Fútbol y discriminación

El deporte y las hormonas

¿Importa el sexo biológico en las ligas deportivas? La llegada de una jugadora trans al torneo femenino de primera división y el reclamo de una nena de 8 años imposibilitada para jugar partidos oficiales por ser mujer reabrieron un debate en el que atraviesa de manera integral al mundo del deporte.

Martina Raspo tiene 8 años y es fanática del fútbol. Empezó a jugarlo en el club San Cristóbal pero al mudarse debió pasar a Tiro Federal y Deportivo Morteros, donde se integró a un plantel de 35 chicos. La Martu, como todos la llaman, es zurda y juega de volante por izquierda o delantera según necesite el equipo. “Los compañeros del equipo la respaldan y la respetan: es una más, está a la altura de cualquiera de ellos” explica su entrenador, Álvaro Biglia.

Tras quedar nuevamente afuera de una convocatoria, Martu se acercó a preguntar por qué no era citada a los partidos de competencia. Biglia tuvo que explicarle que el reglamento no permite a las nenas disputar los encuentros oficiales. A partir de esta situación la familia mandó una carta al consejo directivo de la liga regional en la que sugirieron cambiar el reglamento del estatuto por uno más inclusivo. “Para que tanto ella como otras niñas puedan competir” predica el texto entregado.

En redes sociales y portales de noticias rápidamente se propuso que las y los jóvenes pueden jugar de conjunto hasta los 13 años, dado que a partir de allí empezaría a haber ventaja deportiva de los varones por sobre las mujeres.

Foto: Virginia Robles

 

Soledad Tantera es  pediatra residente de adolescencia en el Hospital Elizalde. Consultada  al respecto opina: “Al terminar sus cambios puberales niños y niñas empiezan a tener el cuerpo más parecido a como lo van a tener en su adultez pero eso no significa que haya diferencias en el desempeño deportivo. Además en el caso de Martina ni siquiera se puede argumentar eso ya que los cuerpos a esa edad son prácticamente iguales”.

Una caso que podría traer esperanza a la familia Raspo es el de Candelaria Cabrera. Se trata de una joven que en 2018 se vio en la misma situación que Martina y que tras su reclamo logró que la liga casildense le permita jugar de igual a igual con sus compañeros. En el caso de Martu no sobra el tiempo para esperar buenas noticias, la respuesta debería llegar durante este mes ya que en febrero se efectúan los fichajes de cara al nuevo torneo. Por ahora las autoridades regionales no se han manifestado al respecto.

Por otra parte, como sucedió durante todo el 2019, el fútbol femenino volvió a remover los cimientos del sentido común. Esta vez la noticia fue el arribo de la primera jugadora trans a la máxima categoría del torneo semiprofesional de la AFA. Se trata de Mara Gómez, quien fue presentada como refuerzo para Villa San Carlos de cara a la segunda parte del torneo que encontrará al club de Berisso peleando el descenso. La noticia trajo fuego cruzado entre quienes defiende la inclusión de la jugadora y quienes se apegan a argumentos biologicistas para descalificar su fichaje. Todavía no hay respuesta por parte de la asociación del fútbol argentino.

Mara Gómez

El club, con razón, deposita grandes esperanzas en la jugadora de 22 años. Es que Mara llega con grandes logros de sus últimas campañas en la liga platense. Viene de ser bicampeona con AFI Las Malvinas (Clausura y Apertura 2019) y máxima goleadora de la liga (15 y 18 tantos respectivamente). Su amplia trayectoria también incluye haber integrado la selección platense de fútbol femenino. El equipo de Berisso viene último en la tabla de posiciones y espera que sus goles puedan cambiarle la cara al equipo.

De acuerdo a las normas vigentes, para acceder a la regularidad la jugadora deberá someterse a análisis que determinen si cuenta con los niveles de hormonas permitidos. «Messi es el mejor del mundo y supera a rivales más altos y más fuertes. Y no es sometido a estos controles. La diferencia no es su fuerza, es su habilidad, su destreza, su inteligencia y tantos otros recursos que nada tienen que ver con la testosterona», sostuvo Mara para visibilizar el sesgo discriminatorio de esta medida.

La inclusión de las y los deportistas trans es un debate que poco a poco resquebraja el status quo reinante en el mundo del deporte. En el 2016, de cara al comienzo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, el Comité Olímpico Internacional (COI) determinó que ya no sería requisito que se sometan a una intervención quirúrgica para competir en la categoría deportiva correspondiente a su identidad de género. Sin embargo se mantuvo el control hormonal como método para determinar su aptitud.

Mara Gómez

“La ventaja deportiva no existe porque por que cada cuerpo puede tener más capacidad para diferentes cosas pero eso no quiere decir que sea necesariamente mejor para ese deporte. Hay estudios que muestran que los hombres tendrían mayor rendimiento deportivo, pero también estudios que sostienen lo contrario, hay que entender que este debate está atravesado por el patriarcado y enmarcado en una lucha que vienen sosteniendo las mujeres y diversidades hace años para igualar su tratamiento en los deportes” sostiene Tantera.

Descartado el argumento biologicista la tarea es dar un debate de fondo, con una mirada inclusiva, centrada en los derechos y atenta a lo determinado por la Ley de Identidad de Género vigente en nuestro país desde el año 2012. Ante los mensajes de odio, inclusión. Ante los argumentos biologicistas, derechos. Mientras algunos varones detrás de sus escritorios se aferran a anquilosadas costumbres, les pibis de todas las edades siguen haciendo historia.