Wüntu fün tukulkeayiñ

Antiguas semillas nos sembraron

El pueblo/nación Mapuche, que se opone a la ley de semillas por la que hace lobby Monsanto en el Congreso, exige su derecho a ser consultado, tal como lo establece al artículo 169 de la OIT. La confrontación de dos modelos: uno sustentable, ligado a la cultura del autocultivo, y otro depredador, que sólo piensa en el negocio y envenena a la población.

El acto de sembrar está ligado a un conocimiento sobre el territorio, su temperatura y su humedad, y la velocidad de los cuatro vientos de cada esquina del mundo, a lo cual nosotros llamamos meli wixan mapu. Todas las culturas han construido sus propios sistemas de producción (ganün, siembra al boleo, tukuayiñ, siembra comunitaria en la parcela comunitaria: tiempos y espacio se unifican para la siembra) y recolección de semillas (disponibilidad, uso, sistemas de acopio propios por terrazas o subsuelo en el caso de la pampa). El pueblo–nación Mapuche y otros pueblos hermanos en el gran Abya Yala lo han sostenido y lo siguen reproduciendo.

Las prácticas de la agrobiodiversidad están vinculadas al conocimiento del ciclo lunar y solar. Es decir, a las formas en que se cuenta el tiempo para cada cultura. La influencia que ellos ejercen en la vida del wajontu mapu, planeta, es un tipo de conocimiento construído por la nación mapuche desde hace más de 14.000 años. Los procesos de preparación del suelo, nutrición, siembra, raleo, cosecha y festejo del ciclo agrícola o ciclo de recolección propio es lo que nos da identidad como nación pre existente al Estado Argentino.

El proceso de recolección es biocultural también. Ese proceso biocultural en el mapuzungun se llama ñimitun mokewe, no se hace de manera individual, sino que es parte de acuerdos entre quienes mayor conocimiento tienen sobre la identificación de semillas: cada uno de los usos que tienen, ya sea para comidas, para rituales, para resiembra y para almacenamientos de tiempos largos. Las formas en que se acopian depende también de la orientación en cada cerro, en la ubicación de los mismos en relación a los cuerpos de agua, sean ríos, lagos, lagunas o vertientes. El aprovechamiento, acopio familiar y acopio comunitario para las épocas de escasez, sea por el cambio climático o por contingencias naturales no previstas, son prácticas vigentes sostenidas e ininterrumpidas a pesar de la invasión de modelo de agricultura industrial.

Las semillas también adquieren importancia en los rituales y pagamentos a los geh mapu (protectores de cada elemento natural en cada geografía), para el equilibrio corporal, emocional, mental y espiritual de las familias y comunidades.

El proceso de purificación de las semillas es material y es ritual. Cuando las semillas han estado expuestas a enfermedades provocadas por las mujeres y los hombres como así también por adaptaciones ecosistémicas debe procederse a limpias de semillas en sus propios contextos territoriales. En el caso de semillas que han sido repatriadas desde otros continentes, al estar fuera del territorio de origen deben presentarse nuevamente a los geh mapu, es decir a los protectores del territorio de origen, después de largos periodos de exilio o de diáspora por lo cual, también en esa contingencia deben limpiarse.

El xafkintun kexan, es una institución mapuche del sistema de intercambio ancestral que sostiene los modos de pagamentos, enriquecimiento mutuo entre familias, comunidades e identidades territoriales para sostener la autonomía territorial. La desertificación, las inundaciones o las sequias han generado empobrecimiento de suelos en algunos territorios por lo cual, las semillas no se adaptan. Sin embargo el uso de las mismas sigue siendo necesario para la reproducción de la agrobiodiversidad y cultural de nuestros pueblos, por lo cual el xafkintun  se torna vital para algunas identidades territoriales. La unidad entre los territorios se sella con el xafkintun, ya que es la materialización de la reciprocidad como valor intramapuche, que tiene una misma historia y la pertenencia a una misma comunidad lingüística.

Dado que la invasión a los territorios indígenas no se pudo detener, los pueblos y naciones originarias hemos desarrollado roles en torno a la protección de ciertas variedades de semillas que son vitales para la reproducción social y cultural de nuestros pueblos. Las custodias de semillas han identificado y reconocen variedades escasas y otras han desaparecido. Algunas están en vía de extinción y se cultivan muy poco. Estxs custodixs de la semilla, tiene un gran prestigio social al interior de las comunidades, son llamados geh tukukan.

Para contrarrestar el proceso de desaparición de especies, las guardianas de semillas han buscado estrategias para protegerlas.

Pese a las adversidades sociales, tenencia y uso del suelo, realizan minkatun (trabajo de forma rotativa y asociativa) por cada siembra en cada familia. También para ampliar la cantidad de semillas nativas disponibles se recuperan en fiestas sagradas. En el caso de la pampa húmeda, hasta hace cuarenta años se realizaban grandes festividades luego de la cosecha comunitaria y una forma de prestigio social fue mostrar la variabilidad de las especies de semillas y su newen, su fuerza.

La capacidad de producir, almacenar y distribuir semillas propias para mejorar la alimentación y nutrición de nuestra gente, está asociada al Küme Mogen o Küme Felen, es decir al Buen Vivir – Vivir bien, que sostiene normas propias del correcto proceder, del correcto pensar y del correcto ser. Esas normas conocidas como el Nor Az Mapu, ética mapuche surgida de la ética de la normas propias que tiene el territorio para pervivir como especie total planetaria, están indicadas para no enfermarse, es decir para no entrar en desequilibrio ni con el territorio, ni con la familia ni con la comunidad.

La medicina mapuche vive del territorio, por lo cual parte del proceso de sanación o alivio de los padecimientos de las personas, tiene una gran importancia el tipo de alimentación que los y las machi (médica tradicional) orientan para que quienes se enferman vuelvan a reestablecer su salud a partir de la alimentación. Son las familias en su libre intercambio de semillas las que garantizan la disponibilidad de alimentos seguros para sanar el cuerpo físico, emocional, mental y espiritual de lxs che  (personas) que han indicado los y las machi. Es por eso, las semillas son también “recursos” terapéuticos medicinales necesarios para la vida de nuestros pueblos.

El acceso a la salud mapuche no está determinado por el sistema biomédico sino por el acceso, tenencia y permanencia en el territorio. Los padecimientos nuevos de los pueblos originarios tienen más que ver con los modos de vida impuestos por el despojo territorial y los modelos de producción extractivista. No tienen origen en  la matriz cultural interna de los pueblos.  El carácter etiológico de nuestro sistema medico mapuche ha transmutado, porque ya no alcanzan a comprender la causa de los padecimientos como parte de la transgresión cultural del propio pueblo, sino que la causa de las causas de los nuevos padecimientos está en el genocidio histórico que el mismo Estado ha infringido a nuestra población.

No todas las semillas pueden reproducirse, algunas deben ser seleccionadas por las custodias en función de sus futuros usos. Ese proceso de selección, según el uso futuro se denomina zullitun. Aveces, ese tipo de selección lo hacen las mujeres porque tienen mayor delicadeza para la manipulación y aveces la hacen lxs niñxs. Por la misma razón, o porque solo pueden ser tocadas por manos de niñxs previo al ciclo de pubertad

Hay un tipo de semillas que son de uso ritual, las utilizan nuestros médicos tradicionales para acompañar a lxs niñxs en su despertar, en su talento o don particular para que sea el eje con el cual estructure su personalidad. La ingesta de ciertas semillas posibilita a la comunidad guiar un proceso de crianza y potenciación de capacidades que traen lxs niñxs. Dichas semillas son administradas por los geh mapu y son gestionadas por los y las machi. Cada territorio tiene sus semillas y son llamadas en lengua kümymütuwe fün. Dichas semillas tiene doble carácter: sirven para acceder a un tipo de conocimiento que no es permeable en un estado normal de la conciencia y son custodiados como bienes intangibles hasta que sean necesario usarlas o hacerlas visibles. Este tipo de uso de ciertas semillas, sirven para la asignación del verdadero nombre de las personas: la característica de la personalidad y potencialidad que trae cada uno. En lengua mapuche se puede traducir como az geh a la especificidad que portamos como talento o don. Es decir, la individuación que nos ha sido entregada como persona, como che.

Tenemos un derecho específico como nación mapuche, como sujeto político colectivo a dar nuestra opinión política en torno a la ley de semillas. Este debate no se ha permitido hasta el momento en la Cámara de Diputados de la Nación. Han obturado nuestra voz, nuestros derechos políticos y culturales. El consentimiento a través de la consulta, libre, previa e informada (Conv 169 OIT), no fue dado. Se desterritorializa la política y se reterritorializa en el Poder Judicial.  Y, por último, se sobreterritorializa la Colonia (Bayer-Monsanto) nuevamente, en el complejo racista institucional argentino para servir al agronegocio. A pesar de ello, en y por nuestra hermosa moreneidad re-existimos mapucheando.