Ciencia y Tecnología es Ministerio

La ciencia también vuelve

Después de más de un año de haber sido rebajado su rango, Ciencia y Tecnología volvió a ser un Ministerio. Festejos y esperanzas en el CONICET.

Luego de cuatro años adversos para el desarrollo de la actividad, el Polo Científico se volvió a llenar de vida una vez más. Ubicado en pleno barrio de Palermo, el espacio que abarca 45.000 metros cuadrados se vistió de festejo.

El polo fue construido en dos instancias: en el año 2011 se inauguró el Ministerio de Ciencia, la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, y los Institutos Internacionales Interdisciplinarios para la Innovación. Cuatro años después, Cristina Fernández de Kirchner inauguró la nueva sede del CONICET y el parque de ciencia y tecnología.

Luego de ser degradado a Secretaría en septiembre del año 2018 por el expresidente Mauricio Macri -en una razzia que se llevó puesta 10 ministerios-, ya antes de asumir Alberto Fernández decidió que Ciencia y Tecnología volviera a tener jerarquía ministerial. Les integrantes de ATE-Conicet, en diálogo con El Grito del Sur, coincidieron en que era de suma  importancia volver a este rango para fortalecer las investigaciones en Argentina, un área que fue especialmente golpeada por el neoliberalismo cambiemita. Además resaltaron que el Ministerio trabajará en articulación con otros, como el de Desarrollo Social y el de Salud para generar de productos y políticas en conjunto que contribuyan con la sociedad. Los y las empleadas del Conicet explicaron que el panorama durante estos cuatro años fue «duro», no sólo por los recortes en sus propias áreas y la merma de sus sueldos sino por el impacto anímico que implicaba negarle la beca a tantas personas para las cuales ésta significa una meta en su vida.

Por eso, ayer sindicatos, becarios y becarias, estudiantes de facultades -muchos de ellxs que aún esperan conocer si ingresarán o no al instituto el año que viene-  y personalidades de la ciencia se reunieron para llenar de alegría un espacio que durante mucho tiempo se convirtió en escenografía de protestas.

Entre banderas y bombos elogiaron la importancia que el nuevo gobierno le da a la ciencia y tecnología en cada uno de sus discursos, destacando lo fundamental que es para el crecimiento de la Argentina.

Fotos: Catalina Distefano

¿Pero qué sucedió con la ciencia durante el macrismo?

En el año 2018, de casi 2597 postulantes ingresaron sólo 450 candidatos, cuando las cifras esperadas -según el plan Argentina Innovadora 2020- eran de 1251 plazas. Esto significó el ingreso de apenas el 17,7% de los y las postulantes. Como reveló Tiempo Argentino «De las 950 vacantes en 2015 se pasó a 600 en 2017, para llegar a 450 en los ingresos efectivos de 2018 a la Carrera del Investigador Científico (CIC)».

Al finalizar el gobierno de Macri, el salario de los investigadores oscilaba entre los 39 mil y los 71 mil pesos. Sin embargo, en el caso de los becarios el estipendio no se considera un sueldo y, por lo tanto, no tienen vacaciones pagas, aguinaldo ni todas los derechos de un trabajo formal. El monto va de los $22.700 y $28.000 mensuales, dependiendo si se arrastran estudios de doctorado o posdoctorado. Hay alrededor de 11.000 personas en esta situación.

Durante los últimos cuatro años, los subsidios que otorgó el Instituto se devaluaron por el atraso en los pagos y la inflación, lo que significó pérdida de confianza e inversión en la institución. Según explicó en su momento Lino Barañao, quien fuera ministro y luego secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación Argentina hasta este año, Mauricio Macri destinó 0,5% del Producto Bruto Interno (PBI) a esta área, mientras en campaña había prometido que llegaría a un 1,5%.