Coronavirus y violencia institucional

«La ampliación del poder de policía es un problema para los sectores vulnerables»

La cuarentena trajo consigo una serie de casos de violencia institucional. El poder punitivo, el encierro, la "higienización" de la sociedad y la selectividad en el trato de las fuerzas del orden refuerzan la preocupación por la situación que viven los sectores más vulnerables.

La cuarentena trajo consigo el agravamiento de la situación que viven los sectores más vulnerables en nuestra sociedad. Para muchos de ellos, la principal crisis no es sanitaria sino que consiste en la supervivencia económica mezclada ahora también con el miedo a la represión policial.

Las redes sociales han dejado un abundante saldo de videos de violencia policial, abuso en el uso de la fuerza y detenciones arbitrarias en todo el país. En el Bajo Flores, Florencio Varela, Barracas, por ejemplo, los casos se repiten y en general las víctimas suelen ser personas humildes, de barrios postergados o gente en situación de calle. «Para la gente que depende mucho de su trabajo, con esta situación, la represión se agrava. El que no puede arriesgarse no come», explica a El Grito del Sur el abogado Matías Busso, quien se desempeña como investigador del Conicet en «Seguridad Ciudadana» y presidente de la Asociación contra la Violencia Institucional (ACVI). «¿Realmente creemos que se puede controlar una pandemia con policías en las calles? ¿Cuándo el poder punitivo ha dado resultados y respuestas de fondo a los problemas que atraviesan las sociedades?», se pregunta.

Fuentes del área de Violencia Institucional del Ministerio de Seguridad también expresaron su preocupación porque estiman que los pequeños negocios de los barrios tendrán más temprano que tarde problemas de abastecimiento. En ese sentido expresan que, en caso de que los locales de cercanía tengan poco alimento, aumentará la necesidad de circular por fuera del barrio, lo que deja aún más expuestas a las poblaciones vulnerables. El caso de los gendarmes obligando a caminar en cuclillas a dos jóvenes en el barrio Padre Ricciardelli (ex villa 1-11-14) es una muestra patente de la situación: el chico que fue víctima le estaba llevando comida a un vecino que hace 4 días no podía salir de su casa.

«Nosotros dimos indicaciones por una nota de cómo cumplir el control del aislamiento preventivo obligatorio. No se puede llevar gente a la comisaría y el objetivo es que se cumpla el DNU, que la gente vuelva a su casa», explican desde el área de Seguridad. «Lo primero es retornar, acompañar a la persona al domicilio y garantizar que se entre. Si hay motivos para iniciar una causa penal o de resistencia a la autoridad, tiene que ser todo con consulta al juzgado. El problema es que los juzgados autorizan la conformación de causas y el pedido de antecedentes pero, para hacer la parte administrativa, se traslada a los detenidos a la dependencia. Esto no se puede hacer porque, si buscamos aislamiento, es necesario evitar lugares superpoblados», agregan. La línea es clara: identificados y acompañados a su hogar, pero no detenidos compulsivamente.

Entre las conductas que más preocupan, se destacan los abusos de fuerza, las detenciones masivas y las persecuciones por parte de las policías provinciales en motocicleta o patrullero. «Hacen correr a los pibes en moto», denuncian las organizaciones antirepresivas. De hecho, lo que sucede en la región latinoamericana también preocupa. El Congreso peruano anunció ayer que militares y policías que usen sus armas en legítima defensa durante el estado de emergencia que vive el país no tendrán responsabilidad penal. Una Doctrina Chocobar a la peruana y en cuarentena.

«El problema es la selectividad del poder punitivo. El poder punitivo es selectivo siempre: en defensa de la propiedad privada, cuando cuida una frontera o garantiza una cuarentena. Las fuerzas de seguridad refuerzan esa selectividad y por eso la ampliación del poder de policía es un problema para los actores vulnerables», explican desde el área de Violencia Institucional. «Es también un problema a futuro porque la contracción de ese poder se va a hacer más difícil. El tránsito en los barrios ahora va a ser más vigilado. Para los sectores más vulnerables va a seguir estando el poder de policía cuando termine la cuarentena».

Frente a la situación de cuarentena en muchos contextos de hacinamiento, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) impulsa junto a los curas villeros la consigna «Quedate en tu barrio». «Hay que contemplar a las familias cuya cotidianeidad es no estar en la casa, porque sencillamente no entran», explicaron desde la UTEP.

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