Una mirada verde de la cuarentena

Coronavirus: ¿el mejor aliado del cuidado ambiental?

Desde el inicio de la cuarentena han circulado un sinfín de memes sobre el supuesto renacimiento de la flora y la fauna en distintas partes del mundo gracias al aislamiento de las personas en sus hogares. ¿Cuánto hay de realidad en esto?

La cuarentena obligatoria decretada en numerosos países del mundo tras la propagación del COVID-19 ha modificado la vida cotidiana de la población en su conjunto. Pero, ¿qué sucede con el medio ambiente? Muchos memes, así como también diversas noticias, han circulado en las redes sociales aludiendo al presunto impacto positivo de la cuarentena en un aspecto ambientalista. La reaparición de los cisnes en los canales de Venecia, la mayor claridad en los rios y lagos, el achicamiento del agujero en la capa de ozono, son algunos fenómenos atribuidos al resguardo de la especie humana en sus hogares y abren la puerta a pensar en la magnitud del impacto que tiene la actividad humana en el medio ambiente. Desde El Grito del Sur hablamos con Mercedes Pombo, referenta de Jóvenes por el Clima, para ver cuánto de realidad y cúanto de meme hay en todo este asunto.

Río Rímac, Perú.

«Evidentemente tanto la producción como el consumo disminuyen significativamente en este contexto, así como también la contaminación producto de la disminución de los traslados permanentes. Es un hecho que cayeron al menos en un 25% las emisiones de gases de efecto en China, que es el mayor emisor a nivel mundial, y en la Ciudad de Buenos Aires la contaminación del aire disminuyó en un 50 por ciento», cuenta Pombo. «Si bien eso es cierto también es muy importante no romantizar esta crisis humanitaria porque, paradójicamente , quienes más lucran a partir de la degradación ambiental y quienes la promueven son quienes más recursos tienen para afrontar esto, tanto económica como sanitariamente», advierte.

Y sigue: «Por otro lado hay que tener en cuenta que estos impactos positivos, al ser producto de una situación crítica circunstancial y no de una voluntad política de afrontar la crisis climática, no implican una mejora sostenida en el tiempo. Incluso las medidas posteriores a la pandemia para estimular la economía podrían generar un efecto rebote, además de desplazar a la crisis climática del centro de la atención mundial».

La crisis climática arrastra larga data en el mundo y son infinitos los colectivos, organizaciones no gubernamentales y partidos políticos que vienen insistiendo con esta problemática. Sin embargo, el año pasado ha sido cuando más se ha logrado imponer una agenda ambiental en distintas latitudes para dar respuesta a los innumerables problemas que afectan al medio ambiente y, por tanto, nuestra calidad de vida.

Sin lugar a dudas, la cuarentena obligatoria parece haber dado resultados más que efectivos producto del resguardo de las personas en sus hogares. ¿Por qué resulta tan dañina la actuación del ser humano en relación con el medio ambiente? «La respuesta es bastante amplia porque hay muchos factores, pero tiene que ver en buena medida con que el ser humano se concibe como algo divorciado de la naturaleza, y se crea una falsa subjetividad en que la evolución y supervivencia del hombre exige la destrucción de la naturaleza, cuando nuestra calidad de vida y nuestra existencia depende de un entorno saludable», responde la joven activista.

También apunta contra los modelos socio-ambientales de Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil: «A este sentido común se agrega el hecho de que vivimos en un sistema en el que la capacidad tecnológica y productiva de la humanidad es puesta en función del lucro y no del bien común. Es notable cómo los mismos negacionistas de la crisis ambiental son quienes ahora se niegan a tomar medidas para proteger a la población frente a esta pandemia, poniendo intereses económicos por encima de la salud de la población».

«Por un lado, esta situación pone en duda el modelo individualista que se profundizó estos últimos años y evidencia la importancia de enfrentar las problemáticas de manera colectiva. Por otro lado, la racionalidad del mercado demostró ser insuficiente para enfrentar una situación crítica, mientras que fue primordial el rol estatal», plantea Pombo. Lo que resta ahora es reflexionar y animarse a pensar si es posible cambiar nuestros hábitos post-cuarentena para reducir el impacto negativo en el medio ambiente y qué rol juega el Estado en eso. «Tanto la necesidad de una salida colectiva como la importancia de la presencia estatal son cuestiones nodales para enfrentar toda problemática socioambiental, particularmente teniendo en cuenta que el Estado demostró tener la capacidad de poder tomar medidas mucho más drásticas que las que demanda la crisis climática», explica.

Por último, Pombo hace un paralelismo entre la crisis climática y la pandemia que estamos atravesando: «Es importante remarcar la relevancia que tuvo en esta situación la experiencia de otros países y tomar medidas preventivamente antes de que escale la situación. A diferencia de esta pandemia, una vez que se materializan las peores consecuencias de la crisis climática ya no hay accionar posible, por lo que es vital también aprender de esta experiencia a escuchar la información oficial brindada por la comunidad científica».