Inauguraron en la Villa 31

En la Villa 31 hay ministerio, pero falta el agua

En medio de fuertes reclamos por la forma en que lleva adelante la urbanización el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la cartera educativa se mudó de su edificio en Paseo Colón a la Villa 31.

Hace una semana la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, inauguró el nuevo edificio del Ministerio de Educación contruido en la Villa 31, como parte del plan de urbanización que viene desarrollando el Gobierno de la Ciudad en el barrio. El viernes 10 de enero Acuña llegó antes que nadie para filmarse contenta y orgullosa ingresando al lujoso ministerio de siete pisos que se encuentra al lado del Polo Educativo María Elena Walsh, otra de las obras inauguradas por la ministra. Con una sonrisa de oreja a oreja la titular de la cartera educativa porteña se filmó recorriendo el edificio y mostrando las instalaciones. Aunque aún faltan terminar algunas obras, el miércoles último mantuvieron allí la primera reunión del Gabinete.

Esta no es la primera vez que la administración de Horacio Rodríguez Larreta decide invertir millones en edificios lujosos para mudar algún ente público al centro las villas de la Ciudad de Buenos Aires: lo mismo hizo con el Ministerio de Desarrollo Humana y Hábitat, inaugurado hace uno meses en los terrenos del Elefante Blanco, en Villa 15 – Ciudad Oculta. Sin embargo, los vecinos y las vecinas del barrio denuncian que las condiciones estructurales de vivienda y hábitat en sus barrios no ha sufrido modificaciones.

«Se habla mucho de urbanización y para mí se está dibujando y mintiendo mucho», dijo a El Grito del Sur María Cheila, quien forma parte de los Brigadistas Bomberos Voluntarios del Barrio 31 y desde hace meses viene denunciando junto a los vecinos y las vecinas del barrio la falta de agua en las distintas manzanas de la villa.

Según cuenta Cheila, se encuentran sin suministro de agua desde el mes de julio, aunque la situación ha ido empeorando y temen por la ola de calor. Otra de sus preocupaciones está relacionada con los posibles siniestros que pudiesen desatarse alguno de estos días, ya que ni siquiera las bocas hidrantes tienen las bombas de agua funcionando, lo que no solo impide el trabajo de los y las brigadistas, sino que también pone en peligro a toda la gente de los alrededores.

La manzana más afectada en la 100 bis, que en octubre logró tener acceso al agua gracias a unas mangueras con las que sacaban de las bocas de otras manzanas -con previo acuerdo de los vecinos y las vecinas-, pero cuando se enteró la Secretaría de Integración Social y Urbana (SISU) decidió cortar también allí el suministro de agua. Incluso algunos vecinos llegaron a recibir amenazas y acusaciones sobre que estaban robando agua. Con un panorama cada vez más difícil, la comunidad de la Villa 31 se organizó para redactar una nota, juntar firmas y presentarla ante la SISU en busca de respuestas que nunca llegaron.

La semana pasada la legisladora porteña por el Frente de Todos, Maru Bielli, realizó junto a  la comunera Sofía González un relevamiento por toda la manzana para ratificar el faltante de agua en todos los hogares que así lo denunciaron. Gracias a esto lograron que AYSA, a cargo ahora de Malena Galmarini, gestione la entrega de 35 mil litros de agua para la manzana 100 bis.

El que también visitó el barrio fue Julián Caravello, quien está al frente de la Gerencia Operativa de la Gestión Territorial del Gobierno de la Ciudad, y se comprometió a llevar seis mil litros de agua para los vecinos y las vecinas del barrio. De todas formas Cheila asegura que la cantidad que provee el GCBA no basta para abastecer las necesidades de la manzana y muchos de los niños y adultos mayores de las viviendas donde llegaron los suministros terminaron enfermos o con vómitos. Caravello, en su visita por la 31 aseguró que se estaba haciendo entrega de botellones de agua, lo que fue rapidamente desmentido por los vecinos, y que ante el faltante de agua podían hacer el reclamo y la SISU enviaría motos para cumplir con el abatecimiento, lo que en la práctica no terminó funcionando, según cuenta la brigadista voluntaria del barrio.

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En comunicación con otro de los funcionarios del Gobierno porteño que atendió a las personas afectadas, fueron notificadas que se trabajaría durante el 2020 para solucionar el problema pero que los arreglos terminarían recién a mediados del 2021. Sin embargo, según consignó Juan Salari, subsecretario de Infraestructura, Vivienda y Coordinación de la Ciudad, a Página|12 desde el día de ayer se habría empezado a trabajar en una solución provisoria «hasta que se conecte toda la red desde un acueducto que se realizará en el transcurso del año».

«El Gobierno de la Ciudad está haciendo las fachadas de las casas y está quedando muy hermoso, pero vos entrás a las casas y sigue la misma humedad y todo igual. Si bien se hicieron obras, todas fueron obras de emergencia y en mi manzana, por ejemplo, a raíz de las obras nos quedamos sin agua», relata María Cheila. «En lugar de ir para arriba vamos para abajo», sentencia.