Crece la censura y el ataque a medios opositores

«Nos siguen pegando abajo»

Frente al constante ataque que están sufriendo los medios populares, particularmente Tiempo Argentino, críticos al gobierno nacional, desde El Grito del Sur nos acercamos a la Cooperativa creada por los trabajadores en pos de abordar la problemática que atraviesan desde hace más de seis meses.

Esteban Schoj, de la sección de Sociedad, nos cuenta cómo inició el conflicto del diario con Garfunkel y Szpolski como principales responsables. El hecho que detonó el conflicto fue la falta de pago desde el mes de Diciembre a los trabajadores y las trabajadoras. Buscando crear aires de esperanza, entre Szpolski y Garfunkel se pasaban la pelota que estaba cada vez más cerca de estallar. Con el conflicto en puerta y sin vistas de una pronta solución los y las trabajadoras se encaminaron en lo que representó un arduo proceso de lucha en defensa de sus fuentes de trabajo con un gran apoyo del SiPreBA, sindicato de prensa, y un amplio marco de organizaciones políticas, sociales y culturales.

La intensificación de la lucha generó una gran presión social que puso sobre la mesa diversas fechas de pago que no fueron más que una cortina de humo que buscó acallar las voces de quienes encabezan una intensa batalla por su puesto de trabajo.

Con Garfunkel armando un circo de prensa utilizando a Szpolski, y sin ningún tipo de respuesta, Mariano Martínez Rojas llegó a escena como el héroe que solucionaría el conflicto con una supuesta vocación de querer “salvar” Tiempo Argentino y Radio América. Quien parecía ser el héroe en medio de este lío no hizo más que continuar con la política que venían aplicando los anteriores dueños del medio. Fueron publicados sesenta números con los trabajadores sin un centavo en el bolsillo. Finalmente, el 5 de Febrero, Martínez Rojas decidió no imprimir más el diario, hito que desencadena la ocupación del edificio como última medida frente a la situación insostenible que se vivía por parte de los trabajadores y las trabajadoras.

Actualmente utilizan la web como canal para seguir informando, trabajando de lo que les gusta y recuperando el vínculo con sus lectores y lectoras. A pesar de esto, no puede dejarse de lado la necesidad de financiarse y sostenerse como grupo periodístico pero también como trabajadores. Llevaban ya tres meses sin sueldo, y en un contexto de ajuste y tarifazos, el ingreso monetario era una urgencia impostergable. Es esto lo que lleva al armado de la cooperativa, votado en asamblea el 29 de Abril. Encuentran en el armado de dicha estructura la posibilidad de mantener sus puestos de trabajo y a su vez poder ejercer el oficio que los apasiona: informar al pueblo. De más está decir que de ninguna manera la conformación de la cooperativa implica dar por perdido el conflicto iniciado en Diciembre del último año; es la continuación de su lucha y una responsabilidad para con sus lectores.

 

El mismo empresario que se propuso tomar la dirección del medio hace apenas unos meses fue quien esta madrugada ordenó a una patota irrumpir en el edificio, ubicado en Amenábar 29, golpeando a los trabajadores que se encontraban cuidando el edificio por la noche y rompiendo herramientas importantísimas para la redacción del diario. Sin embargo, luego del violento episodio en el que además se forzaron cerraduras para acceder a papeles de la Cooperativa Por Más Tiempo, la fiscal Verónica Andrade dispuso liberar a los atacantes.

“…nos cagaron, nos estafaron. Y en el medio pudimos hacer algo hermoso como la Cooperativa…” dice Guido Molinari, de la sección de Deportes, mientras cuenta cómo se organizan.

Hasta el día de ayer permanecían cuidando el edificio dividiéndose en turnos (mañana, tarde y noche) y organizándose en comisiones para repartirse las tareas (diseño, finanzas, web, proyectos especiales, entre otras). De los 200 trabajadores que conformaban el equipo de Tiempo Argentino previo al conflicto sólo quedan 120 y de ese total, una porción fue incorporada luego del armado de la cooperativa.

Se denota un vínculo muy presente entre el diario y sus suscriptores, esto se vio muy claramente en el pedido explícito de la gente para que el medio vuelva a producir, una marca muy importante para los y las integrantes de la cooperativa. Uno de sus objetivos y mayores desafíos es romper con la lógica establecida entre la relación diario-lector buscando que sean quienes producen el diario los mismos y las mismas que lo repartan y se encarguen de su difusión. Para ejemplificar con mayor claridad esto último podemos tomar el 24 de Marzo, día en el que los trabajadores y las trabajadoras de Tiempo Argentino salieron a las calles a vender 35.000 ejemplares de una edición especial diseñada por dicho medio conmemorando los 40 años que se cumplieron de la última dictadura que marcó a nuestro país.

El 24 de Abril, exactamente un mes después de su vuelta a las calles, lanzaron el 1º número impreso, desde entonces continúan saliendo con 30.000 ejemplares todos los Domingos. Un dato a tener en cuenta es que Tiempo Argentino, con la corta trayectoria que carga en sus espaldas, se convirtió en la cooperativa de mayor alcance a nivel nacional.

Julia Izumi, miembro del Consejo de Administración, describe el proceso que atraviesan como un período angustioso y progresivo. Angustioso por la incertidumbre vivida y la desidia a la empresa encarnada más crudamente en el trabajo y la economía de quienes pertenecen al diario. Por otro lado fue progresivo debido a que fue un ciclo escalonado y en ascenso: el primer paso fue la toma de conciencia de la realidad que atravesaba el medio y ellos como parte de tal, con esta base empezaron a buscar medidas y soluciones alternativas que se expresan en manifestaciones tales como el enorme festival en Parque Centenario o su prueba de fuego en las calles con su regreso el 24 de Marzo. Sienten que en algún punto, esto fue lo que los motivó a conformar la cooperativa, la necesidad propia y externa de un medio crítico al gobierno que se sume a las voces disidentes y acalladas desde el 10 de Diciembre desde el poder ejecutivo. Como la comunicación no es algo que se geste por generación espontánea, se dieron el trabajo de establecer vínculos con los canillitas y buscar diversos modos de financiamiento.

Entre sus objetivos a corto plazo se encuentra la financiación para garantizar la continuidad del diario y apuntando a los de mediano plazo podemos hablar de que los trabajadores empiecen a cobrar un sueldo, afianzar el vínculo con la gente, lograr una buena posición desde el medio, generar debates en la sociedad y por sobre todo generar un lazo que traspase la solidaridad y alcance un nivel de convicción con el contenido informativo que transmiten en sus publicaciones.

Cuando hablamos del conflicto de Tiempo Argentino no hablamos únicamente de la defensa de meras sillas de oficina sin sentido, ponemos sobre la mesa un debate mucho más profundo que se trata de cuál es la concepción que tenemos de los medios de comunicación y qué rol creemos que deben cumplir. Hacemos referencia a los puestos de trabajo en riesgo pero no podemos olvidarnos de la vocación de cientos de personas comprometidas para brindar una fuente de información que busque interpelar y poner en agenda los principales conflictos que atañen a nuestro pueblo. El constante ataque que sufre la Cooperativa Por Más Tiempo no es un hecho aislado, es una política sistemática que tiene como objetivo coartar la posibilidad de ofrecer al público una mirada que difiere en muchos sentidos con la perspectiva adoptada por los medios hegemónicos aliados al gobierno de turno. La libertad de expresión que aclamaban es la misma que se pone en riesgo frente a cada hecho de estas características, prácticas persecutorias de la talla de las que hacemos referencia hablan de una clara violación a los derechos humanos y más específicamente de la libertad expresión que tanta falta hizo en los momentos más oscuros y sufridos de nuestra historia.