Se lanzó la UTEP, el sindicato de la Economía Popular

«Si pudimos sobrevivir al infierno, cómo no vamos a sacar el país adelante»

Las organizaciones de la Economía Popular presentaron hoy el sindicato UTEP con la intención de ingresar a la CGT y conquistar los derechos básicos de los trabajadores del sector formal. El acto contó con el apoyo del presidente Alberto Fernández, que mandó un mensaje grabado felicitando el proceso de unidad.

“¡Sindicato!, ¡tenemos sindicato!”, cantaron juntos y juntas cooperativistas textiles, de la construcción, del reciclado, de la recolección, de la agricultura familiar, de la venta ambulante, de la “changa” a quienes el Papa Francisco bautizó como “poetas sociales que se inventan su propio trabajo” y que este sábado festejaron haberse inventado también su propio gremio. La Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular, UTEP, una herramienta única en su tipo, debutó ayer con la presentación en sociedad de su nueva “mesa promotora”, compuesta en paridad por sus cuadros mujeres y varones, todes elles referentes de la coordinación de organizaciones piqueteras nacida con la primera marcha de San Cayetano, allá por 2016: CTEP, CCC, Barrios de Pie y el Frente Popular Darío Santillán.

“Un 7 de agosto de 2016 marchamos en unidad por San Cayetano para reivindicar en pleno macrismo la resistencia a la dictadura de Saúl Ubaldini. Llenamos la Plaza de Mayo: a partir de entonces nació otra historia, ese día nació la UTEP”, dijo quien será su secretario general, Esteban «Gringo» Castro.

“Somos parte de la clase trabajadora, que tiene una nueva configuración, en la que se incluye la Economía Popular, como decimos nosotros, los últimos de la fila”, definió Castro para explicar el por qué de un sindicato que va, además, por el reconocimiento pleno de la CGT. “El camino a la dignidad tiene que estar acompañado por el resto de los sindicatos”, explicó.

Castro definió a la UTEP como una herramienta “que nació para garantizar la paz social” en un contexto en el cual “el imperialismo busca la guerra, el caos social, como lo está haciendo en Chile, Bolivia y toda la región”. Para eso, argumentó, “es necesaria una unidad más amplia, con la Iglesia, las pymes y los empresarios nacionales” que garantice “la integración social, política y económica de los que menos tienen” en un contexto de crisis como el que vive el país.

“Si fuimos capaces, en los ´90, cuando nos quedábamos sin laburo, de inventarnos nuestra propia de forma de comer, de juntar el mango. Si fuimos capaces de salir de ese infierno, cómo no vamos a sacar este país adelante”, cerró.

También hubo lugar para revindicar a Evo Morales, con la extensión de una enorme Whipala dentro del microestadio de Ferro. Además, se pidió por la libertad de Milagro Sala y Luis D´Elía.

El documento de presentación, leído en voz alta como una declaración de principios al inicio del acto, dejó bien claro de qué se trata un sindicato: aportes, cobertura de salud y reconocimiento del resto de los derechos de los trabajadores del sector formal. “Somos 350 mil afiliados, cumplimos con los requisitos de la Constitución y de la OIT de una organización gremial y reclamamos nuestra incorporación inmediata a la CGT”, explicita.

La presentación contó con el respaldo del presidente Alberto Fernández, que envió un mensaje grabado celebrando la “unidad” de las organizaciones sociales. “Con unidad pudimos ganar las elecciones y con unidad vamos a poder llevar adelante los cambios que estamos protagonizando”, dijo. “Ahora hay un Estado que los incluye: ustedes ya son parte del Gobierno, están trabajando junto a nosotros para sacar al país adelante”, agregó, en referencia a la sumatoria de dirigentes que forman parte del Ministerio de Desarrollo Social. “Abrazo, no aflojen, hay una Argentina mejor que tenemos que construir juntos”, saludó.

En las primeras filas lo escuchaban el ministro Daniel Arroyo; el secretario de Economía Social y referente del Movimiento Evita, Emilio Pérsico; el subsecretario de Promoción de la Economía Social y referente de Barrios de Pie, Daniel Menéndez; el secretario de Agricultura Familiar y referente de CTEP, Miguel Gómez; el director de Comercialización y dirigente del MP La Dignidad, Rafael Klejzer, y Eduardo “Vasco” Murúa, director de Fábricas Recuperadas y presidente de la cooperativa IMPA. Uno de los acuerdos del espacio consta en que aquellos referentes con cargos en el Ejecutivo no formarán parte de la dirección del sindicato.

También dieron el presente el secretario general del FeMPINRA, Carlos Schmid, y los diputados nacionales Leonardo Grosso, Itai Hagman, Federico Fagioli y Juan Carlos Alderete, el único de los tres que se subió al escenario para hablar. “Valieron la pena esas reuniones, cuando arrancamos, allá hace cuatro años”, dijo dirigiéndose a Castro y Menéndez. “Somos la verdadera izquierda que se unió con el peronismo para ir por las reivindicaciones de los trabajadores”, agregó. “Unidad de los trabajadores”, respondieron los delegados. “Por más diferencias que tuvimos, fuimos aprendiendo espalda con espalda, con las represiones que sufrimos, pero siempre en la calle contra el neoliberalismo”, cerró. El único ausente notorio fue el dirigente del Frente Patria Grande, Juan Grabois, de viaje en el Vaticano.

A su turno, la referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), Jackie Flores, reivindicó a los cinco militantes del MTE que fueron retenidos ayer por la Policía durante una protesta en Chaco que terminó en represión, y que fueron liberados al momento que tomó el micrófono. “Eso es la economía popular, así somos. No tenemos ni precio ni tiempo para regalarle a nadie”, dijo.

Más tarde pidió que “nunca más haya pibes con hambre” y dijo que la UTEP llegó “para seguir construyendo poder popular”. “Ahora vamos por los derechos laborales plenos que nos corresponden”, cerró.

“Los pobres ya no esperan, se organizan y luchan”, dijo Gildo Onorato, secretario de organización de CTEP, en una cita al Papa Francisco. Onorato repasó la historia de los movimientos sociales, iniciada mucho antes de la rebelión popular de 2001. “En Tartagal, en Mosconi, en varios puntos del país los primeros desocupados organizados salieron a marcar el camino de enfrentar al neoliberalismo en el país. Muchos de esos compañeros están aquí presentes, muchos otros no, han dejado la vida en la lucha. Hemos aprendido de todo ese recorrido histórico y hoy podemos con orgullo portar estas credenciales de nuestro sindicato”, aseguró.

“Aplaudamos, pero no nos vayamos todavía”, dijo sobre el cierre el «Gringo» Castro, cuando los delegados amagaban con desconcentrar. “Nos falta votar: por favor levanten la mano quienes aprueben la creación del sindicato”. “Ok, ganamos por mayoría”, bromeó enseguida y los aplausos dieron paso a los primeros acordes de Jijiji y pogo al ritmo de “No lo soñé”.