La desaparición forzada de Johana Ramallo

Nueve meses de ausencia que saben a eternidad

Johana Ramallo fue vista por última vez el 26 de julio en la zona de la ciudad de La Plata conocida popularmente como el “barrio rojo”, por las redes de trata que accionan en la zona. Su madre, Marta, responsabilizó al Estado por la desaparición de su hija.

Johana Ramallo tiene 23 años. El 26 de julio se despidió de su madre, Marta, dándole un beso e informando que volvía a las 8 de la noche. Su hermano la vio por última vez en una estación de servicio en la zona de la ciudad de La Plata conocida popularmente como el “barrio rojo” por las redes de trata que accionan en la zona.

Desde hace nueve meses la incertidumbre es tal que el cansancio y la angustia atraviesan el tono de voz  de su madre quien -a casi a 90 días de comenzada la búsqueda- una conferencia de prensa junto al grupo de abogados y abogadas que acompaña el caso. Nueve meses de ausencia saben a eternidad; sin embargo no le quitan a Marta el tesón para responsabilizar al Estado de la desaparición de su hija, de ser cómplice de las redes de tratas y de quitarle derechos por el simple hecho de ser mujer.

Según la hipótesis de la familia, Johana habría sido secuestrada por una red de trata de personas con fines de explotación sexual. Mientras que sus conocidos aseguran que por el carácter de la joven y su buena relación con la familia es imposible que desaparezca sin avisar su paradero, desde el Ministerio Publico Federal sostienen que no existen elementos suficientes para suponer que Johana no se haya ido por su propia voluntad. Además, hasta el 31 de agosto, la fiscal encargada de la causa aún no había aceptado el cambio de carátula de “averiguación de paradero” a “desaparición forzada de persona”, carácter que es fundamental para acelerar la investigación y profundizar la búsqueda, y que fue permitido recién un día después de que la familia decidiera elevar la denuncia a la corte Federal.

En la conferencia la familia y las organizaciones feministas que la acompañaron repitieron «las chicas secuestradas no están perdidas, son desaparecidas para ser prostituidas». Asimismo en el último Encuentro Nacional de Mujeres en la provincia de Chaco, Marta pudo compartir su martirio con otras madres que enfrenta una larga lucha a contracorriente y exigió que se haga justicia por todas las jóvenes y niñas secuestradas por redes de trata.