Santilli nos dijo: «¿Qué es esto de tanto cupo?»

Marcela Tobaldi es una militante trans del barrio de Constitución. Tiene una historia de lucha y aprendizaje. Vivió cinco años en Holanda, donde se dedicó al trabajo sexual y volvió a la Argentina, dispuesta a encabezar la militancia por la sanción de la Ley de Identidad de Género.

Marcela Tobaldi es una militante trans del barrio de Constitución. Tiene una historia de lucha y aprendizaje. Vivió cinco años en Holanda, donde se dedicó al trabajo sexual y volvió a la Argentina, dispuesta a encabezar la militancia por la sanción de la Ley de Identidad de Género.

Durante la entrevista Marcela habla con tranquilidad. Fuma un cigarrillo, sonríe y convida unos mates. Tan elegante y arreglada como elocuente en sus afirmaciones, Marcela comparte desde el local de La Campora Diversia (Santiago del Estero y San Juan) su mirada sobre las principales problemáticas que golpean hoy en día a la comunidad trans en Argentina.

¿Por qué existe un alto porcentaje de chicas trans que se dedican al trabajo sexual?

Existe una tremenda discriminación que desde siempre ejerció esta sociedad machista patriarcal y heteronormativa, donde no solo se excluye del empleo digno al colectivo trans sino que sucede con gran parte del colectivo LGBT. Los varones gay y las mujeres lesbianas también tienen problemas para acceder al empleo. El colectivo trans es sin embargo el  más devastado por la sociedad, es la discriminación por identidad de género. Las estadísticas dicen que el 95% de la comunidad trans ejercen o han ejercido el trabajo sexual, de los cuales un 70% opina que les gustaría tener un empleo digno.Por ello los diferentes espacios políticos y militantes estamos trabajando en una ley de cupo trans.

¿En que consiste la ley de cupo laboral trans?

Esta ley tiene varios aspectos. debido a que el colectivo trans fue históricamente discriminado hay muchas chicas que no tuvieron un acceso real a la educación. A su vez es muy difícil para una chica trans de acceso a la salud, a la justicia, a los derechos humanos. Por ello uno  de los aspectos que trata la ley es que no solo se contemple el cupo sino que también se brinde capacitación a las compañeras que obtengan un trabajo en el fuero del Estado.

Esta ley la comenzamos a militar en 2013 a partir del trabajo de la ex-legisladora María Rachid y éramos muy pocas las que trabajábamos este eje. Yo trabajaba en la Defensoría general de la ciudad de Buenos Aires, desde el programa contra la Violencia Institucional. en ese momento el cupo que exigíamos era el 0,5% sobre el empleo estatal en Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo el PRO se ocupó de que esa cifra bajara al 0,3% aduciendo que existían estadísticas que señalaban que solamente 6.000 o 7.000 personas habíamos hecho el trámite del cambio de género. Pero no tuvieron en cuenta que muchas compañeras no hicieron el cambio de género, y muchas veces son aquellas compañeras más marginadas las que no pudieron acceder.

¿Cuál es el estado actual de esa ley?

El proyecto de María Rachid perdería estado parlamentario en diciembre. pero como nuestra lucha es muy fuerte y el colectivo trans está muy empoderado, se presentó otro proyecto con el Jefe de la bancada del Frente para la Victoria, Caros Tomada.

Sin embargo el PRO dice que no quiere cupos. Cuando fuimos a hablar con él, Diego Santilli, Jefe del bloque del PRO, nos dijo: «¿Qué es esto de tanto cupo? tenemos cupos para discapacitado, para mujeres, esto no va más». Somos un colectivo que tiene un promedio de 35 años, que nos mata la policía y el machismo y el PRO no nos da ninguna respuesta.

¿Cuál es tu posición respecto al trabajo sexual? ¿Debería eliminarse o es necesario regularlo?

El trabajo sexual en Argentina está en mano de la Policía de las Fuerzas de Seguridad y de los Proxenetas. si sabemos en manos de quien está, el Estado tiene que actuar. Un Estado presente quiere a los 40 millones de argentinos dentro. Si 200 personas se auto perciben trabajadoras sexulaes, ese derecho se lo tenemos que dar. Que el abolicionismo, con un marco teórico descabellado, no entienda las voluntades de los cuerpos que deciden por sí mismas, es otra cuestión. Yo te puedo dar cuenta de muchísimas identidades que se autoperciben trabajadoras sexuales y no dejarían de hacerlo. Yo también ejercí el trabajo sexual y la cantidad de dinero que gané con el trabajo sexual no lo podría haber ganado con otro empleo. Una de las cuestiones del abolicionismo es negarle a la mujer o a las trans, una vida mejor con mejor pago. Yo soy pro trabajo sexual pero sacando a las compañeras de la calle, de la violencia policial y dandole un marco normativo. Por supuesto que siempre es prioridad brindar otro tipo de trabajo, ya que el 75% quiere abandonar ese trabajo. Pero hay un 25% que no