Ballotage reñido

Uruguay quedó a un paso de virar hacia la derecha

El candidato derechista Luis Lacalle Pou se impuso por casi 30 mil votos sobre el frenteamplista Daniel Martínez, pero aún resta escrutar los votos observados y anulados. La proclamación oficial se conocerá recién este viernes.

Con un resultado más reñido que el ballotage argentino de hace cuatro años, Luis Lacalle Pou (Partido Nacional) obtuvo anoche 1.168.019 votos contra 1.139.353 de Daniel Martínez (Frente Amplio). Apenas 28 mil votos de diferencia que dejaron un final abierto, aunque sin mayores expectativas para la centro-izquierda uruguaya: aún resta escrutar los votos observados (35.229) y los anulados (53.619), pero la diferencia resulta casi imposible de acortar. Desde el búnker de Lacalle ya anunciaron la victoria y esperan obtener la proclamación oficial este viernes próximo.

La Corte Electoral informó que entre jueves y viernes dará a conocer el escrutinio final, dado el resultado ajustado que tuvo el conteo primario de votos. La clave está en los votos observados, que suman 35.229, en un contexto en que la diferencia entre Lacalle Pou y Martínez fue de tan sólo 28.666 sufragios. Para que el candidato frenteamplista sea el próximo presidente de Uruguay necesitaría que el 90,6% de los votos observados fuesen para él, lo cual resulta a esta altura una utopía.

Si se observa la votación por departamentos, puede avizorarse que el Partido Nacional ganó en todo el país menos en Montevideo y Canelones, donde el Frente Amplio obtuvo el 54% y 51%, respectivamente. Precisamente, casi la mitad de los votos obtenidos por Daniel Martínez partieron de la ciudad capital (503.816): allí el oficialismo se impuso por 13 puntos de diferencia. Bien al norte, la ecuación fue totalmente distinta: en Artigas, por ejemplo, Lacalle vapuleó a Martínez por 61 a 35, aunque el peso electoral de este distrito es mucho menor al de Montevideo y Canelones. Además, Lacalle se impuso por amplios márgenes en Rivera, Flores y Lavalleja.

La otra clave de la elección fue cómo la opositora Alianza Multicolor -que aglutina al Partido Nacional, Partido Colorado, Cabildo Abierto, Partido Independiente y Partido de la Gente- logró traducir cierto descontento social en un voto conjunto contra el Frente Amplio, que arrastra el desgaste lógico de 15 años de gestión. Además de Montevideo y Canelones, la coalición centro-izquierdista había logrado imponerse durante la primera vuelta en los departamentos de Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano, Colonia, San José y Rocha anclándose fundamentalmente en la dispersión del voto opositor. Sin embargo, en la instancia definitiva primó la unidad en base a dos elementos con los que hizo campaña el candidato del Partido Nacional: el estancamiento económico y el temor por la inseguridad.

En la repartición del nuevo Congreso el Frente Amplio quedará como primer minoría, pero si la Alianza Multicolor vota en bloque puede obtener mayoría en ambas cámaras. Precisamente, el mayor desafío de Lacalle será lograr la coherencia y asegurar la gobernabilidad de una coalición que contará con 56 diputados y 17 senadores en el Parlamento, donde convivirán liberales clásicos, populistas de derecha y fascistas encarnados en el recientemente creado Cabildo Abierto.