Palabra Subterránea

«Pregonamos noticias con amor por la Patria»

Con el objetivo de discutir la “realidad” que muestran los medios hegemónicos y comunicar verdaderamente lo que pasa en el país, un grupo de mujeres y varones recorre los vagones de subte de la Línea A pregonando las noticias más importantes de la actualidad.

Palabra Subterránea es un proyecto que tiene ya más de tres años de vida, tiempo en el que no sólo ha crecido cuantitativa y cualitativamente, sino que ha logrado convertirse en un ícono de los viajes subterráneos en la Ciudad de Buenos Aires. Nydia y Cristina, integrantes de Palabra Subterránea, hablaron con El Grito del Sur acerca del surgimiento del colectivo, su composición y funcionamiento, sus objetivos y los desafíos con los que se encontraron en el camino.

De izquierda a derecha: Nydia y Cristina. Foto: Abril Pérez Torres

Todo se gestó a comienzos del mandato de Mauricio Macri, cuando el 23 de diciembre de 2015 Nydia observó que mientras el gobierno nacional intervenía el AFSCA los principales medios de comunicación hablaban de otra cosa. Indignada con la situación, realizó un posteo en su muro de Facebook para organizar un grupo de “contra-información” que comunicara verdaderamente lo que sucedía en la Argentina. Nydia, o “Nypi” como le dicen, jamás imaginó que el alcance iba a ser tal y mucho menos que esa publicación iba a devenir en la creación de lo que hoy conocemos como Palabra Subterránea.

Cristina fue justamente una de las personas que se sintió convocada por el proyecto lanzado en abril de 2016. Su acercamiento se produjo tras ver un video en su página de Facebook en el que se observa la acción que realizan los pregoneros y las pregoneras cada vez que suben a bordo de la Línea A. «Estaba muy triste porque habíamos perdido las elecciones, quería hacer algo y no sabía realmente qué hacer. Cuando vi el video dije: ‘¡Esto es lo que quiero hacer!’: informarle a la gente lo que estaba pasando», cuenta. Además Cristina se acerca al espacio producto de la bronca que le generaba ver que «lo que mostraban los medios no era la realidad».

Cristina es la realizadora y editora de videos de Palabra Subterránea. Foto: Abril Pérez Torres

Si bien el proyecto comenzó recorriendo cuidadosamente los vagones nada más que los sábados, la actividad fue creciendo con el tiempo y actualmente pregonan de lunes a sábados. Hoy en día, Palabra Subterránea está compuesta por un total de 40 compañeros y compañeras que, con distintos niveles de compromiso y disponibilidad horaria, se encargan de sostener el funcionamiento del colectivo. Lo que va desde la redacción del pregón, la edición del mismo, la realización de los volantes semanales y hasta el acto mismo de emprender el viaje en subte. «Nosotros hicimos un trabajo de hormiga», dice Cristina.

Para describir el trabajo, y fundamentalmente los desafíos con que se encontraron a lo largo de estos tres años, Cristina hace un paralelismo de la batalla entre David y Goliat: de un lado se encontraban los medios de comunicación hegemónicos y del otro lado se ubicaban un grupo de comunicadores y comunicadoras populares. En la misma línea interviene Nydia y opina: «Ellos tienen el poder económico para comprar muchas voces y, aunque nosotros no tenemos dinero, tenemos muchas voluntades y voces para combatir».

Foto: Abril Pérez Torres

La realización del pregón conlleva muchas más cosas de las que pareciera a simple vista: a) contiene aproximadamente 90 palabras, lo que permite que su duración sea igual al tiempo que tarda el subte en ir de una estación a la otra; b) es conciso, claro y fácil de entender; c) no se permiten ser irónicos ni sarcásticos para no faltarle el respeto a nadie; d) no hacen proselitismo político. Pulir el mecanismo de trabajo y la coordinación entre todes fue difícil y llevó tiempo, pero lo lograron. Incluso una de las cosas que debieron modificar fue el enfoque con el que abordaban inicialmente al gobierno nacional, al cual caracterizaban como «un gobierno para los ricos y los empresarios», para empezar a asociar a los funcionarios y al propio presidente Mauricio Macri como quienes «gobiernan para sus amigos», ya que «ni siquiera a los empresarios les fue bien con este gobierno».

Y esto -cuentan- se ve muy claramente en cómo la gente ha ido cambiando la recepción y la percepción de su mensaje. Al principio era muy común que distintos pasajeros les salieran al cruce o que buscaran desestimar lo que estaban haciendo. «Había calado muy hondo esto de que se robaron todo y le dejaron a este pobrecito que nos gobierna el país hecho un desastre», explican. Pero en el último tiempo, y debido al recrudecimiento de las políticas del Gobierno y el contraste con una realidad innegable, su labor fue cada vez mejor recibida. En las últimas semanas cuentan que directamente todo el vagón les aplaudía y agradecía.

Nydia tiene tres hijos, se dedica a la venta de libros y enciclopedias, y es la creadora de Palabra Subterránea. Foto: Abril Pérez Torres

«Nuestro objetivo es comunicar las cosas que vivimos y cómo nos afecta. No se trata de ser oficialismo u oposición de alguien. Si las medidas de Macri hubiesen sido otras, seguramente nuestros pregones hubiesen tenido otro contenido», explica Nydia. En este mismo sentido aclara: «la idea no es abonar a la polarización. Lo que queremos es interpelar a aquellos que no saben lo que está pasando, que quizás no les interesa mucho la política».

Consultadas sobre la elección del subte como terreno de inserción y sobre la posibilidad de llevar esta acción a otros espacios, «Nypi» cuenta que esto se debe a que «tiene la ventaja de que la gente está ahí y no se va, a diferencia de una plaza o un parque» y que, a diferencia de otro medio de transporte, «es mucho más barato, y no hay “patrón de la vereda”, es decir, no hay lugar a confrontar con el chofer y que reaccione mal frente a nuestras acciones».

Foto: Abril Pérez Torres

También nos cuenta que existió la intención de que esto se replique en distintas partes del país bajo el nombre de «Palabra Patria», pero la dificultad para coordinar con el resto de las provincias y el dinamismo que esta misma acción genera cotidianamente hizo que los diversos espacios que habían surgido se fuesen diluyendo. El único espacio que se mantuvo en pie y que espera poder seguir trabajando durante mucho tiempo más es Palabra Subterránea en la Ciudad de Buenos Aires.

Cristina está muy contenta por lo construido en este tiempo y asegura que pregonar «es ser un disparador para que el pasajero piense». También admite la felicidad que le produce cuando entre los mismos pasajeros se inicia un debate acerca del tema que abordaba el pregón. «Entre todos aportamos nuestro granito de arena para sacarle el velo de los ojos a miles de personas a las que les vendían otra realidad», concluye.