El barrio de las pestes

Flores: entre el coronavirus y el dengue

Si bien en los últimos días el foco estuvo puesto en la situación de la Villa 31, el barrio porteño de Flores registra 255 personas infectadas por coronavirus y además concentra el mayor número de casos de dengue en la Ciudad de Buenos Aires.

Mientras todas las miradas apuntaron esta última semana hacia la Villa 31 por el altísimo nivel de contagio de COVID-19, las alarmas también están encendidas en la Comuna 7, que comprende a los barrios porteños de Flores (donde se encuentran además el Barrio Rivadavia I y II, barrio Juan XXIII y la Villa 1-11-14) y Parque Chacabuco. Hasta la fecha, esta zona reúne un total de 255 casos de coronavirus y 1624 de contagios por dengue.

Vecinos y vecinas del barrio, militantes de las organizaciones sociales y representantes comunales contaron a El Grito del Sur la situación que atraviesan. «Estamos atravesando una enorme emergencia y en cualquier momento puede pasar lo mismo que en la Villa 31», expresa Álvaro, militante del MTE en el Bajo Flores.

Julián Cappa es uno de los tres comuneros del Frente de Todos y viene siguiendo de cerca la realidad que sufren una enorme cantidad de vecinos y vecinas de la comuna, fundamentalmente quienes viven en la zona sur de la misma.

«Estamos muy preocupados por dos cosas: primero por la falta de acción del Gobierno de la Ciudad y segundo porque esta gran cantidad de casos de dengue hace que la ciudadanía esté a veces aproximándose al Hospital Piñero, como al Álvarez o a los CESAC y sabemos que este nivel de circulación en centros de salud no es algo bueno ni esperable», plantea a este medio.

Verónica forma parte del colectivo «Bartolina Sisa» y denuncia falta de información por parte del Gobierno de la Ciudad. El problema de las cloacas en la Villa 1-11-14, hoy renombrado como barrio Padre Ricciardelli, se suma a un largo listado de problemáticas que pone en peligro a los vecinos y las vecinas. «Muchos de nosotros somos inmigrantes, pero eso no puede condenarnos al olvido y el abandono del GCBA», reclama.

La militante villera confiesa también que se siente discriminada por el simple hecho de vivir en una villa y responsabiliza a Larreta por la precarización de sus condiciones de vida. «Estamos muy conmovidas e indignadas con la situación de la Villa 31, pero no es ninguna sorpresa para nosotras porque para ellos (el Gobierno de la Ciudad) sólo somos un número más», dice Verónica.

En este mismo sentido interviene Cappa: «Tenemos información del propio boletín epidemiológico de la Ciudad de que en el año 2019 no se hicieron las tareas de prevención necesarias y eso es lo que nos llevó a esta situación». «Y para colmo, ya con la situación explotada en 2020, la respuesta de Larreta sigue siendo lenta», agrega.

Tamara, integrante de Seamos Libres en el Bajo Flores, relata el enorme trabajo que vienen realizando las organizaciones aportando a la difícil situación que atraviesan. «Compañeros de nuestros espacios hacen la desinfección en el barrio con lavandina y, cuando consiguen, traen las máquinas para fumigar el dengue», expresa. Además, junto a comuneros y comuneras del Frente de Todos, se encargan de realizar un relevamiento de los casos detectados y armar un listado que envían posteriormente al presidente de la comuna, Federico Bouzas, para que tome cartas en el asunto y reclame al Ejecutivo porteño la puesta en práctica de las medidas sanitarias correspondientes.

Violeta pone sobre la mesa también la dificultad que atraviesan muchos de los vecinos y las vecinas que trabajan en la informalidad y se ven fuertemente afectados en este contexto. «Te puedo decir que por ahora hay una tensa calma gracias al aporte de todas las organizaciones, comedores, etcétera, pero no sabemos hasta cuándo puede durar. Los recursos se van agotando y la gente va perdiendo la calma», advierte. También Álvaro activa las alarmas y plantea: «Es una olla a presión que en cualquier momento va a explotar».

En un contexto de incertidumbre generalizada y con una cuarentena en la Ciudad de Buenos Aires que no sufrirá grandes modificaciones en los próximos días, los sectores populares reclaman respuestas urgentes que les garanticen las condiciones mínimas de cuidado, seguridad e higiene. «Hacemos responsable a Larreta del desastre que pueda ocurrir y que está ocurriendo en las villas porteñas», concluye Verónica.