Coto, te conocemos bien

«Como está la cosa, nos pudo haber pasado a cualquiera de nosotros»

Una multitud se concentró anoche frente a la sucursal de Coto donde Vicente Ferrer fue asesinado a golpes por haberse robado un aceite, un queso y unos chocolates. El local estaba cerrado y custodiado por un fuerte operativo. Hasta ahora, ningún funcionario dio la cara, mientras los dos custodios imputados permanecen presos.

Cerca de las ocho de la noche de ayer, cuando el primer grupo de unos 200 vecinos se arrimaron a la esquina de Brasil y Perú, las puertas de la sucursal del Coto de San Telmo donde Vicente Ferrer pagó con su vida haberse robado una botella de aceite y un chocolate, estaban cerradas. Las luces, apagadas. Ni un sólo ejecutivo salió a dar la cara. La bienvenida la dieron, sobre la calle, una veintena de efectivos de Prefectura, camiones hidrantes incluidos. «Lo sentimos como una provocación», cuenta Mauricio García, integrante de la Olla Popular de San Telmo y uno de los organizadores de la protesta. «Fue una muestra más de donde está parado este Gobierno: mientras somos muchos los que nos sentimos tocados por lo que le pasó a Vicente, que como está la cosa pudo haberle pasado a cualquiera de nosotros, la única respuesta es más policía», dice.

Fotos: La lente militante

No hubo desde la paliza mortal que recibió Vicente ninguna explicación por parte de la empresa, que según publicó el sitio webretail.news facturó en 2018 US$2.500 millones. La cuenta que Vicente debiera haber pagado llegaba a los 900 pesos. «A la movilización vino mucha gente que contó haber sufrido golpes y malos tratos en otras sucursales. Incluso una persona dijo haber sido encerrada en un cuarto, donde lo molieron a golpes, por una situación similar», relata Mauricio.

Tampoco se escuchó ninguna voz oficial que haya expresado un sentimiento humano. La muerte de un jubilado que intentó robar productos básicos por no tener para comer pegó de lleno en la línea de flotación de las últimas medidas «de alivio» anunciadas por el Gobierno luego de las PASO. Fue la candidata a vicepresidenta Cristina Kirchner la que se apropió de los hechos para graficar la dimensión de la crisis, a través de un posteo en redes sociales en la que expresó: «Dios mio, cuánta crueldad».

Hasta ahora hay dos detenidos: Gabriel Alejandro de la Rosa, y Ramón Serafín Chávez, ambos vigiladores, acusados de haberlo golpeado hasta matarlo. Un testigo que ya declaró en la causa dijo haberlos visto «zamarreando» a Ferrer.  “Una señora de la panadería cuenta que lo persiguen al señor y lo interceptan en donde quedó desvanecido y lo patearon en el cuerpo”, relató Nicolás Ramos, el fotógrafo y vecino de la zona que pudo tomar las primeras fotos de los hechos.

«Coto, te conocemos bien» y «Con los viejos no», fueron algunas de las consignas que los vecinos y vecinas hicieron llegar anoche. «La verdad nos sorprendió la convocatoria y nos llenó de orgullo ver la sensibilidad de la gente», dice Mauricio. «Cualquiera puede quedarse sin laburo y que no tengas para darle de comer a tus hijos», dice Mauricio, que todos los lunes sale con un grupo de compañeres al Parque Lezama -a menos de 200 metros de donde Vicente fue golpeado hasta la muerte- para darle un plato caliente de comida a personas en situación de calle.