Daniel Menéndez

«Los movimientos populares estamos atados a la suerte de Alberto»

Daniel Menéndez es coordinador de Barrios de Pie y ahora también subsecretario de Promoción de la Economía Social. En una entrevista con El Grito del Sur, habla de cómo afecta la cuarentena al sector de la economía popular, del vínculo entre Estado y movimientos sociales, y de la posibilidad de una reforma agraria.

De los tiempos de ajuste al protagonismo de los movimientos sociales. Con el cambio de gobierno, el Ministerio de Desarrollo Social conducido por Daniel Arroyo sumó en diciembre pasado al coordinador nacional de Barrios de Pie, Daniel Menéndez, quien asumió como subsecretario de Promoción de la Economía Social y el Desarrollo Local.

Durante los cuatro años anteriores, el referente de Somos fue uno de los protagonistas de «los Cayetanos», la tríada combativa que junto con la CTEP (ahora UTEP) y la CCC salieron a las calles en innumerables oportunidades para rechazar las medidas económicas del gobierno de Mauricio Macri. Menéndez tiene en esta nueva etapa dentro de la función pública el desafío de reconvertir los planes sociales en trabajo genuino y en obras públicas para todo el país. Sin embargo, las circunstancias no son sencillas: a la fuerte crisis heredada se le sumó la amenaza del coronavirus, que complica aún más el despegue de una economía apagada por la recesión y provoca una parálisis que pone en peligro la subsistencia de los sectores más vulnerables.

En una entrevista con El Grito del Sur, Daniel Menéndez habla de cómo afecta la cuarentena al sector de la economía popular, del vínculo entre Estado y movimientos sociales, y de los planteos hechos por Juan Grabois referidos a la posibilidad de una reforma agraria.

¿Cómo afecta esta inédita situación del coronavirus al área de la economía popular?

El impacto es significativo, es una situación que nos pone a prueba como sociedad. Hoy se trata de desmontar esquemas que hacen al individualismo, la salida al problema de la pandemia es colectiva y a través de la unidad en comunidad. Esto implica una reeducación cultural muy importante poniendo en valor lo colectivo por sobre lo individual. Si no se actúa en forma responsable y no se piensa cuidando al otro, nos ponemos en riesgo todos. Es todo un desafío que va a dejar una gran enseñanza hacia delante. En términos económicos y sociales, obviamente que hay una gran preocupación. Quienes trabajan dentro de la economía popular son los sectores más expuestos porque sufren en mayor medida el parate producto de las medidas preventivas. Por eso es muy importante la respuesta y el acompañamiento del Estado. Hay que sostener el ingreso de los trabajadores que perciben el salario social y la Asignación Universal por Hijo. No queremos salir de esta pandemia con un salto en los niveles de exclusión y deterioro social que ya existen.

¿Qué más tiene que hacer el Estado para lograr medidas paliativas en esta coyuntura?

Junto con los movimientos sociales, hay que realizar un monitoreo diario de la situación y también revalidar las palabras que Alberto pronunció: «comenzar por los últimos para llegar a todos». Me parece que ese planteo también es válido para esta situación de crisis. Hay que entender a quienes sufren un escenario de mayores dificultades y a quienes afecta en mayor medida el parate económico. Sin dudas, todo lo que haga el Estado en fortalecer esas actividades y áreas va a tener que ser con mucha determinación porque la ruptura del tejido social es muy profunda, la distancia que hay entre los distintos sectores sociales y la posibilidad de afrontar esta crisis también varía. Se necesita más que nunca una fuerte presencia del Estado. Obviamente que hay cosas para mejorar, pero hay un Estado que tomó nota de la gravedad de la situación.

La situación económica ya era complicada y con la pandemia se torna peor. ¿Cambia el planteo de cómo resolver la pobreza en nuestro país?

Estamos enfrentando una situación de excepción. Hay que atender el costo económico y social, pero no se puede poner por delante de la salud pública. Por eso todas las medidas que hacen a la prevención y el cuidado son aspectos necesarios a atender, pero obviamente van a generar un escenario de mayor dificultad a la actividad económica y el contexto social. Los desafíos de solución de la pobreza en Argentina siguen siendo los mismos, en el sentido de fortalecer la economía popular y la producción que hace a la generación de empleo.

Te llevo al problema de la deuda. ¿Creés que los acreedores externos y el FMI se van a sensibilizar teniendo en cuenta esta situación?

Tengo pocas expectativas de que eso suceda. Me parece que hay que seguir negociando desde una posición de firmeza, de soberanía y de comprensión. Sin duda que hay una situación que agrava la posibilidad de pago de la Argentina, eso lo tienen que entender los acreedores. Hay una reconfiguración en términos mundiales de los esquemas del mercado y la crisis que hoy vivimos excede a la reestructuración de la deuda argentina. Alberto está defendiendo los intereses de nuestro país y hay que construir las estrategias de negociación acordes a la posibilidad de pagar manteniendo un desarrollo sustentable. Por eso es evidente la necesidad de postergar cualquier alternativa de pago que asfixie el desarrollo en un esquema donde el producto bruto va a tener una caída importante.

¿Cuál es el nuevo vínculo entre el Estado y los movimientos sociales de los cuales seguís formando parte?

El rol de los movimientos populares en un gobierno neoliberal era el cuestionamiento, la resistencia y la construcción de una alternativa. Hoy tenemos la responsabilidad de gobernar y de aplicar las políticas públicas que están sentadas en el fortalecimiento de la economía popular como respuesta a un orden económico que no puede dar soluciones a millones de excluidos. Como parte de los movimientos populares, queremos construir las propuestas que realizamos durante los años de resistencia -que han tenido que ver con la emergencia social, la emergencia alimentaria y la urbanización de los barrios-. No sólo tuvimos una actitud de resistencia y cuestionamiento a las políticas neoliberales, sino de construcción de propuestas. En definitiva, la posibilidad de transformación que llevemos adelante va a ser el testimonio del éxito que habremos tenido en ser parte de un gobierno popular que mejore las condiciones de vida de nuestros compatriotas.

Victoria Donda, Alberto Fernández y Daniel Menéndez

¿Cómo se hace para que las organizaciones populares sostengan su autonomía en el contexto de un gobierno popular?

Esto tiene que ver con una mirada política que se relaciona con un problema de la agenda. Nosotros tenemos una agenda que fue tomada por el gobierno que somos parte. A partir del desarrollo de esa agenda, vamos a medir el cumplimiento de los objetivos. También estamos convencidos de que estamos atados a la suerte de Alberto Fernández, él va a protagonizar un gobierno popular y va a tomar una agenda de transformación. Si bien creemos en la autonomía en términos de velar por una agenda, hoy contamos con un compromiso hacia el cumplimiento de ésta para resolver el problema del trabajo en nuestro país.

Las corporaciones agrarias ya le hicieron un lock out al Gobierno y Juan Grabois habló de la necesidad de una reforma agraria. ¿Estás de acuerdo con el planteo de Grabois?

Estoy plenamente de acuerdo. En Argentina tenemos un problema estructural con la tenencia de la tierra, un debate histórico con el carácter de la tierra y la renta diferencial. Hay una necesidad de intervenir porque es un mercado que produce alimentos y por eso es importante avanzar en un proceso de democratización en el acceso a la tierra. Las políticas públicas tienen que generar un esquema que tenga claridad respecto a la segmentación y al hecho de que hay distintos actores en el campo: no es lo mismo quienes tienen grandes porciones de tierra en la Pampa Húmeda que los pequeños productores en otras zonas que necesitan el acompañamiento del Estado.

Evo Morales y Daniel Menéndez

Recién decías que la suerte del sector que representás está atada a la actuación de Alberto Fernández. ¿La suerte del progresismo latinoamericano también está condicionada por el papel del gobierno argentino?

La posibilidad de una nueva oleada de gobiernos populares en Latinoamérica está sustentada en el éxito de Alberto Fernández. Como vimos en los últimos 40 años, nuestra región se mueve por oleadas y, sin duda, una consolidación de Alberto va a abrir la posibilidad de repensar los problemas que nos impidieron continuar. En ese sentido tenemos una gran responsabilidad histórica.