Muchas necesidades y bajos recursos

Los comedores populares como única opción

Con una economía paralizada producto del aislamiento social obligatorio, los comedores de los barrios populares vuelven a emerger como un sostén para los sectores más vulnerables. Una integrante del merendero "Charrúa", ubicado en el Bajo Flores, cuenta cómo sobrellevan las demandas en un contexto sumamente difícil.

La cuarentena obligatoria decretada por el presidente Alberto Fernández el pasado 20 de marzo para enfrentar la pandemia del coronavirus (COVID-19) ha debilitado aún más el bolsillo de los argentinos y las argentinas, fundamentalmente de aquellos y aquellas que pertenecen a los sectores más postergados de la sociedad. Frente a esta situación, los merenderos y comedores populares vuelven a aparecer como la única opción para quienes no tienen empleo o no llegan a fin de mes. «Las principales problemáticas son el desempleo y el hambre de las familias con menor ingreso», dijo Ines, integrante del merendero que funciona en el Centro «Charrúa» ubicado en el límite entre Pompeya y Soldati, en diálogo con El Grito del Sur.

Foto: Nicolás Cardello

Si bien esta semana el Gobierno nacional anunció la creación del Ingreso Familiar de Emergencia para desempleades, trabajadores y trabajadoras informales y monotributistas de categoría A y B, muchos de los merenderos y comedores que funcionan en los barrios populares de la Ciudad no cuentan con el reconocimiento del Gobierno porteño y, por lo tanto, no perciben ningún tipo de ayuda económica ni material. «Al Jefe de Gobierno le pedimos que nos responda con toda la necesidad que estamos viendo día a día por el barrio», expresó Inés. «Todas las familias están pasando hambre y (Larreta) no puede seguir mirando para el costado. Somos parte de la sociedad y es su deber darnos una respuesta inmediata», agregó.

La colaboradora del merendero cuenta que «en la cuarentena nos hemos dado cuenta de que no sólo vienen las familias de nuestro barrio, sino también de los alrededores, y mucha gente grande, la que hoy está más expuesta al virus». «Hasta los que tienen trabajo en blanco necesitan de esto que les brindamos, que es merienda y alimentos secos. Hoy, ante esta situación, somos todos iguales», explicó. «Ojalá Larreta pase por los barrios no sólo para sacarse una foto, sino para trabajar por todos nosotros y llegar a brindar lo que la sociedad hoy nos pide a gritos: ayuda».

Foto: Nicolás Cardello

El merendero «Charrúa» está coordinado por la organización Seamos Libres y forma parte de la UTEP, funciona de lunes a viernes y quienes aportan allí son vecinos y vecinas que únicamente perciben un Salario Social Complementario (SSC) o la Asignación Universal por Hijo (AUH). Aunque también hay quienes tienen un empleo y deciden involucrarse y ayudar a los y las que más lo necesitan. «La UTEP es la esperanza de muchos de estos lugares», concluyó Inés.