeo y en 2015 fue condecorada con la Orden del Mérito Cultural. Además fue ella quien, invitada por Alicia Keys, habló en contra del gobierno de Temer y la demarcación de tierras indígenas durante Rock in Rio 2017. Actualmente coordina la Articulación de Pueblos Indígenas del Brasil (APIB), una organización que busca fortalecer la unión y movilizar las demandas de las comunidades originarias.

En diálogo con El Grito del Sur desde el Festival Ninja, Sonia Guajajara explica la importancia del reconocimiento de los pueblos originarios en las políticas locales, el repudio a Bolsonaro y el feminismo ecologista.

Foto: Juliana Lira

¿Por qué es importante que el movimiento indígena de Brasil esté presente aquí?

El movimiento indígena está integrado por varios frentes de lucha contra el gobierno de Bolsonaro, contra este proyecto neoliberal, contra las políticas de genocidio y aquí en el Festival Ninja que junta a todos los movimientos que están perjudicados por este gobierno, es un momento para fortalecer estas conexiones contra el fascismo. El movimiento indígena no puede quedarse afuera porque la gente está sintiendo mucho el impacto de todos estos retrocesos y tenemos que construir juntos.

¿Qué significa unir al ecologismo con el feminismo?

No se puede pensar la lucha ambiental sin pensar en la sociedad. La forma en la que pensamos la sociedad, es la manera de pensar el medio ambiente y las mujeres estamos al frente. Las principales luchas en defensa de la vida, están en mano de las mujeres. Especialmente de las mujeres indígenas en el mundo, por eso seguimos llamando a la acción de las mujeres el próximo 6 de diciembre en defensa del clima pero también en defensa de nuestra resistencia.
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Foto: Estela Loth

Según la plataforma Survival Internacional , en Brasil viven alrededor de 305 tribus indígenas que representan unas 900.000 personas, es decir el 0,4% de la población brasileña. El Estado ha reconocido 690 territorios para sus habitantes indígenas, que abarcan aproximadamente el 13% de la superficie total del país. Casi toda esta reserva territorial (el 98,5%) se ubica en la Amazonia. Mientras la mitad de los indígenas de Brasil vive fuera de la Amazonia, estas tribus sólo ocupan el 1,5% del total del territorio que les pertenece en el país.

El racismo que atraviesa a la ultra-derecha brasileña impacta directamente en la cara de los y las integrantes de los pueblos originarios. Por eso es importante que haya representantes que hagan frente a los discursos de odio hacia las diferencias. En diciembre del año pasado, Jair Bolsonaro sostuvo: “Los indios quieren integrarse a la sociedad. Algunos sectores de la prensa hicieron una maldad conmigo. Voy a contarla aquí. Los indios quieren energía eléctrica, quieren médicos, quieren dentistas, quieren Internet, quieren jugar fútbol. Quieren lo que nosotros queremos. (…) Aquí en Brasil, algunos quieren que los indios continúen dentro de una reserva como si fueran animales en zoológico. Yo no quiero eso. Yo quiero tratar a los indios como seres humanos, como ciudadanos». Ante estas declaraciones, la Articulación de Pueblos Indígenas contestó a través de un comunicado: «No admitimos ser tratados como seres inferiores, como ha resonado en declaraciones de Vuestra Excelencia. Somos diferentes solamente, siendo obligación del gobierno federal según la Constitución, respetar nuestra ¨organización social, costumbres, lenguas, creencias y tradiciones¨ (artículo 231 de la Constitución). Repudiamos, por lo tanto, su peyorativo y reducido entendimiento de considerarnos animales en zoológicos».

Foto: Ana Pessoa

¿Qué lectura hacés de la victoria de Bolsonaro?

Yo creo que las personas están muy desencantadas y desacreditadas con el sistema político. Las personas están buscando otras formas de representación, la pena es que aquí el cambio fue hacia el lugar equivocado. Es necesario que las personas que tienen conciencia política y conciencia ecológica se junten para poder combatir esa representación de nuestro país que no nos está contemplando. Bolsonaro ha escuchado como legitimo el negocio de la minería, de la explotación ilegal de las florestas, que no representa lo que la gente necesita realmente. Por eso la gente tiene que ir a las calles y formar parte de las luchas sociales. Bolsonaro tiene una política antiindígena y antipueblo.

¿Qué medidas hay que tomar para que no se siga degradando la ecología del país?

Desde el punto de vista del movimiento indígena es necesario demarcar los territorios indígenas, es la bandera principal de nuestros pueblos. Si no tenemos territorio no hay biodiversidad. Nosotros estamos acá para proteger la biodiversidad, que para los sectores indígenas tienen un papel fundamental en todo lo que discute acerca del clima y el crecimiento global. Es preciso que haya una reforma agraria, una regulación de los territorios quilombonas, un emprendimiento de agricultura familiar, un emprendimiento de agroecología porque sin ese seguimiento indígena, el pequeño emprendedor de Brasil se encontraría en un total desierto. La lucha ecológica tiene que garantizar esa demarcación de territorios indígenas y retomar la reforma agraria.

¿Vas a ser parte de las próximas elecciones?

No sé si voy a ser parte, pero sin duda necesitamos la representación indígena para poder tener una democracia que contemple esa diversidad.

 

Foto de portada: Elisa Espósito