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Lollapalooza: ¿concurso o abuso?

El festival Lollapalooza en Argentina vende entradas que llegan casi a los 17 mil pesos; sin embargo, para el póster oficial del evento generaron un concurso no remunerado y especulativo. Diseñadores e ilustradores manifestaron su repudio.

El festival Lollapalooza Argentina 2020 promete más de cien bandas en tres escenarios. Los tickets y pases van desde los $3500 hasta los $16990. A las pocas horas de su salida, la empresa se jactaba de haber vendido 150.000 entradas. La plataforma de video on demand Cablevisión “Flow”, la empresa de tecnología y electrodomésticos Samsung, cerveza Budweiser y la automotriz Chevrolet son algunos de sus sponsors.

Entre las “experiencias” se ofrece un Concurso de Póster para ser la imagen del festival. El premio principal es “ser el autor del afiche oficial de Lollapalooza Argentina 2020”, además de tickets y merchandising. Es decir, pese al gran éxito comercial del evento, no hay pago monetario.

El descontento entre artistas, diseñadores gráficos y asociaciones profesionales no tardó en aparecer. ¿Qué hay detrás de estos concursos? ¿Qué prácticas intentan naturalizar?

Patricio Oliver es diseñador gráfico por la Universidad de Buenos Aires, donde también es docente. Trabaja desde hace varios años como ilustrador y diseñador gráfico profesional para empresas de todo el mundo. Fue una de las primeras voces que se hizo escuchar contra el concurso.

“Con el tema de los concursos hay cuestiones estructurales. Primero deberíamos discutir si los concursos son estructuras válidas para convocar a trabajos sin remuneración”, dijo Patricio. Para él, si se acepta esta forma la empresa debería entregar un premio directamente proporcional a su tamaño y magnitud. “Cuando hablamos de empresas con tanto ingreso de capital y con cláusulas tan explotadoras, el problema no son sólo los premios no monetarios sino también lo que refiere al uso de la imágenes de los que participan del concurso”, dijo.

Poly Bernatene es ilustrador con experiencia en publicidad, animación y comics. Es, además, vicepresidente de la Asociación de Dibujantes de la Argentina (ADA). La Asociación se encargó de realizar una campaña gráfica de denuncia por las condiciones del Concurso de Póster que inundó las redes de Lollapalooza Argentina.

“Desgraciadamente estos concursos son más habituales de lo que quisiéramos porque en realidad se trata de abusos y trabajos precarizados encubiertos”, dijo Poly. La dinámica de concurso es una manera que encuentran las empresas de pagar menos por un trabajo profesional aprovechando las necesidades de muchas personas de hacerse ver. “La exposición es otra de las trampas en estos casos, pero justamente por esto es que cualquier trabajo de estas características debe ser debidamente remunerado”, sostiene Poly.

Poly concuerda que pueden existir concursos mejor organizados que tengan como objetivo premiar realmente al ganador como productor de un reconocimiento. “No se trata de este caso donde los fines son exclusivamente comerciales y a favor de las empresas organizadoras que bajan costos”, dijo.

El problema no se agota en el pago sino también en las cláusulas referidas a la autoría de los trabajos presentados. En la última de las condiciones para participar se destaca que el envío del póster “implica la autorización y aceptación para que la empresa organizadora utilice el diseño para los fines que determine, sin derecho a compensación económica alguna”.

Al respecto Patricio Oliver opinó que “si fueran menos restrictivas con respecto a la manipulación de estas imágenes, quizás estaríamos hablando de un contrato más justo.

Pero ni se acercan a lo que debería remunerarse por un concurso de este tamaño y, además, se apropian del trabajo de ilustradores, dibujantes, diseñadores, autores y artistas. Y explica, “la autoría de las obras es intransferible desde lo legal, y Lollapalooza evade este tema para habilitar el uso de las imágenes para lo que ellos quieran. En un contrato comercial de imágenes, ese uso también cotiza. La cantidad y variabilidad de implementaciones que se hagan de la imagen que vos producís también se refleja en el presupuesto”.

Bernatene, en nombre de ADA, destacó que no están en contra de los concursos en sí. “Exigimos que las oportunidades dadas a nuevos colegas que están comenzando sus carreras deben reconocer debidamente su trabajo a través del pago de su tiempo y su talento”, sostuvo.

Entonces, ¿de qué manera se puede resolver la situación?

“Como asociación sólo podemos crear conciencia entre los colegas y quienes aspiran a convertirse en profesionales”, dijo Bernatene. “Reforzar la importancia de cuidar su propia fuente de trabajo. Nuestro deber es educar tanto al profesional como al cliente y denunciar este tipo de acciones que van en desmedro del trabajo de gente que pretende vivir de su oficio”.

Para Oliver, es necesario discutir quiénes son las personas que terminan validando estos sistemas en conjunto con las empresas. “Lollapalooza invoca la explotación convocando a personas con poca experiencia laboral con la promesa de alcanzar una mayor exposición como única retribución. Eso reproduce un sistema donde empresas de este tipo proponen concursos con premios miserables, donde la legitimación pública le da validez”, cerró.