La joven chaqueña, cuya identidad aún está reservada, falleció luego de una cesárea en un hospital de Resistencia. Sin acceso al servicio de salud, una de las provincias con mayor índice de embarazo adolescente se cobró otra víctima.

El Sauzalito es un pueblo a 600 km de la capital chaqueña, que cuenta con tan sólo 715 habitantes. La joven que falleció anteayer, cuya identidad aún está reservada pero su historia no, tenía 13 años y convivía desde hace dos con su pareja de 19. Ambos eran integrantes de la comunidad Wichi y ella -huérfana de madre- no estaba escolarizada ni tenía acceso al sistema de salud. Cuando llegó a la guardia del Sauzalito con catarro y tos, los médicos descubrieron que arrastraba 30 semanas de embarazo, un cuadro de desnutrición crónica, anemia y neumonía. La joven fue trasladada de urgencia en un viaje de ocho horas hasta la ciudad de Resistencia, donde ingresó a la terapia intensiva del Hospital Perrando.

El martes 6 de noviembre se realizó la cesárea por deterioro y riesgo de salud materna y fetal. Como informó al diario Clarín la directora del establecimiento Andrea Mayol, “el bebé estuvo unas horas en neonatología pero por su condición de prematuro extremo y su menos de un kilo de peso falleció algunas horas después”.

Si bien la joven podría haber accedido a una interrupción legal del embarazo, la falta de acceso al sistema de salud y a la educación sexual integral se cobró las dos vidas que el eslogan de pañuelo celeste tanto supo nombrar.

Según Unicef, en lo que va del año murieron 15 mujeres gestantes en la provincia de Chaco. Por su parte, los datos del Indec indican que en Resistencia el 39,2% de la población (150 mil personas) vive debajo de la línea de pobreza y el 8,8%, (33 mil personas) en la indigencia. Santiago del Estero, Chaco, Misiones, Salta, Formosa y Corrientes son las provincias del país que superan el porcentaje del 19,4% de madres adolescentes.

En su página de Facebook, Raquel Vivanco -coordinadora nacional de la organización feminista Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá)- escribió:

“Las invisibles no tienen acceso a un plato de comida ni a la educación, mucho menos a la ESI (tan cuestionada por los grupos antiderechos), más lejos aún se encuentra el acceso a una Interrupción Legal del Embarazo. Para el sistema patriarcal y capitalista en el que vivimos sus vidas no valen nada, son desechables, pueden ser asesinadas y arrojadas envueltas en una bolsa de residuos o sometidas a tratos crueles e inhumanos equiparables a torturas por parte de las instituciones que debieran protegerlas”.