Balances y desafíos de cara al cambio de década

¿Qué pasó con el financiamiento educativo en los últimos 15 años?

El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) y el Grupo Compromiso con el Financiamiento Educativo presentaron un informe detallado que da cuenta de los avances y retrocesos en materia presupuestaria de los últimos años.

Por más marketing y performance que utilice el Gobierno, los números arrojados por distintos informes sobre su gestión en materia educativa discuten constantemente con sus spots y propagandas de campaña. La realidad de las escuelas choca una y otra vez con el relato que vende el oficialismo, y las comunidades educativas han protagonizado grandes batallas en las aulas, en las calles y hasta en los medios de comunicación. Pero ahora los números hablan por sí solos y dan cuenta de una profunda debacle educativa que viene golpeando a todos los niveles y afectando a todos los sectores que componen la escuela.

Foto: Abril Pérez Torres

«Tras un período de crecimiento casi ininterrumpido y un fuerte aumento del gasto público y la
presión tributaria entre 2005 y 2011, en 2012 comenzó un período de relativo estancamiento», comienza el informe a modo de balance. Algunas líneas más abajo, señala un abrupto cambio en lo que respecta al financiamiento educativo a partir del año 2016, primer año de gobierno de la alianza Cambiemos. «En 2016 se inició una etapa de descenso del gasto público y la presión tributaria en el marco de una estrategia macroeconómica de gradualismo fiscal», explica y luego agrega: «A partir de 2018, la salida del gradualismo fiscal tras el acuerdo firmado por el gobierno con el Fondo Monetario Internacional traccionó un descenso más pronunciado del gasto público y un nuevo aumento de la presión tributaria».

El estudio realizado por CIPPEC y el Grupo Compromiso con el Financiamiento Educativo no hace un análisis superficial de la evolución de la inversión educativa, sino que propone un balance detallado del presupuesto destinado por el Estado nacional y las provincias, los salarios docentes, los programas educativos, infraestructura escolar, entre otros tópicos.

«Como resultado de estas y otras variaciones en el financiamiento de los distintos programas
presupuestarios, entre 2016 y 2018 se produjo una caída del 9% de la inversión educativa
nacional en términos reales. Esta reducción podría profundizarse de ejecutarse el presupuesto
2019 tal como fue aprobado. En ese escenario, la caída presupuestaria 2016-2019 alcanzaría el
19% en términos reales», suma el informe. Estos números permiten comprender en gran medida las grandes problemáticas educativas desatadas en los últimos años, a partir de la escalada del macrismo a la esfera nacional.

Foto: Nicolás Cardello

En lo que refiere a los proyectos de educación digital, si bien en 2018 se aprobó mediante el Decreto Nº 386/18 el Plan Aprender Conectados que implementa educación digital, programación y robótica para todos los niveles obligatorios -inicial, primario y secundario- y para los Institutos de Formación Docente, Conectar Igualdad sufrió un enorme vaciamiento que llevó al programa al borde de la desaparición. Además, escasearon las capacitaciones en la materia, un problema que se arrastra incluso desde la gestión anterior.

Uno de los puntos centrales que influyó en la redistribución del presupuesto que anteriormente se orientaba al Conectar Igualdad fue el traspaso del programa de la órbita de ANSES a la de Educ.ar, perteneciente al Ministerio de Educación de la Nación. Este movimiento provocó la pérdida de una porción importante del dinero destinado a la compra, mantenimiento y distribución de netbooks en los distintos niveles educativos.

Un tema aparte es la infraestructura escolar: en este caso, las partidas presupuestarias provenían de distintas reparticiones ministeriales y estaban destinadas, según el caso, a equipamiento y a infraestructura tanto universitaria como de educación básica así como al fortalecimiento de jardines de infantes. El total de las partidas se vieron reducidas, en suma, en un poco más del 30% de 2015 a la fecha. A esto hay que agregarle el alto nivel inflacionario acumulado en los últimos tres años y medio, que cambia sustancialmente la capacidad de compra y realización de las obras.

Foto: Virginia Robles

El mayor recorte se registró en el monto destinado por el ex-Ministerio de Planificación a la infraestructura universitaria. Mientras que en 2015 acumulaba un total de 984,6 millones de pesos, este año se proyectó un total de apenas 22 millones.

Si apuntamos a una de las principales promesas de campaña del presidente Mauricio Macri en relación a la construcción de 3 mil jardines, podemos observar también una notable disminución presupuestaria, que redujo este año a 1.896,4 millones de pesos la partida para dichos fines, es decir, un 37 por ciento de lo destinado al área en el año 2015.

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Otro de los principales flancos de ataque del Gobierno Nacional fue en el plano salarial docente, empezando por la eliminación de la paritaria nacional y continuando, como consecuencia, con la drástica reducción del salario en comparación con la inflación. Esto provocó un incremento de las desigualdades salariales a lo largo y ancho del país y una pronunciada pérdida del poder adquisitivo. «En lo que respecta a la evolución de los salarios docentes, los datos muestran que alcanzaron su límite superior en 2015, para luego comenzar a perder poder adquisitivo, regresando en 2018 a los niveles de 2007», menciona el informe.

Las modificaciones en el Programa Nacional de Compensación Salarial Docente y el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) forman parte también de las grandes variaciones que sufrieron los salarios docentes en los últimos seis años, destacando los últimos cuatro años, donde esto se vio con más fuerza.

Foto: Catalina Distefano

Por último, otra de las variantes que analiza el informe tiene que ver con las Becas PROGRESAR, otro de los programas impulsados durante la anterior administración con el objetivo de brindar una ayuda económica para jóvenes de entre 18 y 24 años en actividad escolar. Al igual que en Conectar Igualdad, el plan sufrió cambios drásticos a principios de 2018, sobre todo a partir del traspaso de ANSES al actual Ministerio de Ciencia, Cultura, Educación y Tecnología.

Esto explica, por ejemplo, el enorme recorte denunciado este año por las autoridades de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) y la Federación Universitaria de La Plata (FULP). «De ejecutarse el presupuesto 2019 tal como fue aprobado, el programa se reduciría en el orden del 55%», en el período 2015-2019. Esto se explica en gran medida por la batería de trabas burocráticas que añadió la actual administración: mayores requisitos académicos en torno a la regularidad de les estudiantes, sus calificaciones, cantidad de materias aprobadas, congelamiento del monto de la beca, entre otros.

Foto: Muriel Schtivelband

El trabajo recopilado por CIPPEC y el Grupo Compromiso con el Financiamiento Educativo muestra un panorama sombrío para la educación a nivel nacional, que dista en buena medida de la realidad que quiere mostrar el oficialismo -en especial el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta- a partir de una fuerte discurso de campaña en materia educativa.