Por el derecho al goce

La noche es nuestra

Desde el Frente de Todos, Todas y Todes en CABA lanzaron la campaña #Lanocheesnuestra para pensar nocturnidades más amigables con mujeres y disidencias.

“Putita golosa no sabe qué es empalagarse, la noche que se sale no es igual a la que se entra”, escribe la periodista Luciana Peker en su segundo libro. En esas páginas -que pasan de la prosa poética al verso- la escritora arremete, sin asco y con los brazos arremangados, en un tema históricamente negado a mujeres y disidencias: el placer. Para transitar el disfrute no como espectadoras, sino como protagonistas, es necesario gestionar los recursos necesarios para ejercer la dueñidad de nuestras cuerpas.

Adueñarse del placer también significa adueñarse de la noche y lograr que ni la calle ni los espacios de recreación y ocio no sean factores de peligro para las mujeres, lesbianas, bisexuales, no binaries, travestis y trans.

Bajo la idea de democratizar la nocturnidad, el Frente de Todos, Todas y Todes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lanzó la campaña #Lanocheesnuestra, una iniciativa liderada por las candidatas jóvenes para pensar el urbanismo en clave feminista. #Lanocheesnuestra engloba varias propuestas de políticas públicas a desarrollar tanto dentro como fuera de los espacios recreativos. Algunas de estas estrategias son el diseño e implementación de un protocolo para situaciones de violencia de género homolesbotransbiodiante en todos los boliches, bares y centros culturales; un programa de incentivos para los establecimientos que sensibilicen y capaciten en perspectiva de géneros a sus trabajadorxs y señalética obligatoria sobre violencia de géneros y anti discriminación. Otro punto fundamental de la campaña es el cumplimiento de la Ley Nacional Nº 27501 contra el Acoso Callejero y la Ley Nº 5742 de la Ciudad para prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos o de acceso público, situación que afecta al 100% de las mujeres en la Ciudad de Buenos Aires. 

Foto: Lucía Ruvera López

Lucía Cámpora es candidata a legisladora porteña por el Frente de Todos y una de las impulsoras del proyecto junto con Ofelia Fernández y María Bielli. Fueron ellas algunas de las referentes que el viernes pasado recorrieron bares, boliches y centros culturales dando a conocer la propuesta y escuchando las dudas y necesidades de pibas y pibis. En diálogo con El Grito del Sur, Lucía explica: “La propuesta surge porque entendemos que la desigualdad de género se potencia a la noche, desde el momento en donde llegás a un boliche y se fijan qué tenés puesto para ver si te dejan pasar, adentro donde pueden haber toqueteos o acosos, hasta cuando tenés que volver y estás juntando los pesos para tomarte un taxi porque te sentís más segura».

La encuesta “Ciudades seguras para mujeres y niñas” , realizada por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires en 2018, demostró -en base a una muestra de 527 mujeres- que el 80% de las encuestadas habían pasado por alguna situación de inseguridad en el espacio público, y el 71% considera que el espacio público no es igual para mujeres que para varones. Además el 45% de las mujeres afirma que el horario para salir a la calle es un factor a tomar en cuenta en su vida en el espacio público, el 33% observa la presencia de otras personas y el 11,4% la existencia de alumbrado. Por eso desde #lanocheesnuestra plantean la creación de senderos seguros con un horario del subte extendido, colectivos que paren en todas las esquinas y mejorar la iluminación en las zonas de esparcimiento nocturno.

Resulta importante destacar que las medidas que engloba la campaña no sólo tienen en cuenta a las mujeres y disidencias que van a los espacios como consumidoras, sino a quienes lo hacen como trabajadoras y quedan expuestas a comentarios sobre su cuerpo o ropa, acosos, hostigamientos y tratos incómodos.

Recorrido #Lanocheesnuestra

“La posibilidad del disfrute tiene que ver con la igualdad, y atraviesa todo. Así como desde el feminismo planteamos  que la feminización de la pobreza nos afecta más por ser mujeres y disidencias, cualquier piba o pibi -sea del sector social que sea- sale a la noche y está más vulnerada que sus compañeros varones cis”, manifiesta Lucía.

«La noche está configurada para el tránsito de lo masculino y somos nosotras las que tenemos miedo. Eso repercute en el modo en el que habitamos la ciudad. Los espacios de ocio nocturnos muchas veces tienen a la desigualdad y la violencia como uno de sus ejes fundamentales. Por ejemplo, que las mujeres entremos gratis a los boliches y tengamos consumiciones hace que nos terminen poniendo en el lugar de objetos y productos de la nocturnidad que ellos quieren y no como sujetas de disfrute. Además es importante resaltar las desigualdades entre el norte y el sur de la Ciudad porque siempre son las mujeres, lesbianas, travestis y trans del sur de Buenos Aires las que más quedamos expuestas a las violencias y la inseguridad que genera el patriarcado en nuestra ciudad», aporta María Bielli, referenta de El Hormiguero y candidata a legisladora.

Este tipo de propuestas surgen como contraparte al punitivismo macrista que intenta camuflar en políticas de género la mano dura. Por eso esta campaña exige a las fuerzas de seguridad el cese de la violencia institucional y discriminación contra el colectivo LGBTTIQ+. A partir de #lanocheesnuestra se propone pensar una perspectiva feminista de la seguridad y del urbanismo con mayor énfasis en la prevención y concientización previa que en el castigo posterior.

“Queríamos visibilizar que en los momentos de ocio y esparcimiento -que una generalmente separa de la esfera de la política- también tenemos que exigir la presencia del Estado. No son cosas separadas, ni casos aislados, todas tuvimos que defendernos de una situación, defender a una amiga o a una desconocida”, agrega Lucía Cámpora.

El derecho a la fiesta existe, y no termina cuando se prenden las luces y se bajan los parlantes. El goce es diverso y no finaliza -ni siquiera cuando acaba-. Por eso, si la noche no es nuestra nos adueñamos y la hacemos feminista y, como diría Peker, “Nos gusta el durazno y no nos bancamos la pelusa”.