Salarios de miseria

Trabajadores de Desarrollo Social Ciudad se movilizan por salarios dignos

Un centenar de trabajadores y trabajadoras de la Junta Interna de Promoción Social realizan un paro para visibilizar y denunciar el estado de emergencia de las políticas públicas sociales en la Ciudad.

Si, tal como dice el Índice de Precios al Consumidor (IPC), una familia necesita ingresos por $27.000 para no ser pobre, el 90% de los y las trabajadores de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra por debajo de la línea de la pobreza. La situación es grave, ya que a los bajos salarios se le suman las pésimas condiciones de contratación, con monotributo, tercerizaciones y sin derechos laborales para la gran mayoría del personal. Este escenario llevó a que, esta tarde, les trabajadores se movilizaran a la puerta del Ministerio para exigir respuestas por parte de la ministra Guadalupe Tagliaferri.

Corina Rojas es delegada de la Junta Interna de ATE: «Vinimos desde temprano a pedir por las autoridades con planteos de estabilidad laboral y para exigir que ningún trabajador cobre por debajo de la línea de la pobreza», explicó. «También peleamos contra el reencasillamiento de trabajadores a la baja, es decir, compañeros y compañeras que fueron reubicados pero con salarios más bajos y sin reconocimiento de sus tareas reales», añadió la trabajadora, quien se desempeña en La Boquita, un centro de atención para chicos en situación de calle.

Esta misma tarde, los trabajadores fueron recibidos por funcionarios del Ministerio que establecieron una comunicación con Tagliaferri, pero no brindaron respuestas concretas y se desligaron de las responsabilidades, acusando al Ministerio de Hacienda por los bajos salarios y las problemáticas laborales en Desarrollo Humano y Hábitat. «Ésta es la forma que tienen de precarizar las políticas públicas: dejar que la gente se siga yendo a cuentagotas y afectar los derechos de la población con la que trabajamos», agrega Corina.

De fondo, la asamblea finaliza en un aplauso cerrado y se transforma en un conversatorio sobre feminismo. Del otro lado del acampe, Toti Polanco, delegada general de la Junta Interna de Promoción Social, se acerca para conversar con El Grito del Sur. «Casi la totalidad de los trabajadores ganamos por debajo de la línea de la pobreza», sentencia para iniciar la conversación. En la ciudad más rica del país, los sueldos de las personas encargadas de trabajar con las poblaciones más vulnerables, son salarios de miseria. «Hay un grueso de compañeros y compañeras que siguen estando en modalidades fraudulentas de contratación: desde monotributo hasta asistencias técnicas», agrega Polanco y remata: «no sólo es una precarización de los trabajadores y trabajadoras, sino que además implica una tercerización de la política social, un deslindamiento de las responsabilidades del Estado para acompañar la vulneración de derechos».

Quienes trabajan con chicos y chicas en situación de calle, que atienden niños y niñas víctimas de abuso y explotación sexual, mujeres que sufren violencia de género, población con consumos problemáticos, continúan en el reclamo por salarios dignos y condiciones salariales decentes.