Ya son 5 los trabajadores contaminados

Asbesto en la Línea B: yo te avisé, Mauricio

Ya son cinco los trabajadores del subte diagnosticados con patologías de base en el asbesto, un material cancerígeno importado por Mauricio Macri para la línea B de subte. Las y los trabajadores venían alertando sobre la situación hace varios meses, mientras Metrovías miraba para otro lado.

El año pasado, dos trabajadores murieron en Madrid por razones vinculadas al contacto con el asbesto en una de las líneas de subte de la capital española. Ambos cumplían sus tareas cotidianas en los vagones CAF 5000, los mismos que Mauricio Macri, como jefe de Gobierno porteño, compró años antes para la Línea B. La Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSYP), una vez que comenzaron a funcionar, empezó a buscar respuestas, definir el grado de contaminación en los vagones importados y los efectos que éstos podrían generar a los trabajadores. A la par, en pos de prevenir consecuencias de insalubridad, motorizaron chequeos médicos a los trabajadores y un proceso de visibilización y denuncia sobre la peligrosa situación.

Los chequeos médicos impulsados por el gremio comenzaron a echar luz. Ya son cinco los trabajadores diagnosticados con patologías basadas en el asbesto. Y todavía falta analizar a cerca de la mitad de los trabajadores y las trabajadoras. Francisco Ledesma, secretario de Salud Laboral de la AGTSYP, remarca que esto excede a los trabajadores del subte y la necesidad de darle mayor importancia a esta situación en la agenda mediática. “Esto es un problema de salud pública, afecta también a los usuarios que todos los días van y vuelven del trabajo en subte”.

Por otra parte, también son ya de público conocimiento los estudios que confirman la presencia del mineral tóxico en las formaciones. A fines del año pasado, Metrovías debió aceptar la situación, aunque sólo en la línea B, mientras que los trabajadores sostienen que las piezas contaminadas están en todas las líneas.

Hasta el día de hoy, incluso con la aceptación de la situación en una de las líneas, desde AGTSYP sostienen que la empresa no presentó ningún plan de desasbestización con un cronograma real de recambio de piezas contaminadas. En ese marco, denuncian que la responsabilidad debe ser asumida tanto por Metrovías como por Subterráneos de Buenos Aires (SBASE), la empresa privada que administra los subtes y la empresa estatal dueña del servicio, respectivamente. “Si yo soy dueño de un departamento y mi inquilino tiene pérdidas en todos lados y no hace nada, yo como dueño del departamento tengo que intervenir», explica Ledesma.

Sumado a la suba de las tarifas, la baja frecuencia, las pésimas condiciones de viaje y las constantes inundaciones, ahora los usuarios deben preocuparse por sus vías respiratorias a la hora de tomarse el subte. Ledesma sostiene que “no puede ser que la empresa estatal no intervenga, no monitoree y no aplique sanciones. Es una situación causada por un Estado ausente y una empresa que ve un lucro de transporte, no ve que el transporte sea un derecho”. Tanto la empresa como la ART deben evitar la exposición al peligro y, en última instancia, llevar a cabo los estudios preventivos necesarios. Nada de esto sucedió, dado que el gremio debió activar los mecanismos de control para preservar la salud de los involucrados.

Según el artículo 510 del Código Civil, que establece los contratos civiles bilaterales como los contratos de trabajo, las partes se obligan recíprocamente, por lo que una parte no incurre en mora si el otro está incumpliendo la obligación que le es respectiva. Eso está sucediendo en estos días en los talleres de las distintas líneas de subte y los trabajadores están haciendo retención de sus tareas hasta que no sean garantizadas las condiciones mínimas de salubridad en su lugar de trabajo. Por ello sostienen que la solución que deberían tomar las empresas responsables es reconocer que la situación afecta a todas las líneas y desasbestizar o comprar nuevas flotas de trenes. “No queremos estar enfermos ni cruzados de brazos, queremos trabajar pero esto ya no depende de nosotros. Somos los primeros interesados en que esto se solucione porque mientras ellos están en una oficina en Puerto Madero, nosotros somos los que estamos todos los días en el túnel”, sentencia Ledesma.