Mi vida tiene valor, mi cuerpo no tiene precio

AMADH es una organización abolicionista compuesta por mujeres que estuvieron en situación de prostitución y crítica de la figura de “trabajadoras sexuales”. Fruto de su trabajo comunitario, nació la revista “Con Voz Propia”.

Historia de una voz propia

AMADH es una organización abolicionista que nace en 1995; en el marco de la persecución, represión y privación de la libertad, deciden organizarse en la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) para hacer frente a los códigos contravencionales y de falta. En esa época eran detenidas entre 20 y 30 días, por eso vieron la necesidad de organizarse y luchar acompañadas de organizaciones feministas y de derechos humanos. En el año 1998 consiguieron el código de convivencia que elimina la posibilidad de ir presas.

En el año 2003, siendo parte de AMMAR CTA, comenzó el debate sobre la validez de la figura de “trabajadoras sexuales” y a través de una asamblea en la cual participaron más de 400 mujeres, la mayoría se negó a considerarse como trabajadoras. Por esta situación, AMADH se desvinculó de la CTA, pero continuó con la referenciación de AMMAR CAPITAL, ya que la Central exigía la afiliación en el Ministerio de Trabajo, pese a la negativa de las compañeras. “Las mujeres decían: cómo vamos a querer que sea un trabajo cuando violan nuestros cuerpos y nuestros derechos, nos golpean y no es una elección”.

AMADH afirma con su experiencia que la prostitución es un círculo cerrado que te aísla del mundo exterior y te hace pensar que no hay otro camino, negándote todos tus derechos. Y es así que encontraron a través de la organización y la capacitación la manera de verse como sujetos de derecho: “somos como los pajaritos de la propaganda, ahí estamos, es la única manera, tenemos que ser la piedra del zapato para reclamar nuestros derechos”.

Trata y Prostitución, dos caras de la misma moneda

 

Para estas mujeres la prostitución no es una elección, ni un trabajo, sino que existe para satisfacer una demanda, y es por eso que está fuertemente vinculada a la trata. Las compañeras afirman que hay que cambiar la pregunta de por qué hay tantas mujeres que se prostituyen a por qué hay tantos varones que necesitan de prostitutas.

 

La trata está conformada por tres etapas: la captación, el traslado y la acogida. Muchas de estas situaciones, además de darse por secuestros, se dan en el marco del engaño, bajo amenazas, que se sienten aplacadas con regalos que “les cuestan lágrimas de sangre”. Así, mediante el amor romántico, los maridos -proxenetas- conquistan a niñas, adolescentes y mujeres jóvenes en situación de vulnerabilidad.

 

Si son menores, primero las condicionan, y al cumplir la mayoría de edad las llevan a la ruta o a las esquinas. El sentido común obliga a preguntarse por qué no se escapan cuando las dejan en la calle, pero se debe entender que es ese condicionamiento, fruto de la dominación y el maltrato psicológico y, obviamente, físico, el que genera unas cadenas, una opresión interna que no les permite escapar. La organización intenta entrar en estas situaciones, contactando a las mujeres, que sólo confían en quien les habla de par a par y les explica que hay una salida. Este es uno de los objetivos del taller de promotora territorial.

 

 

Camino a la liberación

 

La asociación realiza diversas actividades relacionadas al conocimiento y la aprehensión de los derechos de las mujeres y a la posibilidad de salida de ese círculo vicioso que forma la prostitución. Se destacan talleres de capacitación y prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y de VIH/SIDA, talleres de formación profesional y oficios, como peluquería, fotografía, computación, y la formación en  educación primaria (desde el año próximo podrán recibir educación secundaria). También se dictan talleres de cine, con la ayuda de Cine en Movimiento. El fruto del trabajo de todo el año se ve reflejado en la producción de la revista comunitaria “Con Voz Propia”. Entre los logros de la asociación se destaca la posibilidad de una correcta atención ginecológica mediante la capacitación de los médicos, y la facilitación de métodos anticonceptivos en hospitales públicos como el Álvarez, Ramos Mejía, Pirovano, y el de Morón.