Precarización laboral en la ciudad de Larreta

Trabajar con niños en situación de calle por menos de una canasta básica

Las y los trabajadores de ATE Promoción Social volvieron a protestar contra los recortes del Gobierno de la Ciudad: siguen cobrando el mismo salario que en diciembre (24 mil pesos), pero los monotributos y los ingresos brutos se duplicaron.

En el día de ayer, trabajadores y trabajadoras nucleades en ATE Promoción Social CABA realizaron un abrazo simbólico al Centro de Atención Integral para la Adolescencia y la Niñez (CAINA) con el objetivo de visibilizar la problemática que viven en el sector. El principal reclamo es por el tema de la precarización laboral a través de contratos de locación, ya que entre el 50 y el 60% del personal de dispositivos de niñez que trabaja con poblaciones en extrema vulnerabilidad se encuentra bajo la modalidad monotributista -en el Caina esta cifra es aún mayor-, algunos desde hace más de diez años. En los últimos meses el aumento del costo del monotributo y de ingresos brutos se están traduciendo directamente en una pérdida de la masa salarial. También reclaman por el estado del edificio, dado que no contaría con la infraestructura necesaria para desarrollar las tareas laborales.

En diálogo con El Grito del Sur, Daniel Rojas -psicólogo, trabajador del Caina y delegado gremial por ATE Capital- explicó que «estos problemas hacen que exista una rotación permanente de trabajadores y trabajadoras, lo cual atenta contra una estrategia de vínculo para con la población que se atiende aquí. El Caina está pasando por una situación muy crítica porque tuvimos que cerrar las puertas del dispositivo cuatro días por falta de personal. Hay roturas de vidrios y de rejas, pero por el momento no tenemos soluciones». Precisamente, la falta de personal pone en riesgo a los dispositivos de niñez porque no dan abasto para atender a una población vulnerable con cada vez menos recursos y menos operadores.

Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) ya plantearon sus exigencias para este año: «Queremos que termine este fraude laboral, que haya una paritaria y un pase a planta de todos los trabajadores. Asimismo, el principal reclamo es que se contemple un aumento para todas las personas que están bajo contrato de locación de servicios». «El sueldo está muy por debajo de la canasta básica, pero además este año se aumenta un 50% el monotributo y un 300% el impuesto a los Ingresos Brutos, por lo cual estamos cobrando 3 mil pesos menos de lo que cobrábamos el año pasado», agrega Débora Baldomá, psicóloga y trabajadora de Promoción Social.

Los dispositivos que trabajan con niños y niñas en situación de vulnerabilidad social realizan una labor titánica para contener y apoyar a uno de los sectores más golpeados de nuestra sociedad. Chicos y chicas que viven en situación de calle, víctimas de violencia institucional o familiar, muchos de ellos con consumos problemáticos. El Caina, la Boquita y el resto de los paradores brindan hogar, apoyo pedagógico, contención psicológica y orientación para miles de niñes a los que el Estado y la sociedad han dejado de lado.

Juan Cruz Pérez, supervisor del dispositivo La Boquita, señala que «realizamos este abrazo porque, con el traslado del Ministerio Humano a Ciudad Oculta, resulta difícil movilizarse hasta el edificio, que además está custodiado por la patota de SUTECBA». «Somos los únicos dispositivos para los pibes más vulnerables de la Ciudad y eso se debe a la falta de política pública y de espacio. Reclamamos salario digno no como consigna aislada porque nosotros en diciembre teníamos un sueldo y hoy es mucho inferior al de finales de 2019. No se reajusta por paritaria ni por inflación y además, por ser monotributistas no nos corresponde la clausula gatillo», sentencia Pérez.

«Los edificios en los que trabajamos no están bien armados para contemplar todos los eventos de seguridad que precisamos. A veces necesitamos que se limiten los ingresos o se establezcan medidas de seguridad preventivas: en el Caina no tenemos ni siquiera detectores de humo y son instituciones que alojan niños y niñas», explica Baldomá.

Los trabajadores y las trabajadoras exigen que se declare la emergencia en niñez en la Ciudad de Buenos Aires y que se apruebe un nuevo presupuesto que permita el correcto funcionamiento del área.

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